jueves, 11 de julio de 2013

De vuelta a casa



Tú y yo estamos pisando
los adoquines perdidos de niebla.
El abrigo acaricia
con sigilo nuestros disfraces rotos.

Las farolas con sus ojos como ángeles
atrapan en los cristales su voz.
Nosotros, vistas ciegas,
nos vamos apagando
al compás de la blanca luz eléctrica.

Quiero cegar mis ojos
en el mapa de sombras de tu rostro.
Necesito ese abrazo tuyo dulce.
Y mis palabras huyen
entre los túneles de las lombrices…

Ya solo quiero llegar a mi casa.
Abrazarme a mis libros.
Dolerme de tu olvido y recordar
las nubes que contamos solos
sentados en la hierba.

6 de junio de 2013
Eduard Ariza

jueves, 13 de junio de 2013

Decepción



No dice la insegura luz del alba
ni apenas un suspiro.
Se hunde la lejanía del escrito
en el silente ahogo.
La ausencia de palabras
                                               una tromba
que entrecorta breves respiraciones.

La primera caricia de la luz
muere el brillo de Venus.
Recorre tu piel la esperanza frágil.
Al instante de frío
le sucede la agradable tibieza.
Es una caricia sensual y ausente
que no precisa manos.
Como viene se rompe
y no se vuelve atrás.

Un latido azul te enciende los ojos.
El sabor de la vida
despierta tu corazón
                                               y el vacío
por poco lo detiene.

El impacto del nuevo día agota
todas las esperanzas.
Pero ya ni la sábana te cubre
y ni siquiera ante el alba
la sangre se arrodilla desnuda.

27 de mayo de 2013
Eduard Ariza

domingo, 9 de junio de 2013

Curs d'estiu Xènia Dyakonova

La meva amiga, Xènia Dyakonova, poetesa i traductora del rús, farà un curs d'estiu durant el mes de juliol a l'Ateneu barcelonés. Abaix us deixo la informació per qui estigui interessat. Com a persona que ja l'ha realitzat, puc assegurar que val molt la pena, especialmente a qui estigui interessat en tenir una visió genèrica de la literatura universal, en un ambient distès i participatiu.

L'Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonès ofereix 

el curs intensiu Llegir els clàssics: D'Homer a Joyce (20h)

Programa:

Homer, Virgili i el món clàssic 

La poesia medieval: Dant, els trobadors, A. March 
El naixement de la novel·la. Cervantes: El Quixot 
El teatre: Shakespeare i Molière 
El poeta modern: Baudelaire 
Límits de la novel·la: Dostoievski i Joyce 

Professorat: Xènia Dyakonova 

Data d'inici: 25 de juny de 2013 
Horari: dimarts i dijous, de 17 a 19h
Preu: 295€ (20% dte. socis TR3SC)

jueves, 6 de junio de 2013

Compañías inolvidables



Para G…
  
Se bien que el tiempo no tiene sustancia.
Y por más que palpo mis recuerdos
son sólo la sombra de lo que fueron.
Necesitaré volver a vivirla una vez más.

Un día, dentro de no tanto años
mis enemigos me robarán su odio,
la pasión intensa de mis amores
sólo será rémora de alegría.

Entonces habré necesitado mil veces
(o tan sólo una) volver a vivirla.
Quizá así los rastro de mi memoria,
aunque frágiles, tendrán olor, tacto,

tu pelo alisado en mi cumpleaños
o ese rizado enjambre que luces
casi a diario.
                        En cuanto confunda
esos dos peinados
                                   rendiré mis cuentas.

Habré empezado a olvidarlo todo.
Y más allá del fluir de mi sangre
el latido de mi esperanza azul
morirá
                        se integrará en el no ser.

Quisiera guardar de tu compañía
una imagen nítida para el fin.
Cuando pregunte que ha sido de ti.
Entonces ya nada tendrá respuesta.

16 de mayo de 2013
Eduard Ariza

lunes, 20 de mayo de 2013

Espacios y recuerdos



La memoria es a veces tan sincera
que desliza al olvido
las angustias de los sucesos tristes.

A veces eterniza
los efímeros rastros
de la felicidad en nuestra vida.
Entonces vuelvo a verte…

Vas vestida de fiesta.
Tu vestido negro sabe que atrae
Cuando se pliega en tu silueta.

La voz de tus ojos de niña mala
siempre supo esconderse
                                               por la noche
Cada vez que recuerdo
como hablaban tus miradas marrones

siento el remordimiento
de no haber confesado
el dolor de tu perpetua ausencia.

La parte de mi silencio que echó
tu tiempo de mis horas…
la parte de tu tiempo que adquirí
como un premio fortuito

recuerdan la caricia de tu presencia
y mi peor pecado:
que es la dureza de tu cruel distancia.

27 de abril de 2013
Eduard Ariza


miércoles, 1 de mayo de 2013

Para mis veinte años

A todos los compañeros de viaje



Mi vida como tantas
empieza tras cumplir los veinte años.

Con quince, tiempo atrás
dejé de parecer mujer.
                                     Dejé
de encontrar belleza en mi retrato.
Perdí el atractivo de adolescente
que me había abierto
las profanaciones de los inicios.

La herida del abandono
                                               la angustia
me gobernaron en aquellos años.
Pensé que pasarían
                                   que la suerte
sonreiría al final.
Ahora ya lo sé:
(yo no tengo la culpa)
tan sólo son las reglas de la vida.

Al correr de los años
he aprendido a suavizar mis facciones.
En todos los espejos
el desdibujo de mi rostro
                                               pierde
los colores amargos.

Sin paños calientes bebo indolente
de la vulgaridad
                                   que inunda el tiempo.
Así, sin desengaños
los espejismos ya no me enamoran.
Y son muy pocos
                                   los cuerpos de plata
con sus almas azules
cuya seducción me atrapa.
                                               Son pocos…
pero los reconozco.

Así mi vida se enmarca en consuelos
pequeños,
                        diminutos de esperanza…
Y son estos consuelos
y las provisiones de su memoria
los que durante el día
mantienen en mi rostro
el dibujo frágil de una sonrisa.

1 de mayo de 2013

domingo, 31 de marzo de 2013

"La Regenta" ¿la mujer infiel?



El lector de La Regenta de Leopoldo Alas “Clarín” se sumerge en la densidad de una obra donde muchas veces no termina de asimilar por completo la complejidad de sus descripciones, ni los gestos sutiles que encierra la verdadera intención del autor detrás de éstas y de los pasajes narrativos.
De entre estas múltiples sutilezas que dotan a la novela de su colosal rango literario, por esta vez, prefiero centrarme en uno que conjuga las dos vocaciones vitales del Clarín: la literatura y la ley.
¿Verdaderamente recrea el escritor el tópico de la mujer infiel como parece en apariencia? Si la analizamos, nos damos cuenta de la opresiva atmósfera en que fluyen las emociones de Ana Ozores, la regenta, con el sexo opuesto.

Leopoldo Alas "Clarín" (1852-1901) escritor y catedrático de Derecho Civil.

Su marido, Víctor Quintanar la protege con paternal devoción. No en vano su mujer, sinceramente agradecida, lo describe siempre como “la madre que nunca tuve”. Tan inusual definición para un marido queda explicada por impotencia de don Víctor quien ni siquiera ha compartido cama con su esposa.
La desesperación de su celibato impuesto arrastra a Ana Ozores a la iglesia, donde intenta dar alivio a sus ataques de histeria y depresiones, con una pasión mística. El magistral Fermín De Pas, su confesor, se enamora de Ana. No del todo feo, a excepción de su algo prominente apéndice nasal, el ejercicio físico ha dado al magistral un cuerpo hercúleo, cuyo vigor no puede exponer su feligresa, hacia quien sus hábitos y el pudor social le imponen otro tipo de impotencia, más nociva incluso que la de don Víctor.
Merece la pena aclarar que Ana tampoco corresponde nunca a los sentimientos de don Fermín. Sí se rendirá, tras muchas vacilaciones, a los encantos del seductor Álvaro Mesía. Según se deduce de la narración, pierde su virginidad con él, ya que hasta ese momento no se mencionan anteriores experiencias sexuales de la protagonista. Sin embargo, cuando, a través de las intrigas de don Fermín, Álvaro mate a Víctor en un duelo, y huya inmediatamente, Ana se sumirá en una nueva desolación al comprender cuan frívolos eran los afectos de su amante y lo vacías que estaban sus promesas de amor.


 Los dos tomos de La Regenta de la Primera Edición (1884-1885)

A este triángulo amoroso de cuatro vértices, se puede añadir un quinto: Petra, la doncella de Ana. Representa la antítesis de la protagonista, no sólo por su condición social y su amoralidad, sino por su relación con los hombres que rodean a la regenta. Se entrega con lascivia, sin romanticismo alguno, a Álvaro. Incluso se acuesta con Fermín de Pas; sabe emplear la lujuria del clérigo para ponerse a servir en su casa. Hasta al impotente Quintanar consigue tentarlo en varias ocasiones, si bien, por razones obvias con él nunca se produce la consumación sexual.
No corresponde ahora extenderse demasiado en analizar la idiosincrasia de las relaciones entre los personajes de la novela. Basta con este breve apunte sobre la claustrofobia vital que impone a Ana Ozores su matrimonio, para referirnos a una interpretación sorprendentemente extendida entre la crítica que sugiere que, así como Zola reclama jornadas laborales justas y seguras, y salarios dignos en Germinal, Clarín aboga en La Regenta por una ley del divorcio.
Aunque a lo largo de su carrera como jurista Clarín destacó por sus ideas reformistas sobre estos y otros puntos de la legislación, se peca de superficial quien cree que La Regenta reivindica algo tan concreto. Se trata más bien de una profunda reflexión, más filosófica que política, sobre la forma de vida de la mujer en España. La mujer desgraciada que cae constantemente en la depresión y la histeria hasta resolver arriesgarse a abandonar las convenciones sociales, para aspirar a la porción de felicidad que todo ser humano merece.

Portada de la edición de 1884 ilustrada por Joan Llimona.

 
Las similitudes entre Ana Ozores y Emma Bovary resultan innegables, aunque hay matices que no se deben ignorar. Ambas se unen por el hastío vital y infelicidad conyugal. No obstante, Ana se diferencia de Emma su deseo de ser madre. Tampoco comparte con la protagonista de Flaubert esa tendencia a la ensoñación que le hace creer que el mundo es una novela. Ana Ozores sencillamente es víctima de la hipersensibilidad a la que la ha conducido su sentimiento de perpetuo abandono. Además, caben muchas dudas acerca de que Clarín pretendiese recrear en su personaje el tópico de la mujer infiel, pues quien lea atentamente se dará cuenta de que el escritor no ve en absoluto a la desgraciada joven de ese modo.
Debemos tener en cuenta la legislación del matrimonio en 1885, año de publicación de la novela. Por aquella época seguía en vigor la Ley de Matrimonio Civil de 1870, a falta de que en 1888 se aprobase por fin el tardío Código Civil Español, que fue incapaz de armonizar con los diferentes derechos forales.


Facsímil de la Ley de Matrimonio Civil de 1870 1/3

 
El Art. 4.2 de esta ley del Sexenio Liberal determina que, para contraer matrimonio, es imprescindible: “No adolecer de impotencia física, absoluta ó relativa, para la procreación con anterioridad á la celebración del matrimonio y de una manera patente, perpétua é incurable”.
Este precepto, heredero de la primera Ley de Matrimonio de España aprobada bajo el reinado de Isabel II, también fue recogido tácitamente con posterioridad en Código Civil, dentro del grupo de "errores de identidad" (Art. 73.4). Actualmente resulta anacrónico, pues difícilmente, hoy en día, se llega virgen al matrimonio por lo que cada vez es menos frecuente que alguien se tome, como en el caso de Ana Ozores con una decepcionante sorpresa después de haberse atado legalmente. Pero en una época donde la primera consumación sexual de la pareja se daba a partir de la noche de bodas, parecía lógico señalar en la impotencia masculina una causa de nulidad, si ésta era previa al matrimonio.


Facsímil de la Ley de Matrimonio Civil de 1870 1/3


Que nadie se equivoque, la ley de 1870 determina que el matrimonio es “perpétuo é indisoluble” en su Art. 1. No se habla de una posibilidad de divorcio, sino de declarar nulo el matrimonio, lo que para el derecho significa que éste nunca ha existido.
Téngase presente que la posibilidad de la nulidad por falta de consumación marital queda recogida también en el derecho canónico. Éste va incluso más allá, pues no sólo entiende la no consumación como causa de nulidad, sino como efecto de la mista. Incluso en la actualidad, la nulidad religiosa declarada por un tribunal eclesiástico católico sigue restituyendo la virginidad en los cónyuges. Particularmente divertidas de leer son las sentencias de tribunales eclesiásticos que, por los intereses políticos de las épocas, sentenciaban como nulos matrimonios de diferentes monarcas y otras personalidades, a fin de que estos pudiesen volver a casarse. La capacidad de estos tribunales para restituir a ambos cónyuges la virginidad, a pesar del leve inconveniente de que hubiese hijos de por medio, mediante complejos (y arbitrarios) procedimientos eclesiásticos es sin duda llamativa cuanto menos.

 Ilustración de la La Regenta de Joan Llimona

Un catedrático en derecho civil de la Universidad de Oviedo, como Clarín, no podía desconocer los términos de la ley vigente para el matrimonio. Así pues, cabe preguntarse por qué Clarín señala con tanto empeño que Ana y Quintanar nunca han compartido cama, lo que convierte su matrimonio en nulo a ojos del derecho.
La única explicación posible apunta a que precisamente el jurista que junto al escritor conformaba la personalidad de Clarín se apiadó de la protagonista y mediante un subterfugio legal, poco visible para la mayoría de los lectores, la absolvió del delito de adulterio, pues no se puede ser adúltero de un matrimonio que legalmente es inexistente. El jurista va incluso más allá, a través del personaje de Frigilis, quien en el desenlace de la novela actúa como un buen abogado, al consiguir que Ana herede las posesiones de su marido y la pensión de viuda. Se trata de otro principio jurídico básico, si un negocio jurídico (incluido el matrimonio) es declarado nulo, la parte que ha obrado de buena fe, en este caso Ana de quien nada indica que conociese la impotencia de su marido antes de casarse, puede defender sus propios intereses en el momento de deshacer el negocio, e incluso solicitar una indemnización a la otra parte.


Facsímil de la Ley de Matrimonio Civil de 1870 1/3

Bien es cierto que ni la ley de 1870 ni la vigente redacción del Código Civil permiten a un cónyuge, cuyo matrimonio se ha declarado en nulidad, el derecho a una pensión de viudedad. Si bien, cabe entender que el jurista Clarín, muy discreto en su influencia sobre el trabajo de novelista, no quiso enquistar la narración con tecnicismos legales y abandonó los efectos resultantes de la acción del derecho, a una velada alusión a los principios de la ley, casi simbólica. 



Bibliografía Consultada

ALVAR, Carlos. MAINER, José-Carlos. NAVARRRO, Rosa. Breve Historia de la literatura. Alianza Editorial. Madrid. 2012.
Alas "Clarín", Leopoldo. Pipá. CATEDRA Letras Hispanas. Madrid. 2010. Ed. Ramos-Gascón, Antonio.
Alas "Clarín", Leopoldo. La Regenta. Debolsillo. Sant Llorenç d'Hortons (Barcelona). 2007. Ed. Torres Nebrera, Gregorio.
Codigo Civil Español. Tecnos. Septiembre 2012. Ed. Erdozain López, José-Carlos y Bercovitz Rodríguez-Cano, Rodrigo.