lunes, 11 de abril de 2016

Pesadillas


Rompisteis la noche
                                   al poner el pie en mi cuarto.
A fuego, desollando la carne,
pudrís la sangre en mi cerebro
hasta que os vomita.

Fantasmas sin calaveras,
                                               alucinógenos de la náusea,
¿por qué sois como un tentáculo
saliendo mi garganta?
He afelado vuestras perversiones.

mientras en mi cara
                                   las cicatrices del pánico
esbozan una lágrima de carne.
Los círculos de oscuridad
pesan viscosos y caen.

Caen y me sumergen
                                   en el pantano de arena.
(No puedo respirar, os lo dije).
Pero seguís ahí, incorpóreos
coronando el vómito del alma.

24 de septiembre de 2015
Eduard Ariza


lunes, 14 de marzo de 2016

Moraleja


Contigo la angustia es tan poco
que su desgarro se diluye
en tu abrazo por un segundo.
Hasta el vacío se hace leve

en tu caricia, en tu susurro.
La angustia tan intensa tan
ausente de consuelo muere
a tu lado enferma de miedo,

porque tú me creces alas
con que surcar los universos.
Contigo ni la angustia puede
envenenar mis pensamientos.

Entonces los trazos del alma
mientras se deshojan serenos
esbozan tu presencia efímera.
Sin ti mi espíritu está enfermo.

29 de agosto de 2015

Eduard Ariza

lunes, 7 de marzo de 2016

La monarquía parlamentaria y el PM

Nueva entrada en "Neonovencentismo Ius et Cannon" sobre el papel de la monarquía parlamentaria en la elección del jefe de gobierno.
http://neonovecentismoiusetcannon.blogspot.com.es/2016/03/el-monarca-parlamentario-y-la-eleccion.html

Sustancias


Mujer sentada, Egon Schiele

Para A...

Lejos de la angustia cotidiana,
tu sonrisa.

Suave como la caricia de tu olor,
tu piel
insinúa el beso de la delicia.

En atrapasueños de filosofías se tejen
tus ojos
desahuciadores hipnóticos de la angustia.

Flores de alcohol que atesoran borracheras,
tus pechos
se ocultan penosamente entre la tela.

En el destierro de la nostalgia,
tu compañía.

7 de marzo de 2015
Eduard Ariza

martes, 1 de marzo de 2016

Nuevo Encuentro


Hay un laberinto
que se edifica con palabras,
inocentes disfraces
de pasión enmascarada.

En la insinuación,
sólo la duda abandona
las fantasías del deseo
al abismo del pavor.

En el beso de tu piel
está la llave de mis esperanzas.
Pasarela a futuro,
tú incubas orgasmos

en lo profundo del alma
y al borde de la piel.
Tu olor reescribe mis ilusiones. Tu voz
acuna mi conciencia.

27 de febrero de 2015
Eduard Ariza

viernes, 26 de febrero de 2016

Consuelo


Para P...

Bajo el peso de tu luz se respira mejor.
Hasta se bucea en los océanos de tierra
con alas prestadas
                                   por los cometas.
E incluso el tétrico desliz del remordimiento
se asfixia entre las piedras.

Empapadas en ti, de las cenizas de la añoranza
brotan luciérnagas con alas de hueso.
Luego ese resquemor
                                   la caricia ácida de la angustia
y ya sólo nos queda la sangre
disfrazada de cronómetro.

El olvido es un vómito escrito en fuego.
Nos devora el cráneo, nos araña la piel,
pero el peso de tus palabras
                                               me mancha los dedos.
Así mis manos las repiten
en cada uno de sus gestos.

Tu presencia se respira como un puzle de agua
asfixiante, serena, irresoluble
                                               de cariño.
Absuelve la desnudez de mi vergüenza
con un disfraz de dignidad que no tejieron las ortigas
sino los reflejos estelares en el oleaje.

Haz también unos guantes para mis ojos.
Sólo quiero mirarte en la ceguera
suspirando cada palabra
                                               como una fórmula aritmética.
Retuerce mi frustración en la herida de tu dulzura
-que el polvo testimonie mi entusiasmo-.

El color invisible de tu alma se ha tatuado
debajo de mi piel
                             deslizando el aroma
agitado y sereno de un sueño plácido detrás de los ojos.
Me llamas... o estás en mi agenda
(empieza el sueño).

26 de febrero de 2015

Eduard Ariza

jueves, 4 de febrero de 2016

Distancia

 

Para P...

Cuántas veces no he soñado
que mis ojos eran ceniza
                                               y que la carne de mis manos
mudaba en dos pequeñas sombras.
Así mi compañía no te ofendería
resquebrajando el púlpito de tu integridad.

El murmullo de lo oscuro que sondea en fuego los segundos
desliza entre las bambalinas abúlicas de la mente
                                                                                  el vicio.
como un infarto placentero.
A su dulce herida le sigue el beso del remordimiento.
Después, la mancha en la memoria.

Esa flagelación de éxtasis involuntario
anhela la fiebre espumada en la horca
                                                           autoerótica.
Y aunque me ate la cadena de la ética,
y aunque cada palabra mía escribe una mentira de corrección
la apariencia rastrera (me llora de angustia).

El silencio de plomo pesa en mis labios
como una náusea taticárdica.
                                               Así el crimen de la distancia
ha hecho de mí su arma, y ahora tatúa mi conciencia.
Petrificado en la depresión, mi espíritu
anida exhausto, mordiendo la arena de la melancolía.

30 de enero de 2016

Eduard Ariza