viernes, 30 de marzo de 2012

Brutalidad Policial



Los átomos rabiosos
eclosionan radioactivos con furia.
La irrisión de materia
Conforma en pedazos los sentimientos.

¿Quiénes sois oscuros?
¿Por qué tenéis alas de ángel y voces
como el grito de Dios?
¿Por qué empuñáis las armas?

De un gris canela y dulce
catábamos los pecadores las penas.
Y no dábamos alcance
a nuestra voluntad…

Íbamos pues perdidos
sin confiar en proclamas,
sin aspirar a que nuestros lamentos
se oyesen también mañana.

Llegaron ellos de negro maté.
Las armas divinas
llamaron al gemido de los hombres
con golpes como estigmas
hasta que salió sangre.

Para los pecadores
con el tiempo entre las manos rotas
el páramo de las lamentaciones
nos sana las heridas
para darnos olvidos.

Que nos den pintalabios
para pintar las heridas sanadas
y fingir su dolor en nuestros brazos
y escribir la historia
en memorias que salven de olvidos.

Eduard Ariza


lunes, 26 de marzo de 2012

Contradictorio e injusto II


 El filósofo y ex presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Este es uno de esos momentos donde debo medir mucho mis palabras para evitar que mi enfado se confunda con la rabieta de un ensimismado vanidoso. No obstante, he de mantener un tono enconado que aleje mi crítica del servilismo que producen los excesos de humildad.
Zapatero es un zafio. Lo demostró el domingo en su conferencia en Venezuela, cuando el ex presidente del gobierno español jugó a parlotear en la jerga del estadista filósofo. Aseguró el consejero de estado que la crisis que padecemos empezó en 2007. Resulta absurdo criticarlo por esto, porque, si el ex secretario general del PSOE hubiese ejercido la política en la América de los años 30, hubiese estado entre quienes señalaron los orígenes del “Crack” en la “Moratoria Hover”, en vez de en el Plan Dawes. A estas alturas, con su carrera a cuestas, ya nadie espera ver al ex inquilino de La Moncloa convertido en un economista con visión, aunque algunos nos aferrábamos a ver en él a un hombre de conciencia.
Conferenció sobre las causas de la recesión económica con cifras, datos y hechos. Aunque hubiese llegado a comprenderlos, aunque no los recitase al dictado de quienes todavía puede pagar, con el dinero de la mal llamada pensión para la oficina del ex presidente; por la responsabilidad que le impone su condición ante la historia y por ser honrado frente a sus conciudadanos, quien obtuvo su segundo mandato de un pueblo al que, entre demás promesas, garantizó una sociedad de pleno empleo, para dejarla a la postre con cuatro millones de parados, no debería hablar con semejante altanería de los orígenes de la crisis.
Muy legítimo es señalar que el actual presidente del consejo de ministros no prometió menos al presentar su candidatura en 2008; al contario, ofreció mucho más. Sin embargo, que dos hagan trampas no cambia las reglas del juego. Tal vez, el árbitro, me refiero al votante, es quien en última instancia debería sancionar a ambos para recordar la normativa. En cualquier caso, un mal rival, no hace mejor al ex profesor de derecho adjunto de la Universidad de León. Sus aires de grandeza ofenden al país que padece la crisis económica con una virulencia particularmente intensa, a causa del excesivo peso que durante años ocupó en su economía la construcción, de la doctrina liberal económica impuesta desde los gobiernos fuertes de la UE; y también a causa de la gestión del gobierno que él presidió.
¿No tenía temas de que hablar? A Iberoamérica no le vendrían mal sus políticas de tolerancia social haca las minorías, o su política -al menos de intención- conciliadora en el interior y cooperativista en el exterior. Pero él decidió hablar de economía, su talón de Aquiles mil veces perforado, como si gustase de convertirse en un bufón sin gracia.
El 6 de marzo de 2008, publiqué Contradictorio e injusto en El País, lo que fue todo un ítem a mis catorce años, cuando quise apoyar a Zapatero en los diarios por no poder hacerlo en las urnas. En mi artículo, hablé de una inminente crisis económica. En aquel momento para avecinarse a la ruina económica no hacía falta tener formación de la misma; bastaba con tener dos dedos de frente. Pese a sus promesas electorales, defendí a Zapatero por, según creí yo entonces, haberse distanciado de la excesiva especulación económica y de la costosa política exterior de Bush, cosas que Rajoy no garantizaba.

 Mi carta al director del 6 de marzo de 2008, las elecciones generales fueron el 8.


 

Fuera de las letras, para mí mismo me decía que el presidente en campaña hacía aquellas promesas descabelladas, porque, de no hacerlas, el poder acabaría en las manos de una derecha radicalizada. En vano me convencía, pues, de que Zapatero era el menor de los males. Hoy ofende, junto a muchos españoles, ofende a mi conciencia la soberbia del quinto primer ministro de la monarquía constitucional del 78, hasta resquebrajar con su verborrea altisonante cualquier admiración o afecto que aún pudiese profesarle.

 Eduard Ariza                       

viernes, 23 de marzo de 2012

Préstamos "libres" de intereses...


Hay muchos libros que leer en hispanoamericana: Los diarios de Colón, Poesía Completa de Sor Juana Inés de la Cruz, Martín Fierro de José Hernández, Poesía Completa de José Martí, El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias, La Antología Poética de Mario Benedetti, Rayuela de Cortázar, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, Poemas y Antipoemas de Nicanor Parra, y Estrella distante de Bolaño. Son frecuentes los préstamos entre los estudiantes de filología que dilapidamos nuestras “pensiones” del mes en las librerías y otros que prefieren gastar menos o sencillamente no pueden permitírselo.
Ayer en el vestíbulo del edificio Salvador Espriu me esperaba la señorita Y…, mi compañera de materia. Me devolvía el libro de El Señor Presidente y yo le iba a dejar un nuevo préstamo, Poesía Completa de José Martí y Martín Fierro. Y… es una de esas personas que ama particularmente los libros. Le preocupa mucho dañarlos o el sencillo hecho de que su poseedor los eche en falta. Bibliófilo como soy, no me gusta demasiado prestar libros, pero lo hago encantado a personas que como Y… entienden su valor. Sé que ella tendrá especial cuidado con ellos. Además, tal como le dije ayer al despedirnos: “No te preocupes más. Si les pasase algo, sé que no habrá sido con mala intención. Mujer, sólo son libros…”
Con lo de “sólo” pretendía decir que, por mucho que los valore, nunca un libro me importará más que un ser humano.

lunes, 19 de marzo de 2012

"Padres e hijos" de Turgénev o el amor de Basárov


A medida que avanzaba en mi lectura de Padres e hijos (1862) de Turgénev (1818-1882), no podía evitar cuestionarme si el título del libro era o no el adecuado.
Creo que mi amor por la literatura rusa, como buena parte de los amores, germina desde una pequeña noción de incomprensión, por mi parte. Siempre que leo a algún gran autor de este país termino yendo a buscar la opinión de los críticos expertos, para corroborar que la mía disiente de ella. El caso más alarmante fuese, tal vez, el del general Kútuzov, en cuya caracterización de Guerra y Paz nunca he podido ver al héroe venerable que según los críticos describe Tolstoi, sino más bien veo una valoración crítica del personaje por parte del célebre autor.


En el caso de Padres e hijos, me ha costado conectar el título con el argumento de la obra. No he visto que los vínculos paterno-filiales fuesen aquí el principal sustento de la trama, pues, si bien son fundamentales, la escenificación entre el “progreso” de la juventud, confrontado, en cierto modo, a la “tradición” del hogar paterno, se desarrolla en un ambiente distendido, casi de debate filosófico, con una sola bala perdida…
El título mejor parecido para la novela de Turguénev sería “El nihilista” o Basárov, protagonista de la obra. Yo veo toda la narración condensada en este personaje de gran modernidad, más incluso de la que pudo sospechar el propio Turguénev al crearlo. Basárov es un nihilista que desconfía de todo, “incluso del arte”; desprecia por igual, aunque por diferentes motivos a ricos y a pobres; y no tiene ninguna fe en las emociones humanas. Sin embargo, Basárov tan seguro de este ideal vital vacío se enamora y, a partir de aquí, todas sus convicciones deben verse ocupadas por este sentimiento poderoso.


Pese que muy posiblemente haya pocas cosas, en la vida de un hombre, cuya credibilidad provenga de la razón, también es igualmente dogmático abrazar el nihilismo y la incertidumbre. La lección final que me ha legado Basárov, sin quererlo él ni su autor, es recordarme que vale más la pena creer que dudar, y que la razón no interviene en esto.

viernes, 16 de marzo de 2012

La que camina



He conocido a un sátiro
con cara de mujer.
Una mujer muy guapa.
Por cierto, loca como ella sola.

Truena su garganta por momentos.
Quiere escandalizar
y sólo gana afectos
con esos eructos que casi besan.

Viendo cómo camina en la calle
Bosquimana salvaje
Parece saltar de farola en farola…
y perderme detrás…

¿Qué Dios le dio esa vida?
Tras sus pisadas escoro mis pasos.
Yo me siento cansado
y ella sonríe como una ninfa mala.

Mientras paseo a su lado
una ceguera suave
como el esmalte rojo de la tarde
libra de preocupaciones mis sentidos.

Esa ceguera plácida
es el olvido dulce.
Y este sátiro con cara de fémina
huele a rosas en sus fuertes balidos.

¡Pues claro! – Es un jardín.
Un ambiente su dimensión humana.
Mi laberinto de satisfacciones…
e instantes de placer.

Eduard Ariza


jueves, 15 de marzo de 2012

La Ninfa


        “El ofrecido amor es un don que ya no espera.” Jorge Luis Borges Ulrica

Propinad una ducha
de agua fría como un corazón de piedra
que sólo lata hielo
a este adefesio de humanidad que pierde
su vida por cada instante que aún respira.

La deshumanizada bestia,
niño
preso en el cuerpo de hombre
susurra con sus lágrimas
los gemidos que suplican piedad.

Sus labios blanquecinos ya se atrapan
carmín contra esmalte
uno contra el otro sin capturar
los sonidos que forman las palabras.

Y su cuerpo se olvida
de los latidos de su corazón
Se anquilosan sus brazos
entorno a un torso cada vez más flaco
mientras encoge las piernas si puede
más que su mirada.

Muerde sus labios.
                                  Aprieta
sus puños.
                       Sangra
brotando diminutos hilos rojos
que parecen alambres.
Es el mono y su locura asfixiante.

Llega entonces la ninfa
con una cruz roja.
                                  Viste de blanco.
Frente a los gemidos suplicantes
que llaman a la muerte,
se desnuda hasta la piel rosada.
Calienta el agua del baño
y se sumerge dentro.

Y el calor ya suaviza
la carne y humedece los cabellos
en la inmersión del agua.
Bendita la impotencia
que hace de sus senos una cuna
y de sus ojos un móvil de estrellas
para él y su alama enferma.
El hombre ya no es hombre.
La mujer es un ángel.

Podría dejarlo solo.
Tan débil está que se ahogaría en seco.
Y podrían despedirla
por sus actos perversos.
Con todo se enraíza
                                  permanece tierna
y cuida del pecador inocente.

                                       Eduard Ariza

lunes, 12 de marzo de 2012

La Sexualidad de Henry James


Este noviembre tuve ocasión de leer Los papeles de Aspern de Henry James (1843-1916) cuya exquisitez narrativa me instó a ampliar mi visión del autor, durante enero, con la lectura de su titánica obra arquitrabe, Retrato de una dama. Aunque me gustaría hacer una crítica literaria, no me siento con capacidad para hablar de Henry James en el plano literario, porque siempre me quedaré en un plano reducido.

Henry James (1843-1916)

Prefiero hablar una poco de la sexualidad del autor que siempre ha sido un misterio. No se conoce a Henry James ninguna relación amorosa a lo largo de toda su vida, ni carnal ni platónica. La personalidad introvertida a menudo distante de este americano que eligió vivir cual gentleman inglés recuerda con frecuencia al narrador de sus novelas siempre objetivo y apartado de la acción, como si la viese desde fuera incluso en los relatos narrados en primera persona.

 Henry James en su juventud.


 

Para explicar esto hay dos tesis hasta ahora. La primera es un tanto rocambolesca, pues plantea que el autor sufría una acuciada impotencia a raíz de una caída de caballo. Se desconoce qué culpa tienen los pobres equinos, pero hasta se ha intentado cargar sobre una hipotética caída de caballo la causa de la locura de Nietzsche, a fin de evitar pronunciar el tabú de una venérea como la sífilis. A parte de que es muy retorcido intentar buscar una relación entre la supuesta causa y el conjeturado fenómeno, una impotencia aguda no explicaría que una persona de gran sensibilidad como Henry James jamás abriese su corazón a otro ser humano, aunque dejase su cama cerrada.

Emigrado a Inglaterra con sombrero de copa cual gentleman nativo.


Descartada esta idea, la otra plantea que el autor pudo haber sido homosexual, tendencia que habría vivido en total represión y con gran secretismo. Bueno… un poco como después del auge del feminismo a principios del S. XX, cuando se llegó a rebuscar en la obra de cualquier autora para encontrar rasgos feministas según la acepción política, más allá de lo femenino; con la aceptación paulatina de que ciertos grandes del arte eran homosexuales, a principios del siglo pasado, -cuando aún era un delito para todas las legislaciones-, particularmente a raíz de los casos de Wilde y Giné, muchos han atribuido esta tendencia a toda clase de personalidades de forma infundada. Verbigracia, una folleto que circula por Internet asegurando que Don Miguel de Cervantes fue homosexual.

 Biblioteca personal de Henry James.
 
En el caso de Henry James conjeturar con una homosexualidad fuertemente reprimida queda en una teoría sin puntos de apoyo. Cuesta mucho asumir esta posibilidad sin que quede el más mínimo rastro de un amante, un favorito, de alguna denuncia o de algún chantajista. ¿No sería más lógico considerar otra opción que encaja mejor con el patrón del personaje?
Además de la bisexualidad, la heterosexualidad y la homosexualidad, existe una cuarta identidad sexual considerada “dentro de las variaciones normales” por los expertos: la asexualidad. Se calcula que el 1% de la población mundial es asexual, es decir, carece de necesidades sexuales y hasta eróticas. No debe confundirse con el anafrodismo, enfermedad que hace al experimentar miedo o asco por el sexo, pero sin perder el apetito sexual. Este trastorno (temporal, si se trata) a menudo fruto de un trauma sería el “quiero y no puedo”, mientras que el asexual es el “no me interesa, gracias”.

Bandera de la Asexualidad.

La condición de asexual guarda más dureza de la que pueda parecer y riesgo de exclusión social, a causa de no compartir un interés fundamental del resto de la humanidad. Por lo que, los asexuales pueden llegar a ser víctimas de burlas y escarnio.
No anhelar el contacto íntimo con otro ser humano concede una perspectiva más introvertida del mundo. Si bien, el asexual no es apático ni desapasionado, al contrario, puede sentir grandes pasiones por un número sinfín de cosas, pero su visión del mundo queda ausente de erotismo, lo que, por otro lado, le concede una relativa objetividad aparentemente fría cuando se describe al resto; o, cuanto menos, falta de algo. ¿Alguien que conozca la obra de Henry James no piensa ya en alguno de sus narradores?

Firma de Henry James.

Visto cuanto se ha expuesto, no es difícil aceptar, a falta de mejores teorías, la hipótesis de que Henry James fuese asexual y plasmase la visión del mundo que tiene este particular colectivo en sus novelas, a través de su óptica refinada hasta las tendencias de la vieja aristocracia europea, y culta.

jueves, 8 de marzo de 2012

Albertina está enferma


“…, pues aunque en otro tiempo una mujer estuviera en el mismo coche que yo, no estaba realmente junto a mí, mientras no la recreara en todo momento una necesidad como la que yo sentía de Albertina,…” Marcel Proust “La Prisionera” En busca del tiempo perdido.

Miscelánea de dolores tu cuerpo
gime en esta mañana.
Tus mejillas se ocultan en un velo
rosado y amarillo.
Se ennegrecen tus párpados de ojeras
mientras tu mirada cristaliza en vidrios
y tus manos más trémulas
que un castillo de cartas
piden soledad y lloran silencio.

No irás hoy a pasear con tus amigas
que deslizan su mano
sobre tus medias de perfume malva.
Los caballos que montas por las tardes…
Gilberta deseosa de tu saliva
sobre el carmín que enciende
la pasión de sus labios.
El columpio de tu jardín al viento…
La escarcha humana que mora calles
villas, campos y plazas
(con quien tú quieres mezclarte por siempre)…
Todos tendrán que esperarte por hoy.

Me afincaré sobre tu cama azul.
Suspirarán caricias
mis manos sobre tu frente blanca.
Nimbará tu cuerpo en sudores densos
la melancolía de la puerta abierta.
Pero estaré a tu lado.

Sí, mi ángel de mortalidad serena.
Tu enfermedad bendición de este invierno
descansa entre mis cuidados.
Mientras lívida te mueves
luchando contra las sábanas
lleno tus jarrones de mil claveles
y de las demás flores.
Si ellas robasen tu aire
y el peso de mi compañía
anclase tu salud
siempre permanecerías conmigo.
Siempre enferma e indefensa
sin que tu vitalidad me imponga celos…

Eduard Ariza

lunes, 5 de marzo de 2012

"Il Divo" por Paolo Sorrentino

Siempre he sido más de teatro que de cine. Este hecho, raro hoy en día, se debe a que valoro mucho más las palabras a las imágenes. Así que no resulta extraño que en "neonovecentismo" rara vez se publique críticas de cine o recomendaciones. De hecho hasta la fecha sólo se han colgado dos post de cine de los quales uno de ellos, el de Las Consecuencias del Amor, también pertenence a la filmografía de Sorrentino.
La película que os recomiendo de este director italiano, Il Divo, puede con errónea facilidad encasillarse en el género histórico o biográfico. Sin embargo, aunque recrea la vida de Guiulio Andreotti, es poco exacto darle esta etiqueta, al menos en el sentido genérico del término.
Después de ver la película, recordé los términos en que Emil Ludwig definía la prefesión de biógrafo desde una perspectiva literaria. Según sus palabras, "el historiador investiga, el novelista inventa y el biógrafo siente". En consecuencia, no es tan importante para el biógrafo hacer una recostrucción exacta de la cronología vital de personaje sino formar una imagen de su carácter para el lector. Esta es la línea que sigue Il Divo.
Sorrentino no se preocupa de hacer una detallada descripción de la política italiana del último medio siglo, ni siquiera de los períodos de gobierno de Andreotti (1972-3, 1976-9, 1989-1982) ni se entretiene en recrear las minuncias de cada suceso político. Busca detellos superficiales combinados siempre con bandas sonoras que irrumpen como un discurso sobre la imagen a fin de proporcionarnos un retrato tan exacto como imparcial de este controbertido personaje.




domingo, 4 de marzo de 2012

Como himno:



Para Thaïs

Te envío besos cristalinos por el aire
con la esperanza de que los percibas
debajo de la piel
como un regalo nacido en mi sangre
un segundo corazón que tú latas
fraterno pero esquivo del desgaste
que suponen los tedios
de quienes fingimos la eternidad.

Eres un espumarajo brillante
casi de color plata.
Te escupió la vida por el viento
y yo caí en tu espuma
sedosa incluso sobre las baldosas,
olas de cemento que nos escupen
como sucios vertidos
a insalubres calles de urbanidad.

Cada vez hay más dudas…
Las certezas mueren en estos tiempos.
Cuando al amanecer
el alba fragmenta nuestras visiones
la realidad subyuga
cualquier sonido de tu corazón.

En la eternidad de los segundos
que dan sentido a nuestras cortas vidas
deslizo mis recuerdos
hacia ti, sobre ti…
Puedo perderme en tus ojos de picas
ahogarme en el bamboleo de tu voz
y su perfume tierno de jazmín.

Salir del laberinto
decías era fácil.
                                  Yo lo dudé.
Pero ahora te creo…
                                  Cruzo de extremo
a las profundidades materiales
hasta encontrar mi espejo
y las luces más grises
gravadas en tu sonrisa
quienes son lumbre del cálido aliento
y ovillo de Ariadna
o metal de Teseo;
pues son el otro extremo.

El recuerdo pétreo de este fuego
cuya llama engendra carne y vida
infunde en nuestro espíritu
existencia:
                       más allá de lo orgánico
lejana de lo efímero
un brote de la nada
compañero de lo eterno y el vacío…

Y cuando cuento nubes
en las llanas baldosas
un cosquilleo recorre mi espalda.
Es el latir de mi otro corazón
el que hoy quisiera enviarte
porque tú le das forma
y le das pulsación.

Invisible electricidad estática
¿recuerdas la farola
                                  gris de noche?
Ella nos alumbró por vez primera
en la calle
                       en invierno
entre las luces de tarde rosadas
y el espacio de tiempo que se diese
al resto de la vida.

Sentí entonces el furor en tu flequillo.
Sostenías en tus hombros la esperanza.
El clamor de los ángeles vi en tus ojos.
Y la férrea locura
del encanto por la muerte en el juego
de la vida, ajedrez, baraja y dados
la besé en tus mejillas.

Porque allí estabas tú:
Deseo, futuro y muerte.
Nadie te dio un segundo corazón
… y lo necesitabas.
Un año después te lo entrego yo
por si el otro se para.

4 de marzo de 2012
Eduard Ariza

Hace un año, conocía a mi amiga Thaïs, cuya compañía a lo largo de este tiempo ha cambiado mi vida y mi salud para mejor. Esto es una forma torpe de darle las gracias... pero es lo mejor que he conseguido.

jueves, 1 de marzo de 2012

Sidra

¡Dulce sidra a la luz de las farolas!
Tu sabor con que ocultas
Pensamientos fue el espejo de la Venus

donde se proyectó la fuerte imagen
que agita los latidos
de mi tétrico corazón de carne.

La voluntad del cuerpo de la imagen
Me dio a probarte, sidra.
nunca me gusto tu sabor de encaje

y la mano del deseo no menguó
tu exceso cargante
única mácula de aquel instante.

El sabor dulce deslizó en su cuello
tu perfume rosáceo
que agitó sus labios, su cuello y a él…

Parecía saber esconderse en la noche
yacer entre sus sombras
el tiempo justo para no perderse.

Te probé por vez primera desde esas…
suaves manos morenas…
Por ellas en ti veo tu sabor dulce…

Eduard Ariza