viernes, 25 de marzo de 2011

My last picture acquisition


Queridos compañeros de blog. Un día como hoy, en realidad el pasado 21 de diciembre, si no recuerdo mal, Galderich y jo mantuvimos una entretenida charla acerca de las vanguardias. Yo le comenté que la lamentaba que en muchos sentidos, las artes punteras del S.XX pronostiquen en muchos sentidos la destrucción del arte. Él me dijo que tenía razón en muchos sentidos, pero que el arte renacería de sus cenizas como el ave fénix (Ok Gal, esto la parafraseo yo para hacerlo más poético, pero admite que queda bien).
El caso es que mi gusto por las formas artísticas más arriesgadas y transgesoras no me impiden sentir, en lo más profundo de mi ser, un gran cariño por las obras que se rigen según conceptos más o menos tradicionales de la técnica. Todo es compatible ¿o no?
Una conocida mía que se dedica de una forma bastante profesional a esto de la pintura acabó hace poco esta acuarela. No le complacieron mucho los resultados, de hecho ser rió de mí cuando le dije que, si me la regalaba la emmarcaría. Bueno, ahora ya no podrá reírse, porque como vis su acuarela paisajistica ondea en mi cuadro entre las cuatro barras de un brillante marco azul.
Podría haceros una descripción técnica de la obra (tarea para la cual me he documentado recientemetne, ya que no conocía demasiado la idiosicracia de la acuarela), pero prefiero que la contempléis como la ven sus ojos. A mi me recuerda, por su trazo suave y gentil, a cualquier forma de belleza fugaz que en un momento u otro habrá de desaparecer.
Por cierto, creo que, ya que hago promoción de la obra, sería absurdo no mentar a la artista, se llama Andrea Ruiz y me despido con otra foto (mal encuadrada, la culpa es del cámara) para que os deleitéis.

sábado, 19 de marzo de 2011

Poetas de la segunda mitad del S.XX IV: Para que yo me llame Ángel González

La composición número 50 del poemario Áspero Mundo (1956) es a menudo conocida por su primer verso (como tantas otras composiciones sin título), “Para que yo me llame Ángel González”.
Como poeta, Ángel González, tal vez, haya sido una de las últimas aportaciones al canon. Si bien no deja una huella tan profunda como Celaya, Blas de Otero o Gil de Biedma, en la senda literaria de la segunda mitad del pasado siglo, sus doce poemarios marcan en buena medida la transición y evolución de la experiencia. Su ubicación grupal es la Generación de los 50. Aunque siempre tuvo presente el entorno que le rodeaba y se dirigía al mismo, sus poemas no dejan de basarse en una experiencia o sentimiento personal que pretende elevar al colectivo, ya que cualquiera podía sentir la experiencia como propia. Por lo tanto, viendo su obra en conjunto y también este poema, podemos concluir que fue un poeta de la experiencia.
La composición empieza con una frase simple, una subordinada adverbial final, “Para que yo me llame Ángel González” a la que sigue una larga enumeración de oraciones principales que buscan narran las causas de ese fin. Como la mayoría de los poetas del grupo, su atención por la métrica es más bien escasa. Combina desde el verso pentasílabo al endecasílabo, sin mostrar en ningún momento rima alguna.
“El viaje lento y milenario” de la carne del poeta es el fin de la larga senda de la historia humana. Una historia llena de desalientos y dolores que, sin embargo, no ha impedido a los hombres y las mujeres seguir fundiendo sus cuerpos, en una larga cadena de la que él es la última anilla. “La enloquecida/ fuerza del desaliento” es lo único que ha mantenido viva a la especie humana. Al describirse a sí mismo como “podrido” el yo poético intenta mostrar su sentimiento de inferioridad respecto a sus predecesores. Debemos situarnos en el contexto de la poesía de la experiencia y de la Generación de los 50, para entender que en esa época. Todos lo jóvenes con afanes revolucionarios contra la dictadura se sentían a menudo pequeños frente a la generación anterior, los que había combatido en la guerra, y sentían la impotencia de poder llegar nunca a ese nivel.
La exposición del sentimiento de ser el heredero menor de un gran linaje es la idea Ángel González transmite en este poema elevándola a un nivel colectivo, pues era frecuente esta idea en las mentes de la juventud española de la segunda mitad del siglo pasado.

viernes, 18 de marzo de 2011

Poetas españoles de la segunda mitad del S.XX III: En el principio

Blas de Otero nos muestra en El Principio, poema perteneciente al poemario Pido la Paz y la Palabra (1955), la angustia del hombre por expresar el sufrimiento del colectivo nacional.
Blas de Otero fue un poeta ciertamente prolífico que lega a la literatura castellana más de nueve poemarios. Si bien podemos señalar unos inicios de su trabajo antes de la Guerra Civil, es indiscutible que el alumbramiento de su genio se desarrolla en el clima de la postguerra. Hombre de gran conciencia social, reivindicará la existencia del sufrimiento en oposición directa al movimiento garcilacista. Su primer gran poemario, Ángel fieramente humano, es una imagen viva de toda la poesía existencial de los años 40, específicamente de los poetas desarraigados. Me explico, Dámaso Alonso, dividió a los poetas de los años cuarenta que reivindicaban su yo individual en el mundo según los arraigados, aquellos que en el sufrimiento del mundo y el suyo propio veían la voluntad divina y que, aunque tristes, lo aceptaba, y los desarraigados, aquellos que carecían de Dios como ancla para expresar su sufrimiento. Blas de Otero entró en una seria crisis de fe a medida que fue tomando conciencia existencial del horror del mundo, su advenimiento ateísta casi le costó la excomunión, con todo lo que ello implicaba en la España franquista. En los años 50 desarrolló la poesía social, siempre con redecillas existencialistas, reivindicando el sufrimiento colectivo del pueblo español.
Compuesto por tres cuartetos que se mueven entre la métrica heptasilábica y la alejandrina de rima irregular, En el Principio nos exhibe una preocupación formal y retórica que no encontramos en otros contemporáneos como Celaya. Cada cuarteto se puede dividir en dos versos, el primero empieza siempre con una subordinada adverbial condicional, sucediéndole luego la principal casi como una consecuencia y acabando el cuarto verso siempre con la frase “me queda la palabra”.
La palabra como vehículo para la expresión del dolor es muy importante en la obra de Blas de Otero. Su descripción rica en figuras retóricas, llena de comparaciones, imágenes impactantes como “labios desgarrados”, o incluso algún símbolo, la idea del anillo arrojado al agua nos remite al ingrediente del fracaso amoroso. Sin embargo, todos estos elementos que presenta con gran maestría el poema quedan sujetos al ideal de “palabra” como elemento edificador de la conciencia humana.

Poetas de la segunda mitad del S.XX II: La poesía un arma cargada de futuro

La poesía un arma cargada de futuro es un poema de carácter metaliterario perteneciente a la obra de Gabriel Celaya Cantos Íberos (1955).
Como autor Gabriel Celaya ha legado a la poesía española unas Obras Completas de cinco volúmenes. Aunque conoció a Lorca, Alberti y otros miembros de la Generación del 27 en la Academia de Estudiantes de Madrid, su floración y desarrollo poético no permite situarle en absoluto dentro de la misma, ya que éste se da en los años 50. Es dentro de este marco en el que hay que entender al poeta. Como Blas de Otero, Gabriel Celaya recogió en esta década la siembra existencialista que en los años 40 habían hecho autores como Dámaso Alonso, Aleixandre o el propio Blas de Otero, para engendrar la poesía social.
Puede que aún buscando en los valles más sinuosos de nuestro canon literario nos fuese imposible hallar un poema más representativo de la lírica social de los años 50 1ue La poesía un arma cargada de futuro. Este poema, que alterna versos heptasílabos y alejandrinos en estrofas de cuatro, sin seguir ninguna combinación en particular y con una rima igualmente irregular y siempre asonante, reivindica la poesía en una década tan dura como elemento de cohesión así como “herramienta” constructiva. El carácter metaliterario reside pues en el punto en que describe las pautas de los poemas que va a desarrollar.
Celaya “maldice la poesía concebida como un lujo” porque la ve como un instrumento al servicio de las clases más humildes, “poesía para el pobre” dice textualmente. Se aleja además de la idea de perfección “No es un fruto perfecto”, ya que considera que la necesidad comunicativa del mensaje social que debe contener es tan urgente que no debe reparar en exceso en las consideraciones formales.
La descripción social y “un arma” que con sus balas “de futuro” puede apuntar al pecho de cualquiera, inmortalizar la opresión sufrida y reclamar la libertad hace tiempo negada.

Poetas de la segunda mitad del S.XX español I: Explicación

Queridos compañeros de blog. Resulta que voy  a dedicar un par de entradas a hablar de los poetas de la segunda mitad del S.XX en el canón español por una razón altruista. Resulta que nos entra en la selectividad y a falta de tiempo para prepararlos en el curso pasado he pensado en escribir aquí una entrada del poema que nos atañe de los autores de este grupo, siempre que mis conocimientos sobre el mismo (y dicho sea de paso mi aprecio) estén a la altura. Luego, con el visto bueno del profesor de turno, las entradas se pueden enviar al mudel de la escuela i hacerlo, al fin, útil para algo. [Bromeo, todos sabemos lo útil que es la informática.]
Os explico esto porque, tal vez os sorprenda que de pronto empiece a hacer comentarios de textos muy concisos sobre un poeta y de un poema en concreto. No son entradas a las que debáis prestar mucha atención, tan pronto como las despache seguiré con mis artículos habituales que tengo tres proyectos en mente que seguro que os gustan.

jueves, 10 de marzo de 2011

El laberinto de la cultura

Resulta queridos compañeros de blog que ayer visité las Glarerías Thyssen. Bueno, no sé como decíroslo. A ver... ¿las habéis visitado en alguna ocasión? Los que hayáis respondido afirmativamente sabréis que la visita empeiza en la planta de arriba y a partir de ahí sólo hay que seguir un camino muy simple y bien indicado para ver primero la exposición permanente que acaba en la parte de abajo. El único elemento distorsionador, para el visitante corriente, es a lo sumo la colección privada de la baronesa que ofrece el mismo recorrido que la permanente, aunque a menor escala y siendo exactos deberíamos verla a parte. Pues  bien, yo no sé cómo lo hice, pero santo Dios vi la exposición de todas las formas posibles menos de la correcta. Empecé por la planta central en lugar de por la superior. En mis intentos de orientarme, no hacía sino desordenar más el curso norma de los movimientos. Finalmente, cuando ya me digeron que para colma había empezado por la planta que no era me di por vencido y me limité a gozar del arte. Cosa que, dicho sea de paso, hice hasta un extremo "sibarítico" como diría Salvador Dalí.
Por la noche, mientras redactaba las notas de mi dietario delante de un codillo madrileño no podía evitar sentirme humillado por haber hecho tan mal el recorrido. Por eso esta mañana decidí compensarme.
Cuando fracasamos en algo fácil debemos triunfar en algo más difícil para demostrarnos que nuestro fracaso es irrelevante. Así que esta mañana visité El Prado en el orden que establecen las salas. Como sabréis los que lo habéis visitado, ese museo es la afuncionalidad personificada en lo que a su recorrido se refiere. Pero hoy, yo, lo he vencido recorriendo cada sala en el orden establecido. Al salir, crucé el centro de la ciudad a pies y fui a comerme los mejores huevos rotos de la capital en la calle Almendro, para celebrar mi triunfo.
Venga os dejo con un laberinto de verdad, a ver si lo resolvéis.

martes, 8 de marzo de 2011

Neo Pixel Novecentismo

Estimados camaradas blogeros. A las 17:15 h. del 8 del corriente las vanguardias del Pixel se lanzaron contra mi sus vanguardias militares. El blitzpixelkreig me ha sometido a una carga insoportable que no he podido resistir. Os animo a todos a continuar con la resistencia, convencido como estoy de que estos extraños entes de la informática, como unos hunos digitales, vienen a saquear y no a quedarse.