lunes, 27 de febrero de 2012

Et omnes fuistis tu


Platja de Barcelona, 23 de febrer de 2012 
  
Baldías las olas del mar que conté
en mi serena infancia
me miraron después…

Aquel verde celeste les da forma
y me ha visto pasear a su lado
con distancia de tiempo
y sinsabores de vida…

La puesta de sol casi en primavera
(aunque sea pleno invierno)
nunca me vio desnudo
ni yo escondí una colilla en la arena.

Tentaste muy veloz a mis pisadas
a palpar lo guijarros.
Y haciendo de tu cuerpo mi reclamo
me llevaste a las olas.

Emergimos del agua:
Distintos nuestros seres…
Dos titanes de vida tiritaban
mojados por la sal y sus cristales.

Luego
              con las toallas sobre nosotros
no encontramos locura
en bañarse en invierno.
Y se encendieron rojas las farolas.

Y de camino al metro
                                     sin palabras
pensé en ti
                          en tu imagen
extendiéndose sobre la arena gris
y al final sólo tú eras mi paisaje.

La brisa, el mar, el sol crepuscular
eras tú, sólo tú.
Hasta las gaviotas y hasta las nubes.
Y al fin Dios fuiste tú.

Tú fuiste tus ojos,
tu propio cuerpo
Tú encarnaste la vida en tu presencia
Y desde ti contemplé la belleza.

Eduard Ariza

viernes, 24 de febrero de 2012

Hacia el fin de la tarde…


Para Julie

Como hundir la mano en la canela
la sensación de plácido descanso
cada tarde se repite
cuando como un regalo
concedes a mis labios tu mejilla.

Ingrato te percibo
como el púrpura del alaba en la creencia
de que allí estarás siempre por la tarde,
para que yo te encuentre
y hablemos de rutinas.

Mujer que miras con ojos de niña,
tu cuerpo de pasión
atesora una conciencia inocente
que aunque algunos prefieran no mirar
es lo que te sublima.

Ahora eres un consuelo rutinario…
Oigo tu voz hacia el fin de la tarde
ahondado cada día en nuevas palabras…
Contigo todo permanece
al límite de ser extraordinario.

                            Eduard Ariza

lunes, 20 de febrero de 2012

"Memorias de Ultratumba" II: Citas preferidas


No puedo dejar de dedicar esta entrada a mi amiga, Claire Julie, quien me ha visto llegar a todos los días, a lo largo de los meses que ha durado mi lectura, al claustro de la Facultad de Letras de la UB con el volumen pertinente de Memorias de Ultratumba bajo el brazo y, día sí día también, me ha preguntado con vivo interés por el desarrollo de mi lectura. La envidio por ser medio francesa, pues podría leer esta maravilla literaria en su lengua original.
A vosotros, queridos amigos de la bloggosfera, sólo me queda desearos que paséis un buen rato con estas citas. Su selección no sigue ningún criterio en especial; otras muchas frases me llamaron la atención durante mi lectura, pero tenía papel y un bolígrafo a mano, cuando leía éstas. No dejéis de decir cuál es vuestra favorita.


“Siempre bien dispuesto para los demás, negado para mi propio bien: así soy yo”. Chateaubriand. Memorias de Ultratumba. Libro IV, Cap. 9.
“Pero Luis XVI y los Parlamentos [Estados Generales] actuaron así porquer eran, sin saberlo, instrumentos de una revolución social.” Ídem. Libro V, Cap. 1.
“Estas mujeres, sin duda, ya no existen; no queda de ellas sino mi recuerdo.” Ídem. Ídem. Cap. 1.
“El haberme convertido en, por ser impenetrable, en un no sé qué de fantástico, que no gurda relación con alguna con Mi Realidad [esto he ganado con mi natural reservado.]” Ídem. Libro XI, Cap. 1.
“ni el exilio, ni la ruina, ni la desaparición de sus allegados, ni el sacrificio de Luis XVI eran prueba para él de la revolución; […] seguía estando en los Estados de Bretaña y en la Asamblea de la nobleza.” Ídem. Ídem. Cap. 6.
“Homero fecundó la Antigüedad: Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Horacio y Virgilio son sus hijos. Dante engendró la Italia moderna desde Petrarca hasta Tasso; Rebelais creó las letras francesas: Montaigne, la Fontaine, Moliere son descendientes suyos. Inglaterra es enteramente Shakespeare.” Ídem. Libro XII, Cap. 1.
“[Borbones] habéis vuelto en vano a vuestros palacios, no os habéis ocupado más que de exhumaciones y funerales; el tiempo de vuestra vida ha pasado.” Ídem. Libro XVI, Cap. 5, pág. 795.
“cuando ha desaparecido la libertad queda un país, pero ya no hay patria” Ídem. Libro XXVIII, Cap 21, pág. 1643.
“el problema se originó de un error del clero; en vez de apoyar a las nuevas instituciones, o al menos guardar silencio sobre ellas, dejó escapar unas palabras de censura, por no decir algo peor, en cartas pastorales y discursos.” Ídem. Libro XXIX, Cap 15, pág. 1753.
“[León XII] es un trabajador: duerme poco y casi no come.” Ídem. Libro XXIX, Cap 15, pág 1728.
“Me pregunto si estaba viendo un retrato del candor o la voluptuosidad” Chateuabriand, sobre madame Récanier.
“[El Danubio] Al perder su soledad, ha visto reproducirse en sus orillas inhertes a la sociedad. Ídem. Libro XXXVI, Cap 7, pág. 2292.
“La naturaleza, presta a traer de nuevo a jóvenes generaciones a unas ruinas como para alfombra de flores, conserva a las razas más debilitadas la facultad de las pasiones y el encanto de los placeres”. Ídem. Libro XXXIX, Cap 4, pág. 2456.
“Hay personas que, interponiéndose entre vosotros y el pasado, impiden a los recuerdos llegar hasta vuestra memoria; hay otras que se mezclan con lo que habéis sido.” Ídem. Libro LXII, Cap 6, pág. 2602.
“La amistad se crea ídolos y los ve siempre como los ha creado. […] El amor se engaña a sí mismo; no te embriagues con él, pues la ebriedad pasa.” Ídem. “Textos Complementarios”, Amor y vejez. Pág. 2709.
“Mientras ellos lo trastornan todo, el tiempo pone las cosas en su sitio, orden en desorden, rechaza el fruto del azar, se queda con el maduro, cierne y criba a los hombres, las costumbres y las ideas” Ídem. “Textos Complementarios” Conclusión. Pág. 2724.



Todo el texto citado pertenece a la edición de Memorias de Ultratumba de Chateaubriand, editada  por Alfaguara, en Barcelona, en 2008.  

lunes, 13 de febrero de 2012

Breve comentario de "Memorias de Ultratumba"


La lectura de Memorias de Ultratumba goza del privilegio de poner la historia, la gran historia, al servicio de las pasiones humanas. Ni la vieja nobleza, ni el fragor inspirado y sanguinario de la Revolución de 1789, ni la navegación hasta los jóvenes Estados Unidos, ni la pompa del nacimiento del Imperio de Napoleón I, ni el estruendo entre elegía y fanfarria que se sucede entre la Restauración y los Cien Días, ni siquiera la llegada de la monarquía de Julio en 1830 empequeñecen al narrador, porque ese el hombre quien ocupa el centro de la historia.

 Entre la descripción emotiva del costumbrismo y la historiografía emocional, la narración de Memorias de Ultratumba construye, en palabras de su autor, “un templo a la muerte erigido a la luz de mis recuerdos”. Su vida y sus experiencias, tanto personales como públicas, no son pocas. Su infancia vio los últimos años del Antiguo Régimen, desde la óptica de la nobleza. En su juventud, atestiguó la revolución y embarcó de viaje de exploración a America del Norte, donde tuvo un encuentro con el presidente y general Washington, en su opinión, noble contrapunto de Napoleón. A su regreso a Francia tuvo ocasión de trabajar para Bonaparte de quien se distanció poco después de la ejecución del el duque en Enghien, acto que le pareció bárbaro.

 Vizconde de Chateaubriand 1768-1848
 
Redactó el manifiesto de Bonaparte a los Borbones, en 1813, no sin riesgo para su vida. Participó de la Restauración como ministro, fue el artícife político de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823, pero sus críticas a los métodos absolutistas lo apartaron a labores diplomáticas, primero a la corte de Jorge IV en Londres, después a la del rey de Prusia y finalmente a Roma, donde fue embajador frente al papa León XII y su sucesor, Pío VIII, la narración de cuyo cónclave ocupa un importante papel en las memorias.

 
Además de su vida profesional, también nos cuenta sus experiencias amorosas, si bien, sigue un estilo intuitivo, para estas últimas, pues en todos los casos son infidelidades a su mujer, quien es una figura fría a lo largo de todo el texto. Chateaubriand vierte en las más de 2000 páginas que conforman sus memorias el trazado de todos sus sentimientos. Tanto es así que, a pesar de hacer uso de una imagen fisiológicamente equivocada, no me acompleja afirmar que Memorias de Ultratumba es un corazón que late las emociones de un difunto desde una letra inmortal.
¿Qué sentimientos muestran? Sin duda el patriotismo es un elemento clave en el sentir de Chateaubriand. Fue un gran patriota, aunque de una Francia que nada tiene que ver con la actual y que posiblemente nunca existió.

 Tumba de Chateaubriand en Siant-Maló. El ayuntamiento se la concedió como un presente.

Amante de la democracia, se opuso duramente a cualquier coacción sobre la misma, viniese de quien viniese. Eso le costó la enemistad con Luis XVIII y con Carlos X. ¿Por qué se mantuvo leal a ellos, pese al mal trato que recibió? Él mismo bromea a menudo sobre este sentimiento, leal pero no adulador. Pese a los tratos de favor que le hubiese dispensado Luis Felipe I, se negó a prestarle juramente y se apartó de la vida política. Se le abrió un proceso cuando, en un diario, escribió una carta abierta a la duquesa de Berry, madre de Enrique (V), que terminaba diciendo: “Señora, vuestro hijo es mi rey”.

 
El enigma de su amor a la familia Borbón o la iglesia no puede explicarse a través de su procedencia nobiliaria (a la que, por lo demás, dio siempre poca importancia) ni a su formación (como segundo hijo, su padre intentó darle formación para abate u obispo). Tampoco a su repugnancia natural a la violencia, siempre hermana de la revolución, causada por su personalidad pacífica.Es su afecto el amor a un mundo que presentía se extinguía y que amaba con sus defectos y sus virtudes. En sus descripciones de la nobleza y los reyes, rara vez esconde sus defectos. Apenas hay tendencia al idealismo en Memorias de Ultratumba.

 
Sé que estos cuatro volúmenes pueden parecer muy pesados y largos, pero si alguien quiere descubrir un poco la gran obra de este célebre literato, puede encontrar una antología de la misma bastante buena en la editorial Alianza, formato de bolsillo. Serán menos páginas, pero seguro que se percibe este espíritu cándido que nos recuerda la grandeza del hombre, con una sinceridad emocional, ligeramente irracional para que sea verdaderamente auténtica.


sábado, 11 de febrero de 2012

¡Feliz Aniversario de la Primera República!

Hace cosa de un año, en la bloggosfera celebramos con gran entusiasmo el 80 aniversario de la proclamación de la Segunda República. En este 11 de febrero, me apetece recordar, con menso furor ciertamente, a nuestra Primera República.

Bandera de la Primera República Española

El motivo de que la Primera República haya pasado las líneas de la historia española sin pena ni gloria, a menudo, se ha achacado a su corta duración y su carácter puramente institucional. Tal vez, quien mejor lo expresó fue el general Prim quien, cuando un general francés le propuso, en 1868, que apostase por la república en lugar de por una nueva monarquía constitucional, respondió: “No puedo establecer una república en un país sin republicanos.”

El general Prim.

En 1868, Isabel II es derrocada por la Revolución de la Gloriosa. Las nuevas Cortes aprueban un año después la Constitución de 1869, que reconoce por primera vez el sufragio universal masculino y establece la monarquía constitucional como forma de gobierno. El general Francisco Serrano, presidente del poder ejecutivo hasta el momento, es nombrado Regente del Reino y el general Prim, poco después, presidente del gobierno.

Última foto de Isabel II.

En 1870, el 16 de Noviembre las cortes votan a los diferentes candidatos para ser rey de España. El resultado es Amadeo de Aosta, apoyado por Prim, hijo menor de Víctor Manuel II de Italia, 191 votos; 27 votos a Montpensier hijo menor de Luis Felipe I, ex rey de Francia; el general Espartero 8 votos; 1 a la infanta María Luisa, hermana menor de Isabell II; 2 votos para el príncipe Alfonso, hijo de Isabel II; 19 votos en blanco; y 63 votos a favor de la república. La mayoría de 311 diputados nombraba al duque de Aosta Amadeo I de España.

Prim y Serrano ofrecen la corona española a los príncipes europeos. Lejos de ser verdad la caricatura, nadie quería ceñir la corona de tan haciago país. Incluso Amdeo I la declinó en dos ocasiones antes de aceptar por insistencia de su padre.

El nuevo monarca perdió el mismo día de su llegada a Prim, quien fue asesinado. Su popularidad fue hundida por la derecha conservadora y por la izquierda más liberal. En tres años forma cinco gobiernos y convoca elecciones hasta en cuatro ocasiones. La revista Macarroni I constituye el primer magazín crítico y legal contra un monarca español. En 1873 el rey sufre un atentado contra su vida y viendo el poco aprecio que le demuestran sus políticos y sus súbditos resuelve abdicar. El 11 de febrero de 1873 el trono de España vuelve a quedar vacante, los Saboya han renunciado a poseerlo.

Nada más llegar a España, Amadeo I presenta sus respetos ante los restos del general Prim, su gran valedor.

Al día siguiente, senadores y diputados se reunieron en el congreso en sesión conjunta. Debe señalarse que el hecho era inconstitucional, pues la Constitución de 1869 no permitía sesiones conjuntas de ambas cámaras. De facto, 258 diputados contra 32 votaban a favor de proclamar la Primera República Española.





Alegoría de la Primera República Española.

Esta república existió durante menos de un año con cuatro gobiernos provisionales y siempre con una constitución monárquica en vigencia.

Estenislau Figueres.

El primer gobierno lo encabezó Estenislau Figueras. Duró del 12 de febrero al 11 de junio de 1873. Hombre poco decidido fue víctima de las conspiraciones internas de Pi i Margall, su ministro de gobernación, quien apoyó su nombramiento el día de proclamación de la República por falta de apoyos para el suyo propio. Poco después de enviudar, duro golpe para Figueras, resolvió dimitir y exiliarse a Francia “a fin de no suponer un obstáculo para nadie”. Su gran aportación a la historia española fue la abolición a la esclavitud negra en Puerto Rico.

Pi i Margall.

Pi i Margall posiblemente fue de los cuatro jefe de gobierno provisional que tuvo la Primera República el más consolidado ideológicamente desde el sentir democrático. Apoyó en las Cortes la proclamación de la Constitución Republicana de 1873 que definía España como un estado federal descentralizado.

Escudo de la Primera República Española, rescatado junto al Himno de Riego por la Segunda República.

Perdida la votación dimite el 18 de julio y le toma el relevo Nicolás Salmerón, profundo idealista, que en aquel momento ocupaba la presidencia de las Cortes. Además de provisional, Salmerón tuvo siempre claro que su gobierno era interino, pero no por ello comprometió sus ideas. Simultáneamente estallaron tres conflictos: una insurrección en Cuba; otra en el sur de España a causa del Cantonalismo, concepto controvertido que demandaría algo así como el federalismo a nivel municipal, que toma particular fuerza en Cartagena; y la el nieto de Carlos María Isidro, Carlos (VII) subleva con los carlistas gran parte del mundo rural navarro y vascongonado provocando la tercera guerra carlista (y la última hasta la fecha).


Nicolás Salmerón.

En este contexto muchas voces se levantan en el Parlamento para exigir la supresión de las garantías civiles. Salmerón se niega a esto así como a firmar las penas de muerte. Cuando el parlamento no le deja otra opción, resuelve dimitir. Clemenceau, primer ministro francés de 1906 a 1909 y de 1916 a 1920, dirá de él: “dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte”.


Carlos (VII) último pretendiente carlista que intentó hacer valer sus derechos por la fuerza.

El 7 de septiembre de 1873, Emilio Castelar i Ripoll se hace cargo de la jefatura del gobierno provisional por mandato de las cortes constituyentes. Suprime las garantías constitucionales y suspende las sesiones de las cortes (¡cortes constituyentes!) varios meses para atacar a los cantonalistas con los poderes del estado de sitio. En invierno vuelve a convocar el parlamento. Su durísima gestión que, si bien ha aplacado la frágil revuelta cantonal, poco o muy poco ha logrado contra Carlos (VII). No supera una moción de censura.

Emilio Castelar y Ripoll

En la votación del 3 de enero de 1874, Eduardo Palanca Asensí se perfilaba como su sucesor, pero el asalto de la cámara por Pavía evitó la elección de un quinto presidente del gobierno de la Primera República.

Golpe de Estado de Pavía durante el debate de investidura de Palanca Asensí.

Francisco Serrano, en complicidad con los militares vuelve a hacer cargo del poder ejecutivo y disuelve las cortes, para gobernar como dictador. Durante el Franquismo se alentó la idea de que el general Serrano asumió de nuevo el cargo de Regente, pensando ya en poner de nuevo a un monarca en el trono. El paralelismo que Franco pretendía trazar entre Serrano y su propia persona se evidencia, pero todavía se ve más claroen la realidad. Serrano tenía intención de mantenerse en el poder como dictador, bajo el título de Presidente del Poder Ejecutivo de la República Española al estilo de otros generales europeos (Napoleo III empezó de presidente de la Segunda República Francesa, 1848-9) y particularmente latinoamericanos.

El general Serrano, Regente de España entre 1868-1870, y Presidente del Poder Ejecutivo de la República en 1874.

Para su desgracia, si una república constitucional tenía poca cabida en España en 1873, en 1874 aún lo tenía menos un dictador militar sin linaje que había impulsado un modelo unitario de estado so pretexto de combatir el carlismo. En el verano de 1874 Serrano deja a Práxedes Sagasta, futuro líder del partido liberal durante el turnismo, como “jefe de gobierno” y marcha sobre Bilbao para aplastar a las tropas de Carlos (VII), objetivo que consigue.

Viñeta cómica que recrea el Sexenio Liberal.

Paralelamente, el 1 de diciembre, el príncipe Alfonso publicó el Manifiesto de Sandhurst, redactado por Cánovas del Castillo, en el cual se propone como monarca constitucional de España. El 30 de diciembre, con Serrano todavía en País Vasco, el general Arsenio Martínez Campos realiza un pronunciamiento militar en Sagunto y proclama al príncipe Alfonso rey de España.

El general Arsenio Martínez Campos

Práxedes Sagasta apoyó inmediatamente el golpe y su partido pasó a ser monárquico de la noche a la mañana. Consciente de que no tenía apoyos propios, el general Serrano resolvió reconocer también al nuevo soberano. Anecdóticamente, el general Serrano y Alfonso XII murieron el mismo día, 25 de noviembre de 1885. El único descontento en todo esto era Cánovas del Castillo que, tras mucho acaudillar la causa alfonsina, hubiese preferido que la Restauración se produjese por medios constitucionales, dejando a un lado al ejército.

Alfonso XII, el pacificador.

El 14 de enero de 1874 el rey Alfonso XII entró en Madrid entre vítores y aclamaciones. El Sexenio Liberal había finalizado, cuya convulsa historia recoge la excelentísima pluma de don Benito Pérez Galdós en la “Serie Final” de sus Episodios Nacionales.




Portada de la "Serie Quinta" o "Serie Final" de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós

Los propios republicanos suelen hacer juicios muy duros contra la Primera República en nuestro país. Si se examina a fondo, la mayoría de “primeras repúblicas” tienen siempre algo de accidentado desde el punto de vista histórico porque la gente está demasiado habituada a la sistema monárquico; véase Francia en 1789 (y por qué no en 1848), Inglaterra con Cromwell (1653-1658), La República Rusa (1917-1918), o la República de Weimar (1918-1933). La primera vez siempre sale mal, pero que eso no desanime ni lleve a renegar del intento, más allá de la crítica a los hechos objetivamente mal gestionados.

Los cuatro presidentes de la Primera República Española.

¡Salud a todos! ¡Feliz 11 de Febrero! Y como dijo don Manuel Azaña: ¡Hasta la Tercera República!


Vinyeta cómica de la Primera República unitaria talando el árbol del que emanan el absolutismo carlista vinculado a las provincias vascas.



lunes, 6 de febrero de 2012

Tres reyes, tres hermanos, tres Borbones: Carlos X (II)

La Libertad guiando al pueblo por Delacroix, 1831,  Francia, El Louvre.


La Revolución de Julio, conocida como la Revolución de 1830. Desde 1826 la mala administración azotaba Francia que, a causa de las turbulencias de dos décadas arrastradas luego por la administración inmovilista de la Restauración, pagaba las penas de no haberse puesto al día con la revolución industrial. Lejos de aflojar, Carlos X había dado directrices para imponer medidas más duras.

Escudo Real de Carlos X, durante su reinado, ondeó sobre la bandera blanca de la Francia borbónica.

La burguesía le detestaba por mantener los privilegios constitutivos de la nobleza y privarla de asumir el mando, las clases populares le maldecía por la mala situación del país y los sectores intelectuales le detestaban por haber impuesto la censura. El rey se quedaba sólo con los ultramonárquicos, pues hasta los monárquicos moderados se lo alejaban.

 Luis Felipe I rey de Francia entre 1830-1848.


Entre tanto, Luis Felipe, duque de Orleans, se presenta como una alternativa de poder. Él era quinto descendiente por la línea masculina de Felipe de Orleans, hijo menor de Luís XIII, con lo que tenía cabida en la línea sucesoria. Su tatarabuelo había ejercido la larga regencia durante la minoría de edad de Luís XIV. Sin embargo, lo más importante es que su padre, Luis Felipe II de Orleans, renunció a su título durante la revolución para unirse a ella. Se pasó a llamar Felipe Igualdad y votó a favor de la muerte de Luis XVI (su primo) en 1793 y fue guillotinado por Robespierre el mismo año.

Alegoría de las Tres Gloriosas: La Bandera Blanca del absolutismo se convierte en la tricolor de azul, blanco y rojo, León Cogniet, 1830,  Francia, Orleans.

A principios de julio de 1830, Carlos X y su primer ministro Polignac pretendieron dar un golpe encubierto. Disolverían en parlamento convocando elecciones fuera de plazo y darían la mayoría al partido monárquico, sin preocuparse mucho por los votos. En las grandes ciudades la crisis se hizo palpable y empezaron las protestas ante el inminente fraude electoral. El día 25 el rey, desde el Château de Saint-Cloud, donde veraneaba, firmó las Reales Ordenanzas, por las que abolía la libertad de expresión y aplicaba la censura, en base a lo fijado en el Art. 14 de La Carta, donde se reconocía “el poder prelegal” del monarca.

 El Duque de Angulema, nominalmente Luis XIX.
 
El 26 la gente salió por las calles de París gritando: “¡Abajo los Borbones!”. Desde su palacete el rey ordenó al mariscal Marmont poner orden en las calles. El 27 se clausuraron los periódicos que seguían abiertos. EL 28 la gent abrió barricadas en París, fue la primera de las “Tres Gloriosas Jornadas”. Carlos X destituye a su gobierno, con lo que pierde su último apoyo: los ultramonárquicos. El 29 los destacamentos parisinos del ejército se unieron a la revolución. El 30, las cámaras se convocaron a sí mismas e invitaron a Luis Felipe de Orleans a ser Lugarteniente del Reino.

 Carlos X, Luis XIX y el pequeño Enrique V pasan revista a las tropas. Hay tres reyes en la imagen, sin reino ni corona.

Carlos X emprende su huída. El 2 de agosto llegó a Rambouillet, donde decidió abdicar a favor de su nieto, Enrique, hijo del duque de Berry. Para que el pequeño de doce años pudiese pasar a ser nominalmente Enrique V, fue necesario que su tío, el duque de Angulema, también abdicase, con el título de Luis XIX, cuyo reinado duró el breve lapso entre que su padre soltó la pluma después de firmar el acta de abdicación y la tomó para firmarla a su vez. La rama legitimista, pretendía al colocar al pequeño Enrique proponer una regencia que, aunque los desposeyera del poder, salvaría a la familia.

 Enrique (V) 1820-1883.
 
En París Luis Felipe maniobra para controlar la situación. El sector republicano, tanto el moderado de Thiers como el radical veía al Lugarteniente con malos ojos. Quería ver proclamada la república, no una nueva monarquía; hasta se trazaron planes de asesinato. Sin embargo, Lafayette dio un espaldarazo el duque de Orleans al proclamar, al lado de éste, en el balcón del ayuntamiento de París: “Una monarquía constitucional es la mejor república”. El 9 de agosto se desoyó oficialmente la petición del ex rey Carlos X para constituir una regencia del trono de su nieto y se proclama a Luis Felipe I rey de los franceses. La Segunda República hubo de esperar en Francia hasta 1848, cuando al revolución de ese año derrocó a la monarquía de julio.

 Cripta de Carlos X y Luis XIX en Nova Gorica.

Carlos X marchó, por segunda vez a lo largo de su vida, al exilio, a Praga, donde el emperador de Austria le ofreció asilo. No volvería a pisar Francia. Murió en 1836 a causa del cólera. Su hijo, lo seguiría en 1844. Ambos, están enterrados en el monasterio franciscano de Nova Gorica. 

 Don Juan (III), tercer hijo de Carlos (V) María Isidro, pretendiente carlista al trono de España y legitimista al trono de Francia.



 

¿Y qué pasó con la rama legitimista? ¿Cómo ha llegado el bisnieto del general Franco a ser el pretendiente al trono de Francia?
Es práctico considerara Enrique V como último Borbón de Francia, pues esta casa real empezó su reinado en este país con Enrique IV. Murió en 1883 sin descendientes, con lo que los legitimistas tuvieron que ir a buscar otro pretendiente. Lo encontraron en Juan (III) de Borbón, hijo de Carlos (V) María Isidro, quien también era pretendiente carlista al trono de España. Tres pretendientes carlistas lo serán también al trono de Francia: Carlos (XI), Jaime (III) y Alfonso Carlos. La muerte de este último en 1936 extinguió la rama de Carlos María Isidro.

 Alfonso de Borbón, nieto de Alfonso XIII, primo de Juan Carlos I, pretendiente al trono de Francia.




Una vez más hubo que buscar pretendiente, esta vez los legitimistas reconocieron a Alfonso XIII de España. En el exilio, este rey forzó a su segundo hijo Jaime a renunciar a los derechos sobre el trono de España, a favor de Juan, su quinto hijo. Sin embargo, Jaime heredó de su padre los derechos sobre el trono francés. El hijo de Jaime, Alfonso, primo de Juan Carlos I, se casó con Carmen Martínez-Bordiú. De este matrimonio se temió hasta la muerte del dictador que pudiesen terminar de reyes de España, si su abuelo cambiaba la sucesión. Afortunadamente, hubieron de conformarse con seguir de pretendientes y legar, al morir Alfonso en 1989, ese título a su hijo, Luís Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú, Luis XX para los monárquicos de Francia.

 Luis (XX) de Borbón y Martínez-Bordiú, actual pretendiente legitimista al trono de Francia.

Además de él, siendo la corona francesa un trono muy disputado, hay un pretendiente orleanista descendiente de Luis Felipe I y un pretendiente bonapartista.

viernes, 3 de febrero de 2012

Ilusión de música neoplatónica

“La música de las esferas que sólo escuchan los dioses…” Platón La República
“Y la música, siempre renovada, […] / edifica el espacio inhabitable de su divina morada” Rilke Sonetos de Orfeo

Oscuro cual lado oculto de la Luna
el recinto aquí dentro
resuena entre los estruendos de música.
Percusiones extremas y celestes
ennegrecen tu voz
imperceptible ahora para mis oídos.

Poco importa porque voy a marcharme
te dejaré en soledad
                                y no sufras.
Apenas me conoces
y sabrás olvidar.

La música estimula nuestros cuerpos
y los mantiene despiertos de noche
agitando entre bailes
y sorbos de alcohol dulce
a sus extremidades
hasta formar los bostezos de carne
que pelean para ver la roja aurora.

Mientras yo me deslizo
me sé náufrago en este salvavidas
de hombres y mujeres
que me hará flotar hacia el infinito.

Siento la voz y el tacto
de un pecado inocente
que se encarama sobre nuestras mentes.
Nos libera de vergüenza
Y nos forja en ángeles del presente.

Porque entre espasmos de flash de plata
que separe los cuerpos
de inseguros juicios de la vista
y evoquen
                 ralentizando los gestos
el sabor de una breve eternidad
(ilusión de estos bailes),
así deben de ver los ojos del ángel
desde sus cielos repletos de nubes
trazadas por la máquina
(por la máquina de humo).

Así nosotros soñamos
con nuestra propia mente
                                      o bien con dosis
de eternidades a precio de vida
de los polvos marmóreamente blancos
o la necrología negra del aguja…
Saltando por las cuerdas
de esferas celestes
                             las que geómetras
así se unen al Sol.

Pero toda esta armonía no es real.
Hemos de volver a casa, al colchón
dormir la resaca
y padecer los dolores efímeros
de nuestra angustiosa mortalidad.

Eduard Ariza