lunes, 4 de febrero de 2013

El sector cuaternario



Recuerdo que por aquel entonces yo tenía nueve o diez años. En la escuela me llamaban mucho la atención ciencias para la naturaleza y ciencias sociales. Las demás asignaturas me parecían vulgares. Aunque de estas dos prefería a las primeras porque hablaban de vulcanismo, funcionamiento orgánico del cuerpo, la clasificación de los animales y otros tantos temas que me parecían llenos de fantasía. Las ciencias sociales me desagradaban por lo burocrático de su temática; y eso que aún no sabía que esa palabra existiese.
Mi madre, mis tíos que nos acompañaban aquella tarde, y yo estábamos a punto de comer. Como era habitual, me hacían preguntas sobre las cosas que estudiaba en la escuela. En aquel momento me explicaban la distinción entre los tres sectores de trabajo.
-¿Sabes que igual ponen un sector cuaternario? –dijo mi tía.
Negué con la cabeza completamente desconcertado.
-¿Cómo es eso? –preguntó mi madre.
-Se ve que quieren hacer un sector cuaternario que agrupe todo lo que tiene que ver con la construcción. Desde la obtención de materias primas hasta la venta de las casas.
-¿Entonces recogen de los tres sectores?
Mi tía asintió a mi pregunta.
-Tiene su lógica: ladrillos, lampistería, mobiliario… Eso sin contar los millones de paletas, constructores… Prácticamente todo el país vive del “sector cuaternario” –apuntó mi tío.
Unos años más tarde, seis años, mes arriba mes abajo, reventó la burbuja inmobiliaria, lo que sumado a la crisis financiera internacional nos sumergió en la crisis económica más dura desde la posguerra en los años cuarenta. Los paletas y otros muchos trabajadores parados por millones revistieron a este país olvidadizo con el traje de miseria que nunca ha conseguido quitarse por mucho tiempo. Después vinieron los desahucios, los subsidios insuficientes, el aumento de la pobreza, y aunque alguno no lo crea el hambre.
Ya nadie piensa en cambiar los libros de texto de primaria para hablar a los niños de un sector cuaternario.

2 comentarios:

  1. "Terciario" todavía: su vocación de servicio parecía frontalizada por los "tercios" que los camareros nos servían en los bares. "Cuaternario" ya suena a prehistoria, a energúmenos con palitroques que buscan el sustento a golpe de cachiporra. No estaban tan desencaminados los libros de texto: el ladrillo como metonimia ha acabado emparedando a los que buscanron un atajo para el cielo en la tierra en su amparo.Lo grave es que el ladrillazo, de forma real, solo ha emparedado en la miseria a los ciudadanos sin responsabilidad en la especulación. Quizás haya que mantener la terminología con una nota a pi depágina que remita a los alumnos "primarios" a lo primario del ser humano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Realmente las consecuencias de los excesos se terminan pagando, lo dudoso en este caso es que se estén pagando con justicia, o al menos equitativamente.
      Fue una época de locura. Para mí la sóla idea de que se plantease crear un sector sólo para la construcción en la división teórica del trabajo demuestra hasta que punto perdimos la cabeza y dependimos de ladrillo.

      Eliminar