lunes, 21 de octubre de 2013

Apuntes: Thomas Mann "El Elegido"


Portada de El Elegido de Thomas Mann.

Quizá esta obra tan poco conocida sea una de mis novelas preferidas. Thomas Mann la escribió cuatro años antes de su muerte, en1951, lo que convierte a El Elegido en una de sus obras más tardías y maduras. Como autor, la producción literaria del escritor alemán se puede dividir en dos grandes grupos, según si ambienta la narración en un presente cercano a su tiempo, como sucede en La Montaña Mágica, Los Buddenbrook, o La Muerte en Venecia; o en un tiempo remoto, casi legendario, como en la tetralogía de José y sus hermanos, La ley o Las cabezas trocadas. A este último grupo pertenece El Elegido.

Thomas Mann.

La novela se abre con un narrador reflexivo, un monje benedictino, Clemente el Irlandés, quien se presenta al lector, para contarle una historia fabulosa. Como narrador es esmerado a la par que irónico, especialmente agudo es su sentido del humor en aquellos pasajes en que se siente limitado por narrar sucesos que su vida monacal no le ha permitido conocer.
El sonido de las campanas que escucha desde la biblioteca de convento le hace hablarnos del sentido del tiempo y el espacio, desde una concepción inequívocamente adscrita a las ideas de Schopenhauer. Prácticamente, no hay novela en la que Thomas Mann no reflexione sobre el sentido del tiempo, bien desde la concepción del autor de El mundo como voluntad y representación o desde el eterno retorno de Nietzsche. En esta novela, la ubicación de estas ideas justo al principio no es casual. A fin de cuentas, Clemente el Irlandés se dispone a contarnos una historia que reelabora un mito antiquísimo. En otra época y con otro nombre respecto al mito original, pero la misma historia.

Edipo y la Esfinge.
 
El mito reelaborado no es otro que el de Edipo, el hombre maldito por su destino y por el incesto que, aunque ascienda gracias a sus dotes, debe caer a la desgracia. Sin embargo, no esta la única fuente que basa el texto de la novela, de ahí que no termine trágicamente como la leyenda griega. Aunque con el desventurado hijo y esposo de Yocasta en mente, Thomas Mann escribe sobre otro mito, la leyenda que rodea al papa Gregorio X, que encuentra recogida en el poema germánico Gregorio vida de un pecador, y en la novela de caballerías Vida de Gregorio. No le pasa desapercibida la conexión de ambos textos con el mito clásico, cuya vinculación afianza y amplifica en el curso de su novela a través de la narración y explica la reflexión personal del inicio.

 Gregorio X, papa entre 1272 y 1276.

En una obra de este autor nunca puede faltar un poco de Wagner. Para la mayoría de los críticos, la expresión sentimental de Gregorio, cuando alcanza la redención, conecta estrechamente con el final de la ópera Tannhaüser, cuando su protagonista descubre que se salvará, pues ha sido perdonado por dios.
La historia de Gregorio empieza con la de sus padres, hijos de un noble franco. La misma noche en que fallece su padre, hermano y hermana se entregan el uno al otro. Ella no tardará en quedar embarazada, suceso que la sorprende mucho por pensar que tal cosa no podía suceder entre hermanos. Solicitan el auxilio de un caballero, leal servidor de su padre, de toda confianza, quien les aconseja abandonar al niño en el mar dentro un tonel tan pronto nazca, para que sean las olas y Dios quienes decidan su destino. En efecto, así sucederá, mientras su padre trata de redimirse luchando en las cruzadas, de las que no regresará con vida.

 
Gregorio será hallado y criado por una familia de pescadores. Su inteligencia le abre las puertas de un convento donde aprende con gran maestría letras y música. Tampoco serán un misterio para él la lucha a espada o montar a caballo, materias para las que demuestra una habilidad natural casi intuitiva. Se produce un conflicto cuando descubre que no es hijo de sus padres. En ese momento, abandona a quienes creía su familia y marcha a Francia. Allí luchará a favor de una gran dama, su madre, cuyo castillo está siendo cercado.

 
 Pese a la diferencia de edad ella sigue siendo muy hermosa, así que consigue seducir al joven y no tarda en casarse con él para convertirlo en su señor. Una día, después de haber tenido varias hijas, Gregorio confesará a su mujer que su origen no es tan elevado como el de ella, que fue abandonado de niño por unos padres pecadores y le muestra unas tablillas que así lo demuestran. Su madre-esposa-tía no tarda en reconocerlas y queda horrorizada.
Gregorio abandona a su familia y sale huyendo. Morará muchos años en una diminuta isla, en el centro de un lago, hasta que un hombre guiado por la providencia vaya a buscarle. En Roma, una profecía señala al habitante de aquella roca como próximo papa.

 
Una vez coronado, como Gregorio X rige la fe cristiana como uno de los mejores patriarcas que ha conocido la historia, tal vez porque es un pecador. La novela se cierra con el encuentro final con su madre y sus hijas, a quienes llama sobrinas aprovechando que no lo reconocen. En un principio, su propia madre, que ha ido a Roma esperando la absolución del santo padre, no reconoce a su hijo-esposo. El segundo reconocimiento de la verdadera identidad de Gregorio, la hace sentirse atrapada por un destino horrible nacido de su propio pecado, del que no puede escapar. Entonces recibe la absolución de su hijo, a quien ha hecho desgraciado desde antes de nacer.
Este final se distancia de la concepción clásica, para acercarlo al cristianismo y en mayor medida al indeterminismo filosófico. Los actos de Gregorio, manifestaciones de su voluntad, le permiten romper con su condición predestinada de maldito y conseguir la gloria y la salvación.

2 comentarios:

  1. Suposo que el valor d'aquesta obra és com ha estat escrit perquè l'argumentació és tot un autèntic galimaties....

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    1. Hahhahaha Obviament ;) Com a la majoria de grans autors del darrer terç del S.XIX primera meitat del S.XX, l'argument queda subordinat al mètode narratiu.
      I tens raó. L'argument és tot un galimaties XD

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