viernes, 11 de noviembre de 2011

¡Viva el Presidente!


Creo que fue hace siete meses, cuando conmemorábamos el aniversario de la Segunda República, que hice una entrada para alabar la figura del jefe de estado electo.
Lo dije entonces y lo repito ahora que me desagrada el sistema presidencialista como el francés, el ruso, los países latinoamericanos y ya no digamos EEUU. o Sudáfrica donde la jefatura de estado y al de gobierno recaen en una sola persona.

 El Presidente Napolitano en su despacho de Il Quirinale, detrás banderas de la UE, Italia y el Estandarte Presidencial.



El sistema parlamentario es el mejor, no sólo desde un punto de vista teórico por dejar al poder legislativo como el fundamental de la democracia, sino también desde un punto de vista práctico. Al poder hacer caer a un ejecutivo, el parlamento consigue evitar que se produzcan situaciones de parálisis estatal, como las que vive EEUU cada vez que las cámaras legislativas son de un color y La Casa Blanca de otro.
Hace dos días, me animé a hacerme seguidor del blog del presidente Napolitano. Este hombre de aspecto venerable llegó a la presidencia de Italia respaldado por la coalición de izquierdas y centro el 10 de mayo (mismo día que Azaña en España) de 2006, siendo el primer ex comunista en conseguirlo. Las funciones constitucionales del presidente de la república son escasas, ya que se le quiere mantener como figura representativa de carácter simbólico. A menudo, un jefe de estado en un sistema republicano y parlamentario limita su mandato a designar al jefe de gobierno, hacer discursos de conciliación nacional (no sólo el de Navidad) y disolver las cortes cuando llega el momento.
Sin embargo, en momentos excepcionales, el Presidente de la República puede tener que implicarse por el bien del país. Napolitano ha sabido mantenerse a la altura.

 El presidente Napolitano se hace la foto de rigor con el el IV Gobierno Berlusconi, 8 de mayo de 2008.

 
Desde que empezaron sus escándalos sexuales de su jefe de gobierno, Su Excelencia ha retirado su confianza a Berlusconi. Cuando hace tres semanas, el gobierno incapaz se mostró incapaz de aprobar los planes de ajuste, poco después de no haber aprobado los presupuestos, el índice de riesgo italiano se volvió a disparar. La crisis de gobierno se evidenciaba ante el gran número de tránsfugas del partido de Berlusconi.
Napolitano ha presionado al jefe de gobierno para que deje vía libre a un gobierno tecnocrático que pueda recibir los apoyos de todos los partidos. Este tipo de soluciones tienen buen historial en Italia. Verbigracia, el anterior presidente de la república, Ciampi, empezó su carrera con un gobierno tecnócrata de corta pero efectiva duración entre 1993-4.
Pese a mostrarse un poco terco, el primer ministro en funciones ha terminado por renunciar. El inquilino de Il Quirinale no se quedó de brazos cruzados, mientras se decidía, sino que se esforzó por buscar un candidato óptimo para primer ministro. Lo encontró en la figura de Monti, nombrado hace tres días senador vitalicio por el mismo Napolitano, ex consejero económico de la UE y banquero. Todo esta arreglado para que el senador Monti se haga cargo de un gobierno de unidad nacional. Apenas los partidos ultraconservadores de la Liga Norte y la Italia de los Valores se niegan a aprobar esta propuesta.

 Foto de juventud de Giorgio Napolitano, miembro del Partido Comunista Italiano.

El undécimo presidente de la república italiana ha sido capaz ajustar su papel constitucional a estas circunstancias adversas e impedir la disolución de El Parlamento, lo que hubiese sido desastroso para Italia. ¿Hubiese sido igual en un sistema monárquico como el español?
El rey tiene la potestad de nombrar senadores reales durante una legislatura o a mitad de ella. En un plano hipotético puede ejercer presión para que Las Cortes apoyasen un gobierno de un senador real, o incluso de un extraparlamentario. Sin embargo, pese a sus facultades constitucionales, es poco creíble que el jefe del estado español pudiese hacer por su país lo mismo que el de Italia. La monarquía no ha sido refrendada en España desde 1978. Esto deja a la Casa Real con un margen de moral de maniobra bastante escaso, frente a un jefe de estado republicano electo una vez cada siete años. Además, la monarquía persigue, por encima de todo, mantener su neutralidad política, única baza para seguir siendo respetada por los partidos mayoritarios.

 El presidente de la semana, esta semana, despachando con la prensa internacional e italiana.

La conclusión a la que llegamos es que el modelo de jefatura de estado vitalicio y hereditario en medio de una crisis de gobierno como la italiana se hubiese limitado a convocar elecciones anticipadas para no comprometerse por ninguna opción y no arriesgarse a enfrentarse con nadie. Es bien triste si tenemos en cuenta que sale ocho millones de veces más cara.


5 comentarios:

  1. Et feia més monàrquic... Veus com els ex-comunistes han de ser tractats com a Sua Eccellenzia?

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  2. Tots hem comès pecats a la vida: fer-nos monàrquics, militar al partit comunista. L'important és rectificar. Me'n alegro que t'hagi agradat.

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  3. Eduard,
    Un article ben vertebrat però crec que es deu més a la personalitat del president d'Itàlia que ha si és una monarquia o una república, on també hi ha molts inútils.

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  4. Malgrat la teva joventut tens molt criteri, Eduard. M'ha agradat el teu article documentat i entenedor.

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  5. Galderich, evidentment que a les repúbliques també hi ha molts inútils. De fet, a Hongria per exemple, l'actual president de la república és un medalla d'or olímpic d'esgrima. Es veu que així no fa gaire nosa al primer ministre. D'altra banda, la monarquia és sempre molt més distant dels assumptes públics.
    Glòria: El teu comentari m'afalaga força. Gràcies.

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