lunes, 2 de marzo de 2015

La espuma del jabón




Me he disuelto
en la agitación afrodisíaca
del agua cálida.

El remolino de vuestra carne,
una galaxia en miniatura
cristalizaba sus jadeos
en las burbujas de mi espuma.

Ese fuego que arde
hasta dentro del agua
se encendía, se reavivaba…
                                               Humeante…
Olía a hidrógeno
                                   de una estrella cercana.

Luego llegó la calma.
En el hueco de un átomo
(más distancia no separaba vuestros cuerpos)
se abrió un vacío cósmico confortable.

Y ya no hubo más sonidos.
En la bañera dos constelaciones se abrazaban.
Ya ni siquiera su chapoteo
se oía entre mi aroma.

Y yo quedé
suspendido cual anodina nebulosa,
hasta que al agua devoró el desagüe.

3 de octubre de 2014

Eduard Ariza

lunes, 9 de febrero de 2015

Caída

Quiero llorar
con la cabeza pegada a la hierba

para que mis lágrimas
las engulla la arena gris.

Quiero llorar
oculto bajo vuestras costuras

donde no me veáis
pudriéndome por este veneno.

ni regurgitando la angustia.

8 de mayo de 2014

Eduard Ariza

jueves, 29 de enero de 2015

"Paz en la Guerra" la novela bilbaína de Unamuno

"Es el inconsciente anhelo a la patria espiritual" Paz en la Guerra

Una tirada más bien corta de Paz en la Guerra apareció en las librerías españolas de 1897. Por entonces, cuando todavía faltaban décadas para que Azorín concibiera la idea de la Generación del 98, Unamuno era algo conocido como articulista filósofo y apenas como literato.

Paz en la Guerra (1897)

Más que “su primera novela”, esta obra debería considerarse la única manifestación del escritor en este género. Tal como el propio Unamuno explica en el prólogo a segunda edición, las obras que escribió después Niebla, Don Sandalio el jugador de ajedrez o San Manuel Bueno Mártir ya no fueron novelas, sino nívolas, género él mismo definió. En ellas, la descripción física del personaje y el lugar desaparecen en favor de un largo diálogo diáfanamente filosófico. Pero en Paz en la Guerra sí encontramos las descripciones esperables de la narración novelesca.
La historia de esta novela transcurre en el País Vasco y Navarra durante la tercera guerra carlista 1872-1876. Tal suceso histórico no es ajeno a la vida de Unamuno –ya se sabe que menos ajena a su biografía es su obra. En su infancia, el escritor conoció el cerco carlista a Bilbao. Muchas de sus experiencias vitales de aquella época, especialmente el recuerdo de la destrucción causada por el cañoneo sobre la ciudad, aparecen en estas páginas.

Miguel de Unamuno (1864-1936)

En esta historia se refleja el carácter de la sociedad vascuence de finales de S XIX. Unamuno fue vasco y muy a su manera –renegando del euskera a favor de un vasco universal no regionalista- se mantuvo fiel a esa identidad a lo largo de toda su vida. Sin embargo, dentro de su obra literaria apenas aparece, salvo esta excepción.
El esfuerzo de analizar las contradicciones de su propio pueblo y su propia identidad le llevó más de diez años de duro trabajo. Su admiración juvenil por Clarín, circunstancia a la que no siempre se le da toda la importancia que merece cuando se analiza su estilo, se percibe en las descripciones y sobre todo en la construcción psicológica de los personajes. No es gratuita la cita en su prólogo a la segunda edición de Walt Whitman “Esto no es un libro, es un hombre”.

Carlos (V) pretendiente al trono durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840)

Pese a encontrarse en las antípodas del carlismo, Unamuno no quiso escribir una obra maniquea. Como hace otro antagonista del carlismo, Baroja, en Memorias de un hombre de acción o Zalacaín el aventurero, prefiere ubicar la acción en el seno de una familia carlista. Nunca hay que perder de vista que los vascos y navarros sufrieron las contiendas carlistas más que ninguna otra región española. Para quienes fueron ajenos a la causa el dolor que esta generó en su tierra fue tan gratuito como imperdonable. Pese a todo, humanizar al adversario siempre es el mejor sistema para comprenderlo y asumir la sinrazón trágica de cualquier guerra.
La acción se centra en los personajes anónimos quienes en palabras de Unamuno constituían la “intrahistória”. Las vidas anónimas de Pedro Antonio, un bilbaíno chocolatero antiguo combatiente por la causa de Carlos (V), su hijo Ignacio, voluntario del nuevo pretendiente Carlos (VII), y algunos de sus vecinos esbozan las distintas sensibilidades de los vascos. Esta sociedad conservadora, amante de sus fueros y costumbres, simpatiza con don Carlos no por pura lealtad a su rama dinástica, sino porque ve en él como una posibilidad de mantener sus tradiciones, base de su identidad.

Carlos (VII) pretendiente al trono durante la Tercera Guerra Carlista (1872 a 1876)

Por encima de este retrato colectivo, Paz en la Guerra es un viaje por el interior del individuo, desde la seguridad de las convicciones, hasta la desolación de pensar que nada en lo que se creyó merece la pena. Una vez atrapado en el nihilismo, el hombre acentúa su individualismo casi hasta llegar al solipsismo. A lo largo del proceso su angustia existencia se desborda, hasta que por fin se reconcilia con su desamparo. En ese momento, el hombre accede a la ataraxia y se libera de su sufrimiento, descubre la “paz”, una paz muy ambigua y relativa, en lo profundo de la “guerra” de tragedias personales y sociales que depara la existencia.

Grabado del Bilbao de finales del S XIX


No se debe olvidar que durante los últimos años de redacción de esta novela, Unamuno padeció su famosa crisis espiritual que le condujo a intentar una forzosa conversión al cristianismo. El mencionado elemento de angustia existencial que asalta a Pedro Antonio al final de la novela planeaba sobre la vida del autor en aquella época de un modo cada vez más acuciante. Tras la crisis, Unamuno ya no volvió a ser el mismo ni a escribir igual. Mantuvo muchas de sus ideas, pero nunca las volvió a explicar desde una óptica realista como hizo en su única novela.

lunes, 5 de enero de 2015

Diablo



Siempre sabes seducirme.
No te importa el lugar.

Cuando me sorprendes en el escritorio
enfermo de orgasmo intelectual
extiendes tus alas negras
tus colmillos y unas garras con guantes.

Tu aliento de azufre esconde preguntas.
Ya tienes mi mente.

En la ópera tu voz suena a cristal.
Los colores se sonorizan
en tu cuello.
Me arrancas unas lágrimas.
Tienes mi sensibilidad.

Eres águila y murciélago.
                                               Bíblica serpiente
quiero ser tu veneno.

En mis tiendas de ropa te disfrazas
de humilde dependiente
(con un estilo en que no crees).
Desnudaría tus hombros para besarlos.

Mi pecado de lujuria
                                   aún no te lo he regalado.
Dame esa carne. Y te lo habrás ganado.

Sólo si salgo de fiesta tu cuerpo es de mujer.
Estás en la bebida
y en los pechos con forma de miel.
Los besaré como un niño.

Dame tu amor
y tuyas serán las vivas ideas de mi infancia.

Si visito una iglesia
cambio la Cruz por ti. Piel escarlata.
Dientes de hierro.
Lengua de mujer. Palabras de hombre.

Tu dualidad señor de las tinieblas
subyuga mi curiosidad.

¿Eres mujer? ¿Eres hombre?
¿Eres sólo el objeto de una realidad?
Tú conoces mi deseo
grande y sádico Satán.

Te vendo mi alma
y no exijo promesas de eternidad.

5 de septiembre de 2014

Eduard Ariza

lunes, 8 de diciembre de 2014

Blanca



La quemadura del hielo.
Esa fue mi primera impresión de tu ser.
Y fueron tus ojos densos de oscuridad
los que rompieron mi frialdad.

Aquellos ojos tan sedosos de luz
No imaginaban cuantas fantasías
trazaron desde ti mis pasiones
en menos de un segundo.

Nunca supieron al cerrarse
que cuando tu boca tocó la mía
se agitó en mi interior
una complicidad dormida hace tiempo.

Cuando la desnudez de tu cuerpo
inundó la mía
una ataraxia de erotismo
a través de tu tacto encendió mi esperanza.

31 de Julio de 2014

Eduard Ariza

lunes, 10 de noviembre de 2014

Barrio de Gracia (BCN)



Pueblo metamorfoseado en ciudad.
Un fósil de intimidad
se respira en tus calles.

Cuantos usos tienen tus parques,
fantasías de niños
alcobas de amantes.

Yo he visto en tu gente
la caricia de una sonrisa.
Y por tus calles paseando

descubrí tantos recuerdos
que al volver me enferma
la fragilidad de la melancolía.

31 de Julio de 2014

Eduard Ariza

viernes, 7 de noviembre de 2014

Encarnació Roca, una trobada


L’espiral de radicalisme d’un cantó i altre en relació al “Procés” sembla desconèixer què vol dir raonable. Aquest excés de radicalisme acostuma a trobar víctimes innocents a les que acusa i condemna simultàniament, per un acte o opinió que el bàndol de torn considera criminal, sense parar-se a comprendre les seves raons, posició o obligacions. Vaja, sense ser raonable.
La darrera víctima d’aquest fenomen ha estat donya Encarnació Roca, magistrada del Tribunal Constitucional, qui ahir va salvar el seu Doctorat Honoris Causa per la Universitat de Girona, després d’una votació on es plantejava retirar-li aquesta distinció per haver votat en favor de l’admissió dels dos recursos sobre la constitucionalitat del 9-N. Està per confirmar que la Generalitat desestimi la pretensió de retirar-li la creu de Sant Jordi.

Donya Encarnació Roca jura el seu càrrec com a magistrada del Tribunal Constitucional.

No tinc intenció de fer aquí un elogi dels seus mèrits com a extraordinària experta en dret civil i magistrada de distingida trajectòria. Jo no sóc ningú per avaluar-los. Tampoc em sento capaç de valorar la conducta dels qui l’acusen de boicotejar la consulta/procés participatiu, sense esperar tan sols a conèixer el sentit del seu vot quan es produeixi la sentència. Qui sap si el considerarà constitucional... Jo ara només vull compartir una anècdota personal.
Farà cosa d’uns dos anys, quan jo començava dret, un dels meus professors, el Dr. Carlos Villagrasa, em va convidar a la presentació d’un llibre que havia escrit conjuntament amb altres professores de dret d’Espanya sobre els efectes de la custòdia compartida pels nens després d’un divorci. En aquella època, el aleshores ministre de Justícia, Ruiz Gallardón, volia reformar la llei perquè aquest règim fos el preferent a falta d’acord entre pares. Seguint la seva tònica ministerial, al final no va aprovar la llei.

La Justícia, una al·legoria.

La presentació es feia al Molt Il·lustre Col·legi d’Advocats de Barcelona. Les intervencions de les professores van ser molt interessant. Amb estadístiques, dades i informes psicològics van raonar les inconveniències de la custòdia compartida. El Dr. Villagrasa, molts sensibilitzat amb els dret de la infància, enriquia els seus comentaris com a docent, amb la seva experiència com a magistrat de la sala civil de l’Audiència Provincial de Barcelona.
Sovint aquest règim esdevé un subterfugi per escatimar pensió a la mare, sense que el pare passi més temps amb el fill, que queda en mans dels avis. A més, el fet de no tenir una casa pròpia acostuma a produir efectes negatius en l’adaptació del nen de cares als estudis i a nivell de desenvolupament personal en general.
Però el gran al·licient de l’event, era la presència d’Encarnació Roca. No havia participat en la redacció del llibre, però estava molt vinculada a molts dels autors. A més, com a civilista consumada, magistrada de la sala del civil del Tribunal Suprem abans de ser proposada pel Tribunal Constitucional, era una experta en el tema dels divorcis.

Ple del Tribunal Constitucional. Les dones no hi abunden...

La senyora Roca tampoc es mostrà partidària del règim de custòdia compartida. Va lloar al llibre al temps que criticava la nul·la atenció que els polítics espanyols presten a iniciatives tècniques com aquesta pes assessorar-se abans d’elevar veritables bajanades a rang de llei.
-Mirin, no hi ha persona més hobbsiana que jo –ens va dir- Les persones som dolentes per naturalesa i sovint no ens preocupa si fem mal algú, encara que sigui el nostre fill per obtenir un mesquí benefici. Els podria parlar de molts casos, però voldria recomanar-los un llibre de Henry James, El que Maisie sabia. En aquesta novel·la se’ns explica la història d’una nena, amb uns pares a punt de divorciar-se. Cap d’ells es volt fer, càrrec de la nena, només la seva dida l’estima. Saben quants casos d’aquests es veuen?
“Un nen és l’única persona que no té advocat en un procés de divorci. Potser té el fiscal, però el fiscal no és el seu defensor. Assegura que es compleix la llei del menor, que no és exactament el mateix. Molta gent planteja el tema sota l’òptica “el dret del pare”. Mirin, el primer és el dret del nen, què és el millor per ell. I després la resta.

El llibre que ens va recomanar donya Encarnació Roca.

Recordo que era una d’aquelles persones que al marge del càrrec que ostenta i com s’expressa gaudia d’una elegància natural al parlar. A més era molt raonable en els seus arguments.
-En casos particulars per suposat és pot admetre. Recordo un cas, al que anomeno “el dels nens de Brussel·les” que era un parella que es divorciava, s’anava a viure a Brussel·les, en dos pisos un en front de l’altre i demanaven de mutu acord la custòdia compartida. Doncs bé, el jutge de torn va dictar custòdia exclusiva per la mare.
“Això és va recorre i em va arribar a mi al Suprem. I aleshores –la seva veu va adquirir un to irònic- vaig fer el pitjor que podia fer. Vaig veure que la sentència en qüestió no tenia fonament jurídic. Per tant, la vaig anul·lar. Pensava que en fer-la de nou, el jutge atendria el desig dels pares. Doncs bé, no ho va fer.
“Els pobres pares van presentar un segon recurs. Ja demanaven que ens inhibíssim en favor de la justícia belga. Aleshores vaig dictar tan ràpid com vaig poder una nova sentència donant-los el que demanaven.

Universistat de Girona.

Va quedar molt poc temps per fer precs i preguntes. Per això, en acabar em vaig apropar a la taula. Vaig preguntar a una de les ponents si la Comissió de Justícia del Congrés o el Ministeri els volia consultar per llibre.
-Mira això t’ho pot explicar molt millor l’Encarna. –va cridar la senyora Roca- Aquest noi té una pregunta per tu.
Jo no comptava per res amb parlar amb la senyora Roca. Quan un comença a estudiar dret, s’estudia el Tribunal Constitucional a introducció a dret processal o dret constitucional (I). Se’l percep com quelcom llunyà, un Olimp els Déus on accedeixen molts pocs juristes. No em podia creure que estigués parlant amb un d’ells.
-Els polítics? Mira, a molts països Europeus, pensa en Anglaterra, cada vegada que és fa una reforma d’aquest tipus, el govern i el parlament criden els experts, jurídics, psicològics, els que siguin –em va dir- Aquí, quan els vols fer alguna recomanació, et fan fora quasi demanant-te que no molestis.
Animat pel bon començament, vaig atrevir-me a demanar la seva opinió sobre dues sentències del Constitucional sobre el dret de família que havia llegit per preparar-me la presentació. Em va sorprendre la seva reacció. Pensava que em tractaria de tallar la conversa aviat, però res d’això. Semblava no tenir pressa. Em va explicar la seva postura sobre els temes que li preguntava, fins i tot es va interessar per mi. Va preguntar-me pels meus estudis, per on volia tirar quan acabés la carrera, si m’interessava el dret de família.

El Tribunal Constitucional, l'Olimp dels Déus entre juristes.


Fins ara aquest record, no em semblava que valgués la pena compartir-lo. Més enllà del personal, no en tenia cap valor. Però aquests dos dies, amb les bretolades que he llegit a les xarxes socials i altres llocs weeb contra la senyora Roca, volia recordar a aquesta gent que té tanta facilitat per odiar, que odien a una persona, a un ésser humà al que no coneixen. A algú a qui la grandesa del càrrec mai li ha robat proximitat amb la gent, ni li ha fet estar-se de dedicar més de vint minuts a parlar de lleis i jurisprudència amb un estudiant de primer de carrera a qui acaba de conèixer.