martes, 6 de diciembre de 2011

¿Quién es este hombre?


¿Quién es este hombre? Hace menos de un mes, el Presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, le nombró senador vitalicio, para encargarle, poco después, la formación de un nuevo gobierno que sacase a Italia de la crisis.
¿Quién es Mario Monti? No tengo intención de escribir aquí sobre el transcurrir de su vida, pues seguro que tiene y tendrá mejores biógrafos, sin embargo, intentaré responder a mi pregunta de un modo, un poco más genérico.

 Mario Monti, presidente del Consejo de Ministros de la República Italiana.

 
La incógnita de Monti desconcertó a todos desde que juró el cargo. Llamó mucho la atención ver como el nuevo primer ministro recibía críticas tanto de los manifestantes de la calle, como de políticos de conservadores de Italia, como Bossi, o extranjeros, Rajoy, en el caso de España.
No compartían sus críticos la naturaleza de sus quejas. Los progresistas, a menudo, “progres de manual”, se complacieron a sí mismos diciendo que había sido designado jefe de gobierno por “los mercados”, concepto un tanto ambiguo; incluso se ha llegado a decir que Merkel y Sarkozy le dieron el gobierno. Quienes han hablado con esta simpleza de miras, además de ignorar el papel decisivo que tuvo en esta elección el Presidente de Italia, actúan un poco como los vendedores de bulas del medievo que se obcecaban en dar respuestas sencillas a cuestiones complejas. Sin embargo, es incuestionable que carecen de intenciones ocultas.

 Mario Monti acepta el encargo de formar gobierno. Monti a la izquierda, Napolitano a la derecha.

 
Monti se ha desmarcado de cualquier política ultraliberal. Ha anunciado medidas de recortes, sí, ¿Qué opciones tiene, si no, para salvar a Italia? En respuesta a su plan, los sindicatos italianos ya han prometido movilizaciones, pese a que reconocen que el proyecto es inevitable y pese a no haber propuesto ninguna alternativa. Sin embargo, Monti ha hecho algo más que un estricto plan de ajuste. A diferencia de lo que se ha hecho en otros países, ha impuesto duras condiciones a las rentas más altas, ha conseguido garantizar la perdurabilidad de la mayoría de prestaciones sociales, y ha reforzado la hacienda italiana invistiéndola, por primera vez en su historia, de poderes reales para luchas contra los morosos.

 El primer ministro italiano explicó ayer a la prensa internacional su plan de ajuste. Dijo irónicamente: "Aunque sentimos simpatía por Grecia, no queremos imitarla."

Algunos italianos pueden considerar que estos gestos, como el de la ministra de Trabajo y Bienestar Social sollozando, que su gobierno vaya a hacer una declaración completa de sus bienes, o que Monti haya renunciado a su sueldo de primer ministro y ministro de economía –conservará el de senador vitalicio-, valen muy poco, para encarar los duros recortes. Resultaría absurdo negar la verdad de esta opinión, no obstante, no sería menos injusto negar la línea progresista del primer ministro quien recorta, pero no amputa.

 Elsa Fornero, ministra de Trabajo y Bienestar social, además de catedrática en economía, solloza al anunciar el plan de ajuste.

¿Por qué gente como Rajoy o Bossi temen a este hombre que prefiere perdurar como profesor antes que como político? Quizás les da miedo suspender el examen ciudadano. No es extraño que muchos políticos incompetentes y populistas hayan alzado la voz contra Monti, alegando que “no ha sido electo”. Con estos comentarios, se pone de manifiesto su cínica ignorancia, pues, en un régimen parlamentario, al jefe de gobierno no se elije en los comicios, sino en el Parlamento, a propuesta del Jefe del Estado.

 El Presidente Giorgio Napolitano, garante constitucional de la República Italiana.

 Puede que a la larga hagamos una reflexión muy dura y desterremos a “los profesionales de la política" a otras profesiones y encarguemos las funciones ejecutivas a expertos de buena voluntad, como Monti, a la vez que reservamos los puestos de ideólogos para personas como Napolitano.

6 comentarios:

  1. No sé si en Monti ho farà bé o malament però el canvi de govern ha estat, si més no, sorprenent!

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  2. No conec bé la figura d'en Monti, i agraeixo la teua informació i reflexió. Tot i això, em temo que Monti està fent de tecnòcrata, i francament, prefereixo als polítics, ni que siguin de dretes. Evidentment, sempre serà millor que en Berlusconi, però és que aquell home no era ni polític ni tecnòcrata, sinó d'una especial casta a la qual pertanyen també l'ínclit Camps i altres aus dissortadament no massa rares.

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  3. Ai... Com sou els de certa edat. Jo crec que això del Monti és un cas excepcional, Gal i Leb; i,per suposat, no m'agradaria veure'ns presoners dels tecnòcrates. Ara, perquè això no passi, fóra bo, caldria que, la classe política fes un pensament de millor la seva imatge davant la ciutadania.
    PD. Leb, avui porten en Camps a la banqueta dels acussats. Saps que, com a ex president, pot sol·licita que s'inclogui la fòrmula de "molt honorable" anteposada al seu nom?

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  4. "Molt honorable xoriço", també s'hi val?

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  5. És curiós com ens estressa una figura tan clàssica de la República Romana, el dictator, elegit, allà pel 500 a.n.e., en períodes de crisi, com a governant durant sis mesos. D'altra banda, és un cop interessant a la democràcia, sobretot perquè, d'alguna manera, ens instal·la en l'imaginari (ho hem perdut mai?) la figura del pare que posa ordre quan la canalla ja s'ha desmadrat del tot.

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  6. Leblansky: Sincerament, crec que no ho admetran XD.
    Clidice: Pot ser et semblaré un claudicador de la grandesa humana, però sovint les societats necessitem un "pater patriae" que ens doni una petita empenta. Ara, cal parar compte, no t'ho nego, perquè no esdevingui un "tyranos".

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