miércoles, 18 de septiembre de 2013

Pajaritas y tatuajes



En algún momento confundiré en la placidez de los recuerdos
a tus pájaros tatuados
con las pajaritas de papel de mi infancia.
Las que contemplé horas largas
pasando mis dedos sobre sus triángulos
admirando el misterio de su volumen aparecido de la blancura plana.

Esos pájaros de colores vuelan en el viento de tu piel.
No hay aire más puro.
Eres la caricia de la melancolía
y la suavidad de la seda. La luz de tu frente

y el profundo brillo de tus ojos boreales
orientan sus alas
hacia el renacimiento del fénix.
Confunden las luces de la aurora y el crepúsculo
para el dormitante planeo de las aves.

Ellas vuelan allí, bajo el beso de la luz o la caricia de la tela,
bajo tu cuello
                        y sobre la femenina exhuberancia
donde en el bamboleo de carne con sus rojos rosetones de coral
emerge la esencia de tu sensualidad.
Ellas conocen el océano de tu cuerpo.
Tus buceos en tu interior asfixiada.
                                                           Las emociones
nacientes de tus entrañas ultramarinas
como el denso lapislázuli.

Saben que el sonido de tu corazón reemplazará el azul de los cielos.
Y desde arriba coloreará las aguas.
El basto horizonte de tu cuerpo
será su propia huella en el universo.
Entonces nuevos pájaros de mil formas diferentes anidarán en ti
junto a las aves tatuadas.

Cuando piense en las mañanas de otra época
las mañanas en que tu tiempo por unas horas se parecía al mío,
en mi memoria surgirá tal vez…
entre la timidez de la contemplación y la visión agradable
el recuerdo de tus aves de colores
junto al de mis pajaritas de papel.

Eduard Ariza

lunes, 16 de septiembre de 2013

Apuntes: Seutonio



Le he dedicado muchas horas de lectura a la historiografía clásica, un género interesante por diversas razones. Evidentemente el interés histórico es la primera. Las páginas de Herodoto, Tácito o Salustio contienen una época vista con posterioridad a los sucesos que exponen, pero relatadas por quienes todavía pertenecían a esas civilizaciones.
No faltará quien diga que el historiado moderno poco interés encuentra en la vieja historiografía clásica. Ni quien replique que la deshumanización del ensayo histórico de nuestros días ha apartado de ellos al gran público y lo ha reducido a lecturas de autoconsumo para los propios historiadores.

Portada de Los Doce Césares

Sea como sea, aunque hoy se afirme lo contrario, el historiador romano y griego no se despreocupa por la economía ni mucho menos por las leyes. Simplemente explica la historia desde la voluntad de los grandes hombres y no desde su productividad financiera. No obstante, recoge cualquier factor que explique el desarrollo de su sociedad. Por convicción, no separa con claridad los límites entre la leyenda y la historia. En ocasiones, como Tácito, recoge la versión mítica de los sucesos junto a otras más verosímiles. Pero entendamos que para el historiador clásico renunciar a sus dioses, por increíble que su intervención entre los hombres sea, hubiese sido tan traumático como para el moderno historiador cristiano negar por completo la divinidad de Cristo.

Ilustración de Seutonio en Las Crónicas de Núremberg.
 
La tradición, la descripción de los discursos, los sucesos bélicos y las pequeñas anécdotas que casi rayan el costumbrismo son la base de esta forma de narrar la historia. ¿Qué no se rige por las pautas modernas? Cierto. Pero consigue sus objetivos: preservar la memoria colectiva de su pueblo, como una verdadera memoria y no una lista de cifras, de tal modo que aún hoy la revivimos los sucesos de entonces; y agradar a sus lectores, a quienes en última instancia se dirige.
El estilo, no obstante, no siempre es diáfano. Algunos historiadores componen sus crónicas con una pesada densidad. Son muchos quienes para empezar a explorar este género recomiendan empezar por César y sus Comentarios de la Guerra de las Galias. Personalmente, quizá porque yo lo hice así, recomiendo antes Los Doce Césares de Seutonio. Su texto ocupa un periodo de tiempo más dilatado, lo que le concede más dinamismo que a la narración de César, además, aunque, por razones obvias el lector actual no lo perciba, su latín es más pulcro.

Los Doce Césares de Seutonio.

La obra se compone de doce pequeñas biografías de los primeros emperadores romanos. Empieza con Julio César. Prosigue con la dinastía Julio-Claudia: Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón. Recoge también a los cuatro césares del año 68-69, o año de los cuatro emperadores: Galba, Otón, Vitelio y Vespesiano. El último junto con sus hijos, Tito y Dominiciano forma la dinastía Flavia que cierra la obra.
Este periodo de la historia de Roma no sólo suscitó el interés de Seutonio. Tácito dedica también a los doce primeros césares sus Anales e Historias. Pero el enfoque de Seutonio es íntimamente biográfico, sin divagar demasiado en los grandes eventos históricos. Sus retratos de cada emperador siempre mantienen la siguiente estructura: vida antes de reinar, su reinando enumerando primero las grandezas seguidas de los abusos, los vicios y las perversiones tanto en el ámbito público como en el privado, y finalmente la muerte y exequias.

 Bustos de Julio César, Augusto y Tiberio.

Su criterio narrativo suele gozar de una notable objetividad. Tiene sus prejuicios, especialmente hacia las obscenidades sexuales, la promiscuidad y la homosexualidad del emperador si gozaba de otro hombre, por decirlo en palabras actuales, como pasivo; lo que, por cierto, era muy frecuente. Salvando estos puntos de su moral, sus elogios suelen argumentarse tan bien como sus críticas. Su único favoritismo hacia Otón se explica porque el padre del historiador luchó por este emperador que apenas reinó treinta días.

Efigie de Otón, único emperador a quien Seutonio ennoblece deliberadamente.

Seutonio es un maestro en mezclar sucesos históricos con anécdotas. Su obra goza de un elevado nivel de concisión exquisito. En su conjunto es un buen punto de partida para quien desee aproximarse o simplemente conocer un poco la historiografía clásica.

sábado, 31 de agosto de 2013

Programa para el año

Siempre he pensado que soy muy afortunado por disfrutar tanto con el estudio, el trabajo y en general el aprendizaje. Pese a tener que invertir en estas actividades la mayor parte de sus vidas, para la mayoría de las personas están lejos de ser gratificantes. Ignoro si la satisfacción personal en el trabajo es algo inocuo al carácter de cada uno, si se puede aprender con el tiempo al margen del trabajo que uno desempeñe, o si por el contrario depende de haber sido afortunado eligiendo profesión. Tal vez sea  una mezcla de todas ellas, porque estas cuestiones tan complejas rara vez admiten una respuesta sencilla.

 

Sea como fuera, yo, al menos en esto, estoy dentro de los afortunados. Hace dos años empecé una carrera, filología hispánica, que al margen de las deficiencias del sistema universitario ha ampliado mis horizontes conceptuales dando así a mis ideas nuevos puntos de vista, cuando no me ha incultado conocimientos desconocidos hasta entonces. Mi pasión por las letras no es desconocida a nadie que me conozca, pero siempre la ha ocultado a mi otra pasión como si de un secreto se tratase: las leyes.
Hace un año inicié mis estudios de derecho, en paralelo a los de filología. Posiblemente sea la mejor decisión que he tomado en toda mi vida profesional, pues no recuerdo ningún estudio que me haya parecido tan enriquecedor como el del ordenamiento jurídico.
Sin embargo, esto de estudiar dos carreras tiene también sus contraindicaciones. Una de las que más me duele es la imposibilidad de llevar un blog. Circunstancia que empece a notar especialmente a partir de enero del añor pasado. Por eso, a lo largo de los meses de este verano he tratado redactar diferentes entradas para dotar a Neonovecentismo de un programa completo que se vaya publicano entre septiembre y julio.
En este programa he tratado de dar salida a mis dos pasiones. Para la literatura he diseñado un modelo de entrada breve que decidí titular "apuntes" en los que hago un resumen y comentario conciso de lecturas que me han gustado. Principalmente he redactado la mayoría de estos "apuntes" sobre relatos, cuya brevedad se amolda cómodamente al formato de la entrada.
Por suepuesto iré publicando algunos de mis poemas y hacia final de curso he programado la publicación de un relato corto en tres entradas. No he añadido más relatos, porque todavía no tengo claro que un blog sea el marco ideal para su difusión.
En cuanto al derecho, he decidido darle cabida en el blog centrándome en una de mis ramas preferidas, el derecho constitucional. Para ello he elaborado un comentario de cada carta magna española desde el Estatuto de Bayona hasta la Constitución de 1931. Aunque son entradas largas, a menudo partidas, encuentro que pueden tener interés por muchas razones para cualquiera, aunque no sea jurista. A fin de facilitar la lectura a los profanos en la materia, he prescindido de la jerga convencional de los abogados para elaborar los comentarios.
Y eso es todo queridos compañeros, seguidores y lectores ocasionales de la bloggosfera. Espero que este sea un curso digital magnífico para todos.

jueves, 11 de julio de 2013

De vuelta a casa



Tú y yo estamos pisando
los adoquines perdidos de niebla.
El abrigo acaricia
con sigilo nuestros disfraces rotos.

Las farolas con sus ojos como ángeles
atrapan en los cristales su voz.
Nosotros, vistas ciegas,
nos vamos apagando
al compás de la blanca luz eléctrica.

Quiero cegar mis ojos
en el mapa de sombras de tu rostro.
Necesito ese abrazo tuyo dulce.
Y mis palabras huyen
entre los túneles de las lombrices…

Ya solo quiero llegar a mi casa.
Abrazarme a mis libros.
Dolerme de tu olvido y recordar
las nubes que contamos solos
sentados en la hierba.

6 de junio de 2013
Eduard Ariza

jueves, 13 de junio de 2013

Decepción



No dice la insegura luz del alba
ni apenas un suspiro.
Se hunde la lejanía del escrito
en el silente ahogo.
La ausencia de palabras
                                               una tromba
que entrecorta breves respiraciones.

La primera caricia de la luz
muere el brillo de Venus.
Recorre tu piel la esperanza frágil.
Al instante de frío
le sucede la agradable tibieza.
Es una caricia sensual y ausente
que no precisa manos.
Como viene se rompe
y no se vuelve atrás.

Un latido azul te enciende los ojos.
El sabor de la vida
despierta tu corazón
                                               y el vacío
por poco lo detiene.

El impacto del nuevo día agota
todas las esperanzas.
Pero ya ni la sábana te cubre
y ni siquiera ante el alba
la sangre se arrodilla desnuda.

27 de mayo de 2013
Eduard Ariza

domingo, 9 de junio de 2013

Curs d'estiu Xènia Dyakonova

La meva amiga, Xènia Dyakonova, poetesa i traductora del rús, farà un curs d'estiu durant el mes de juliol a l'Ateneu barcelonés. Abaix us deixo la informació per qui estigui interessat. Com a persona que ja l'ha realitzat, puc assegurar que val molt la pena, especialmente a qui estigui interessat en tenir una visió genèrica de la literatura universal, en un ambient distès i participatiu.

L'Escola d'Escriptura de l'Ateneu Barcelonès ofereix 

el curs intensiu Llegir els clàssics: D'Homer a Joyce (20h)

Programa:

Homer, Virgili i el món clàssic 

La poesia medieval: Dant, els trobadors, A. March 
El naixement de la novel·la. Cervantes: El Quixot 
El teatre: Shakespeare i Molière 
El poeta modern: Baudelaire 
Límits de la novel·la: Dostoievski i Joyce 

Professorat: Xènia Dyakonova 

Data d'inici: 25 de juny de 2013 
Horari: dimarts i dijous, de 17 a 19h
Preu: 295€ (20% dte. socis TR3SC)

jueves, 6 de junio de 2013

Compañías inolvidables



Para G…
  
Se bien que el tiempo no tiene sustancia.
Y por más que palpo mis recuerdos
son sólo la sombra de lo que fueron.
Necesitaré volver a vivirla una vez más.

Un día, dentro de no tanto años
mis enemigos me robarán su odio,
la pasión intensa de mis amores
sólo será rémora de alegría.

Entonces habré necesitado mil veces
(o tan sólo una) volver a vivirla.
Quizá así los rastro de mi memoria,
aunque frágiles, tendrán olor, tacto,

tu pelo alisado en mi cumpleaños
o ese rizado enjambre que luces
casi a diario.
                        En cuanto confunda
esos dos peinados
                                   rendiré mis cuentas.

Habré empezado a olvidarlo todo.
Y más allá del fluir de mi sangre
el latido de mi esperanza azul
morirá
                        se integrará en el no ser.

Quisiera guardar de tu compañía
una imagen nítida para el fin.
Cuando pregunte que ha sido de ti.
Entonces ya nada tendrá respuesta.

16 de mayo de 2013
Eduard Ariza