viernes, 7 de octubre de 2011

Cuestiones maritales

Resulta que, el otro día, se escuchó, en el discurso del PP, cuál será su política hacia el matrimonio homosexual. Esta nueva alianza civil cuya aprobación impulsó el presidente Zapatero en El Congreso en 2005 no agrada nada a ciertos sectores de la derecha. Si se recuerda la pasada legislatura, dos cosas destruía el gobierno socialista: España y la familia.

 Zapatero, presidente del consejode ministros, de España entre 2004 y 2011.
Bueno, no se debe olvidar que el matrimonio homosexual está pendiente desde el 2006 de un recurso de inconstitucionalita, ante el Tribunal Constitucional. Hasta la fecha y sin sentencia, sólo es posible atender a lo que estipula el Artículo 32 de la carta manga de la Nación:
1)      El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.
2)      La ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidades para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.
Resultaría falaz argumentar que en 1978 algún miembro de las cortes constituyentes pensaba en el matrimonio homosexual, pero más falaz es la tergiversación insidiosa del único artículo constitucional referente al matrimonio, para ponerlo al servicio de unos intereses buscados.
El punto primero del ya mencionado artículo establece que hombre y mujer tiene igualdad jurídica en el enlace, pero no especifica que deba ser con el sexo opuesto. Obviamente, muchos lo dan por sobrentendido, pero la presuposición y la inducción son, en palabras de Kant, poco amigas de la legalidad, quien siempre busca la referencia exacta hasta la saciedad.
No encontrando inconstitucionalidad para el matrimonio entre personas del mismo sexo en el primer punto de forma explícita, más difícil es aún encontrarlo en el punto segundo. Ahí, la primera proposición “La ley regulará las formas de matrimonio”, prácticamente, deja la puerta abierta a estos enlaces.
Visto lo visto, es difícil entender que los doce grandes expertos en derecho constitucional que componen el alto tribunal arrastren cinco años de duda.
Si se presta atención a este vídeo, podemos ver una muestra de oposición al enlace marital entre homosexuales, vinculada a la cadena conservadora Intereconomía:

[Atiéndase sólo a la primera mitad del vídeo]

Si se admite el trámite etimológico, podría llegarse a creer que, verdaderamente, la oposición de algunos se reduce a la cuestión nominal, sin importar el fondo. La mayoría de sectores de la derecha europea y, por lo general, occidental consideran que las uniones entre personas del mismo sexo deben tratarse como “uniones civiles”. Desde este sector político, se asegura que tal denominación mantiene la igualdad legal, dejando el asunto en una mera cuestión nominal.
Aunque en su origen el concepto nació para las parejas homosexuales, un hombre y una mujer, en muchos países, pueden contraer primero la unión civil y después acceder al matrimonio. Por el contrario, en estos países, dos personas del mismo sexo sólo pueden quedarse en la unión civil. Resulta difícil de creer, en cualquier caso, que la ley tenga dos status que se solapen por completo. En verdad, ambos status legales difieren en muchos puntos el uno del otro. Sin embargo, el mensaje conservador añade que las uniones civiles entre homosexuales no deben tener el derecho de adopción conjunta. La consecuencia de esto ya no es un matrimonio de segunda, sino una unión civil de segunda.
Respecto a la cuestión lingüística, debe empezarse diciendo que la etimología de “matrimonio” no está del todo clara. Todo parece indicar que procede la unión de “matris”, madre, y “munium”, cuidado o protección; si bien, existen otras teorías al respecto.


El sueño de Courbet (1819-1877)

En el derecho romano, este enlace legal se llevaba a cabo entre un hombre y una mujer con el objetivo de engendrar hijos legítimos. También es cierto que, en derecho romano, se daba la incongruencia de que, en el momento de casarse, una mujer dejaba de ser miembro de su familia. Sus hijos, a efectos legales, no tendrían ningún parentesco ni derecho con sus hermanos o primos por parte de madre, a menos que se produjese una adopción por parte del tío. De aquí que existiesen los conceptos de consobrina y consobrinus que designaban a los primos de un romano por parte de madre, los cuales, no figuraban, en los censos de la época, como parientes de éste.
Fácilmente, se aprecia la evolución que los códigos civiles modernos han realizado, en este sentido, sobre el derecho romano. Añádase a esto que entre los romanos era frecuente el divorcio, a fin de contraer segundas nupcias con el cuñado. Esto obedece a que el matrimonio romano marcaba un rango legal y nada entendía de pasiones o sentimientos. En consecuencia, se articulaba en base a puros intereses.
Carece de sentido hablar de la adaptación cristiana del término, pues las religiones no obedecen a las doctrinas de la lógica, sino a su fe, sus dogmas y sus pontícifes. También es muy cierto que, en ningún estado donde se ha promulgado el matrimonio entre personas del mismo sexo, se ha obligado a ninguna confesión a aplicarlo en sus sacramentos. Por todo ello, se debe dejar las iglesias en sus credos, para retornar al debate etimológico.


Situación legal de la homosexualidad en el mundo      Sin información Comportamiento homosexual legal      Matrimonio homosexual      Uniones civiles      Sin uniones civiles      Reconocimiento de matrimonios homosexuales realizados en otros países/o estados al interior del país Comportamiento homosexual ilegal      Pena menor      Pena mayor      Prisión perpetua      Pena de muerte

No son pocas las palabras latinas que han cambiado su significado a lo largo de su historia y han llegado a las lenguas románicas totalmente transformadas. El proceso de evolución etimológica suele ir vinculado a cambios semánticos. Las palabras evolucionan cambiando sus significados, a fin de adaptarse a las necesidades expresivas del hablante. Así pues, el nacimiento de un nuevo concepto en la realidad, como la convivencia sentimental y abierta entre dos personas del mismo sexo, permite añadir un significado a la semántica del término matrimonio, para que pase a describir ésta realidad. Esto ha ocurrido ya en otras palabras.
Por poner algunos ejemplos, “decretum” en romano era el discurso que el pretor (administrador de la justicia por un período de un año en el régimen republicano) realizaba el día de la toma posesión de su cargo, nada que ver con la concepción actual de un “decreto”; “imperium” en latín no designó una ubicación, hasta la instauración del sistema imperial en el S. I aC., sino que era un sustantivo, carente de traducción directa en las lenguas románicas ya que no ha llegado con este significado, pero que venía a designar “el poder de gobernar”; en esta línea, “imperator”, en un principio, no designaba a un emperador, sino, sencillamente, a un general victorioso; “cultura” en latín significaba conreo agrícola; la palabra castellana literatura, es decir, el arte de la palabra, proviene del término latino “littera” que significa letra o carta; y, por concluir una lista que puede ser infinita, el “pedagogus” latino hace referencia al esclavo que acompañaba y vigilaba a los niños camino de la escuela, concepto alejado, como se puede ver, de su significado actual.



Tras todo lo observado, es imposible encontrar, al menos, España, objeciones jurídico-legales al matrimonio homosexual y, en nuestro país o en cualquier otra parte, no es factible respaldar objeciones amparándose en la terminología. Por lo tanto, cualquier objeción al matrimonio homosexual no se fundamenta en la argumentación lógica, sino en prejuicios irracionales.

4 comentarios:

  1. Un apunt molt interessant. El problema dels detractors de la identificació entre matrimoni i contracte, que és el que en realitat és, no deixa de ser la seva identificació de la parella únicament com a eina reproductiva. Si això se'ls acaba, s'acaba el pecat, ergo han de "tancar la paradeta". D'altra banda, la resta de la societat navega en un mar d'imprecisions pel fet d'associar parella a amor romàntic i a descendència, també. Vaja, que el poti-poti és considerable. Per la qual cosa, que la unió civil entre dos éssers humans sigui legal, tan si és per amor com per interès, hauria de ser incontestable. Al cap i a la fi, el problema real no deixa de ser aquest: els drets sobre el patrimoni.

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  2. En fi, tot són excuses de mal pagador i intentar barrejar les coses... paciència, que és la mare de la ciència.

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  3. Realment, aquesta entrada és el producte de barrejar apunts de "Gramàtica Normativa del Castellà" sobre el text argumentatiu i altres de "Llatí".
    En qualsevol cas, celebro sentir dues veus tant tolerants a la bloggosfera catalana.

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  4. M'estalvio copiar el que diu Clidice. Signo tot el que diu. Només faltaria!

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