miércoles, 23 de julio de 2014

Rescisión de contrato

[El señor de las tinieblas
viste capa y americana de tres botones,
su piel es escarlata,
                                               sus alas de murciélago.
Le envuelve una hojaresca de ceniza.]

Yo pisé el infierno.
Por vivir seguro, vendí mi alma.
Mi fianza: la felicidad.

Volví años después.
Supliqué el retracto, la nulidad,
la devolución del objeto.

Una grisura oscura
alumbró sus facciones. Rugieron sus fauces:
“Insípida es tu alma. ¡Llévatela!”

Así regresé a la tierra.
Cociné las vísceras de mi cráneo
en una caldera.

No mintió el diablo.
El órgano más parecido a mi alma
apenas tenía sabor.

[Con la rescisión del contrato también
recuperé la fianza.
La generosidad sólo está en el ángel caído.]

8 de mayo de 2014
Eduard Ariza


martes, 22 de julio de 2014

Susurros



Las cadenas de palabras de mi voz,
trazos frágiles en el aire
contienen la fortaleza del alma.

Son la prolongación expresiva
de esa agitación
que desprende el torbellino de sensaciones
despertadas por tu compañía.

Ojalá, el tiempo, con calma
subsane la edad
y las demás imperfecciones del tiempo.

Porque la ilusión de tu presencia
perpetuada
me acerca
                        peligrosamente
a la adictiva caricia de la plenitud.

20 de mayo de 2014
Eduard Ariza