jueves, 24 de febrero de 2011

Pequeña oda a las drogas (legales)

Aunque los puritanos se escandalicen, resulta que consume dudas frecuentemente, sin que por ello se me pueda tachar de drogadicto. El sutil matiz que no me hace apto para el término reside en el hecho de que a pesar de que frecuento las sustancias no dependo de ellas.
Ahora, con los exámenes acabados, he pensado en prodigar algunas alabanzas a estas sustancias que alteran la noción del sistema nervioso. Me apresuro a añadir que no porque las drogas me hayan ayudado en los exámenes. No he tomado ni anfetaminas ni pastillas para el TDA del hermano pequeño (una variante más común de lo que se cree en estos tiempos modernos), en parte por la falta de hermano pequeño, en parte por el conocimiento de que éstas actúan a largo plazo. Sin embargo sí que he abusado un poco de la cafeína para mantenerme activo por las tardes sin pasar por el clásico sopor que nos asalta a todos en cuanto concluimos la comida.
Como os podéis imaginar no estoy aquí para alabar a las drogas peligrosas e ilegales que tanto perjudican la vida de muchos, sino esa drogas legales que perfuman un poco nuestra vida. ¿Qué hará a una droga legal y a otra la excluirá de nuestra sociedad? Quiero creer que el ministerio de sanidad, independientemente del grado de vuelca ollas y salta tapias que tenga el ministro de turno, tendrá un criterio adecuado para regularizar un mundo tan complejo.
Basta de preámbulos. Os voy a decir francamente lo que pienso. El café es una droga. Admitiendo que su sabor me agrada, debo decir que sólo tomo para ahorrarme una siesta cada tarde, prefiero el alcohol. Por lo general tomo dos whiskys a la semana, una par de copas de vino en las comidas de fin de semana y según como un oporto en algún aperitivo. Precisamente, tomo el oporto por motivos opuestos a los que tomo el café, para garantizarme una horita de sueño por la tarde. En cualquier caso, como podéis ver, no soy un bebedor, ni ganas de serlo. Nunca he bebido en exceso fuera de casa, considero absurdo querer convertir el alcohol en forjador de la felicidad, porque no es esa su función. El alcohol tiene el fin de establecer una jerarquía de ideas haciendo que se olviden de nuestra mente pensamiento menores que nos enturbian para facilitar procesos creativos. Me apresuro a añadir, que está bien saber crear sin él, porque no es bueno que arte no pertenezca íntegramente al artista. En cuanto a su papel en las comidas, el vino, blanco o tinto, suele ser tan tibio, que es más una fragancia para los platos que una bebida.
El tabaco es la última droga a la que soy distantemente asiduo. Más o menos, un paquete me dura un mes, por lo que costaría atribuirme el adjetivo de fumador. Fumo, a veces, para calmar los nervios, aunque su principal función en mi vida es coronar mis escasos momentos de victoria con una volátil corona gris, que, si bien me deja buen sabor de boca, me recuerda, con su propiedad etérea, la naturaleza de la felicidad.
Puede que las drogas dañen nuestra salud ¿qué la deja intacta me pregunto yo? Algunas de ellas están íntimamente vinculadas a nuestra cultura, pero no tengo intención de incitar a nadie al vicio, aunque puede que le invite a tomar una copa.

4 comentarios:

  1. Doncs mira, avui concretament un cafetó i res més.Xd Estic trangressor

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  2. Eduard! Que feia molt que no em passava pel teu blog! Fatal, fatal.

    Saps què? Jo sóc partidària de legalitzar les drogues. Em refereixo a les drogues no legals. I ho crec així per culpa de Stuart-Mill. Si no fas mal a ningú, fes el que et doni la gana...

    Però el tabac el retiraria del mercat immediatament.

    I faria que l'alcohol el pogués prendre tothom, sí.

    I això t'ho diu una abstèmia no fuma i mai s'ha drogat, però té una ampolla d'absenta en un calaix xD

    Eduard... no fumis >.< Fins dilluns!

    PD: He vist el teu comentari al meu blog. M'afalaga que t'agradin els meus textos absurds i sàdics, però dubto que enlloc se celebri un certamen interessat en textos exclusivament d'aquest tipus xD

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  3. Ira: Per començar els teus textos tenen la màgia de la sencillesa, cosa que els fa molt més atractius que els meus, que sembla que tinguin complexe de tesi doctoral.
    D'altra banda això de legalitzar les drogues si que té problemes per tothom. Pensa que un drogadicte té problemes per viure en societat, per tant no podem obrir tota la caixa de Pandora que és el món de les substàncies alienants. Malgrat tot, certes drogues, com la marihuana, sí que podrien ser legals perfectament (i t'ho diu un que mai n'ha pres).
    Per últim, em sorpren que ataquis tan durament el tabac. Faré el que pugi per complaure't

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