lunes, 17 de agosto de 2015

Añoranza


Para E...

Cada vez tengo más miedo
a que la añoranza
devorada por el olvido
se convierta en nada.

De este desgarro trágico
sólo me duele
que sólo responde
a un absurdo cotidiano.

Un reloj de telerañas
pasa, pasa
                   y nos captura.
Nos roba los recuerdos.
Los cercena hacia el vacío.


El cazasueños del insomne
agrieta mis ilusiones.
Si nos olvidamos
ya no habrá dolor,

pero la claustrofobia del recuerdo,
en su última recaída,
nos enfermará en la agonía
del remordimiento.

7 de marzo de 2015
Eduard Ariza


lunes, 3 de agosto de 2015

Cama a media noche


El brillo de la farola
(luciérnaga ensartada en acero)
alumbra el valle de la urbe.

La pérdida de esta noche
no escribe una gran tragedia. El tiempo
con tiempo le robará

hasta la tristeza.
Pobre el desamor se olvida con el sexo.
Su dolor fallece

en lenta agonía,
asfixiado por el sádico estertor
del ansia de placer.

7 de marzo de 2015
Eduard Ariza

sábado, 25 de julio de 2015

Status actual de la Ultraderecha en al UE

Para Alba, que me dio la idea

Hace unos días charlaba con mi amiga Alba sobre la situación griega. Durante la conversación le manifesté mi oposición a convocar nuevas elecciones en la República Helénica, no porque su gobierno no hubiera fracasado estrepitosamente o porque hubiera habido elecciones en enero, sino por el temor a que la ultraderecha ascendiera más todavía. Con brevedad traté de sintetizarle la situación y recuerdo que, como a muchos, le sorprendió descubrir la fuerza estos movimientos tienen en Grecia y en otros países europeos. Por eso me decidí a hacer esta entrada para esbozar el peso de tales ideologías en la UE a fecha de julio 2015.
Antes de pasar al comentario pormenorizado, sería bueno acordar qué se debería entender por ultraderecha, concepto peligrosamente banalizado por diversos grupos sociales y políticos que haciendo gala de su irresponsabilidad no dudan calificar de “nazis”, “fachas” y similares a quienes simplemente no comparten sus ideas.


El uniforme, el desfile y el saludo configuran estéticamente la unidad.

Discrepar de otro, considerarlo alguien sin sensibilidad social, machista, conservador, radical etcétera a menudo conduce a sentir una gran animadversión por esa persona, pero nunca deberíamos catalogarlo de “fascista” por ese motivo. Ya no sólo porque ese término junto al de “nazi” constituya un anacronismo, pues, tras la Segunda Guerra Mundial, en poridad deberíamos hablar de “neo fascismo” o “neo nazismo”, sino porque por mucho que pueda disgustarnos esta o aquella ideología, o incluso por peligrosa que pueda resultar socialmente, sólo deberíamos definir como ultraderecha aquello que verdaderamente lo es, a fin de no trivializar la amenaza que tales postulados representan.
Los movimientos ultraderechistas convergen entorno a los siguientes pilares:
Una concepción totalitaria del Estado cuya soberanía queda por encima del individuo, que pasa a ser sacrificable. Sin embargo, a diferencia de la visión totalitaria de las dictaduras comunistas, esta concepción no obedece a un pretendido proceso de maduración ideológica sino a una interpretación a menudo adulterada de la tradición histórica.

  • El Estado se basa en el Pueblo para dar lugar a la Nación. La idea de “pueblo” responde a menudo a concepción racial del mismo. No debe contaminarse mezclándose con extranjeros, ni por sangre, ni por el abandono de sus costumbres.
  • Como consecuencia de lo último la ultraderecha abraza la xenofobia o incluso el racismo abiertamente. Aboga por el cierre de fronteras y mercado laboral para los extranjeros, defendiendo hasta el uso de la violencia contra la inmigración.
  • Políticamente son muy tradicionales en el interior y cerrados en el exterior. La ultraderecha es abanderada de la antiglobalización en la que ve una amenaza para su “ideal nacional”. En el seno de la UE los más agresivos euroescépticos militan en ella.
  • El populismo es una de las claves de su éxito. Con falacias y distorsionando la realidad, transmiten mensajes sencillos que dicen a la gente lo que quiere oír y con frecuencia crean un enemigo entorno al que se fragua la unidad.
  • La Ley debe estar sometida a la voluntad popular en lugar de coartarla. Tal eslogan se traduce en la práctica en que la Ley debe someterse al líder gobernante en vez de la inversa. Tal vez la Escuela Jurídica de Kiel, impulsada por Hitler durante su dictadura, sintetice mejor que nadie la consecuencia de esta perversión al remplazar el “nullum crimine nulla poena sine previa lege” por el “ningún crimen sin pena”.
  • Realizan apología o directa exaltación de la violencia. La fuerza queda por encima de la razón. Algunos de estos movimientos simpatizan abiertamente con las dictaduras que hubo en sus respectivos países durante el primer tercio del SXX.
  • Económicamente la ultraderecha defiende un modelo corporativista. Apuesta por limitar la libertad individual para hacer negocios en favor de un modelo donde el Estado diseña las líneas maestras de la economía. Son firmes defensores del reparto de la riqueza por medio del Estado del bienestar, aunque excluyen de él a extranjeros y traidores.
  • Por último todos los movimientos de ultraderecha fomentan la figura del líder carismático. Esa persona capaz de guiar a todo un pueblo hacia su destino, a quien se prodiga un trato diferencial en materia de saludos, modo de recibirlo y hacerle referencia. En sus manifestaciones más extremas el Líder y la Nación se aúnan en una identidad indisoluble.
Mussolini, primer ejemplo de dictador carismático contemporáneo.

Partidos que suscriban los parámetros descritos los hay en todos los países de Europa, aunque en la mayoría de ellos se reducen a grupos tan minoritarios que carecen de capacidad para entrar en los Parlamentos nacionales o territoriales, si los hay, o en la Eurocámara. Como mucho se hacen con representación en plenos municipales o algún pequeño ayuntamiento, así ocurre en España con Unidad Nacional, Falange o Plataforma X Catalunya.
Además de nuestro país, el grueso de los miembros de la UE: Estonia, Polonia, la República Checa, Luxemburgo, Portugal, Chipre, Malta, Eslovenia, carecen de un electorado neo fascista, más allá de proporciones ínfimas. En un punto intermedio entre estos y los países donde la ultraderecha goza de representación parlamentaria marginal, podemos ubicar a aquellos Estados que tienen eurodiputados de ultraderecha.


Uno de los logos de Plataforma X Catalunya.

Pese a la inexistencia de una ley electoral que regule las elecciones a la Eurocámara de modo global, la tónica general es que los Estados empleen para tales comicios un sistema electoral mucho más flexible que el utilizado para la elección de sus propios órganos legislativos. Caso paradigmático es España, donde las elecciones europeas son los únicas que no tienen barrera del 3% del voto y las circunscripciones son reemplazadas por un colegio electoral único.
Sin discriminar por ideología, semejantes flexibilidades facilitan el acceso de pequeños partidos a la Eurocámara fomentando una más que cuestionable fragmentación de la misma. Como consecuencia, algunos partidos ultraderechistas sin representación en su país sí llegan a Bruselas. Así, en los últimos comicios europeos, el Partido Nacional Eslovaco obtuvo 1 de los 13 eurodiputados de su país y el Partido de la Gran Rumanía 3 de 33. Extraordinaria sorpresa caso la irrupción en la cámara europea del eurodiputado -1 de 96- del Partido Nacional Democrático de Alemania, única fuerza del país que mantiene ideas abiertamente pangermanistas y hace apología del nacionalsocialismo, del que se considera heredero directo.


Militantes del Partido Nacional Eslovaco con indumentaria paramilitar.

Seguidamente podemos ubicar a aquellos países que tiene una representación marginal de la ultraderecha en sus Parlamentos. Entre estos podemos mencionar los casos de Letonia y Lituania que disponen de varios diputados de ultraderecha no inscritos, ya que no pueden formar grupo, en sus Parlamentos de 100 y 141 escaños respectivamente; y especialmente el socio más nuevo de la UE Croacia donde el Partido por los Derechos tiene un único escaño de los 151 del Parlamento. En Bélgica el partido Interés Flamenco se ha hecho con 3 de los 87 escaños de la Cámara de Representantes, 2 de los 35 del Senado y 4 de los 18 eurodiputados del reino.
Ya con grupo parlamentario propio, aunque sea como fuerza política minoritaria, encontramos el caso búlgaro donde la Unión Nacional al Ataque goza de 11 diputados sobre 240 del Parlamento y el de Países Bajos cuyo Partido por la Libertad ocupa 12 escaños sobre 150 de la cámara baja, 9 sobre 75 del senado y 4 de los 26 eurodiputados que corresponden al país.


El parecido de la bandera de Amanecer Dorado con la esvástica nazi es evidente

En este nivel, un caso particular es Grecia donde la ultraderecha se haya desdoblada en Griegos Independientes que tiene 13 diputados sobre 300 y 1 eurodiputado sobre 21, y Amanecer Dorado que dispone 17 diputados y 3 eurodiputados. Pese a los muchos puntos en común de su ideario, tales como la noción de “nación” y su xenofobia, Amanecer Dorado se ha mostrado mucho más agresivo en la práctica, perpetrando agresiones racistas tales como ataques contra centro de acogida de inmigrantes con cócteles molotov, y también atentados contra sus rivales políticos. Su líder, actualmente en la cárcel por posesión ilegal de armas, imita la simbología y liderazgo de Adolf Hitler –pese a no aceptar el calificativo de neo nazi- presentándose como un Führer para su pueblo. Sus partidarios reproducen entorno a él y los demás jerarcas del partido protocolo casi idéntico al que se dispensaba para los antiguos dictadores fascistas.


Todos los periodistas que asistieron a esta rueda de prensa y no se pusieron en pie al entrar el líder del partido en la sala fueron expulsados. 

Pese a carecer todavía del peso para ser fuerza de gobierno, Amanecer Dorado ha disfrutado de un considerable crecimiento en las últimas tres elecciones -todas ellas anticipadas. Su éxito responde a sus campañas de ayuda “sólo para griegos”, a imitación de las nacionalsocialistas durante la Gran Depresión “sólo para alemanes”, y sobre todo a haber logrado capitalizar el antieuropeismo del pueblo que culpa a la UE de los estragos de la crisis. Si el marco de crisis se prolonga, nada impide pensar que pueda convertirse en una fuerza de gobierno en los siguientes comicios, como pronosticó el ex ministro de finanzas heleno Varufakis.
Por lo que se refiere a Griegos Independientes, muchos analistas pronosticas que terminará siendo absorbido por Amanecer Dorado. Actualmente, sin embargo, forma parte del gobierno helénico, como socio de la coalición de izquierdas Syriza, cuyo líder, el Primer Ministro Tsipras, sorprendió a Europa y a sus propias filas al sacar a esta formación del ostracismos político en que vivía, entregándole la cartera de Defensa.


Seguidores de Amanecer Dorado.

Otro caso especialmente controvertido es Hungría. Aparentemente debería ser situada dentro del grupo que estamos tratando, disponiendo el Movimiento por una Hungría Mejor de 23 escaños de los 149 del Parlamento y 3 de los 21 eurodiputados magiares. Ahora bien, el giro autoritario dado por el Fidez, partido tradicionalmente de centro derecha conservador, hace que muchos lo consideren, sin paliativos, un país donde gobierna la ultraderecha.


Viktor Orbán, actual Primer Ministro de Hungría.

Desde 2010 esta fuerza disfruta de mayoría cualificada que supera los 2/3 parlamentarios, circunstancia que ha aprovechado el Primer Ministro Viktor Orbán para aprobarse una constitución que amplía sus poderes hasta límites más que cuestionables desde el punto de vista de la separación de poderes, consagra la tradición católica como parte de la identidad húngara y prohíbe el aborto; ha impulsado políticas de ciudadanía basadas en el concepto étnico; pretende levantar una de las verjas fronterizas más largas del mundo que cubra toda la frontera de su país con Serbia; ha cerrado por diversos medios todos los medios de comunicación que no le son afines; algunas de su medidas más polémicas atacan directamente a la etnia gitana, además ha adoptado una posición de apología respecto a la figura del almirante Horthy, regente e Hungría entre 1919 y 1944, quien fue aliado de Hitler y colaboró en el Holocausto; su última propuesta es reimplantar la pena de muerte. En su conjunto se puede afirmar que, si bien Fidez no tiene una tradición de partido ultraderechista, en los últimos años se ha escorado hacia esa ideología. No hace falta decir cuánto han disgustado estas medidas a la UE que ha tratado de paralizar o mitigar algunas de ellas, no siempre con éxito.


En los últimos años, las autoridades oficiales rinde homenaje público al controvertido Horthy.

Vamos a tratar ahora aquellos países en que fuerzas de ultraderecha disponen de un consolidado peso parlamentario que les permite situarse entre fuerzas con opciones de gobierno o que ya ha formado parte de alguno. En Dinamarca el Partido popular Danés ocupa 37 escaños de los 179 del Foketing, 4 eurodiputados de 13 así como varias alcaldías de considerable importancia. El Partido de la Libertad de Austria tiene 38 representantes sobre 183 de la cámara baja, 9 de 62 en la cámara alta y 4 eurodiputados de 18. Sorprendente resultado obtuvieron los Demócratas Suecos abanderados del odio a la UE y especialmente a los países del sur de Europa, que se hizo con el tercer puesto del parlamento sueco en las últimas elecciones con 49 escaños de 349, amén de 2 eurodiputados de 20 que ya tenía. Algunos relacionan su éxito con la consolidación en la vecina Noruega del Partido del Progreso que posee 41 escaños de los 169 del Storting.


Current Structure of the Folketing     Current Structure of the Riksdag

Respectivamente el Folketing danés y el Riksdag sueco donde la ultraderecha es la tercera fuerza en escaños.


Finlandia se encuentra gobernada en la actualidad por una coalición de centro-derecha de la que forman parte el partido de Centro, lo derecha conservadora y los ultraderechistas Finlandeses Auténticos, que ocupan 38 escaños de 200 de la cámara y 2 eurodiputados de 13. Como en el caso sueco el éxito de esta formación se resume en “¿por qué los pobres y trabajadores finlandeses deben seguir pagando a los países del sur?”. De hecho, durante la pasada negociación con Grecia este grupo amenazó con romper la coalición de gobierno si se hacía la más mínima concesión a los helenos.
Por último en Italia la Liga Norte ha ocupado varios ministerios en gobiernos de coalición Berslusconi, así como la Presidencia de la Cámara de Diputados. En las últimas elecciones pese a una considerable caída en el voto, obtuvo 18 diputados sobre 630, 15 senadores de 315 y 5 eurodiputados de 73. Además gobierna en las regiones de Milán y Véneto, controlando además numerosas alcaldías en la parte septentrional del país.


Emblema de la Liga Norte.


Por último hay que comentar dos casos especiales: Francia y el Reino Unido. De buenas a primeras no parece que en ellos tenga un gran peso la ultraderecha. El UKIP apenas ocupa 1 escaño sobre 650 en la Cámara de los Comunes y 3 de 780 en la Cámara de los Lores. Parecida es la situación del Frente Nacional en la Asamblea de la República donde ocupa 2 escaños de 577, además de 2 senadores de 348. Sin embargo, tan escueta representación no se corresponde en absoluto con la configuración real del electorado.


Nigel Farage, líder del UKIP.

En lugar de los sistemas de representación proporcional habituales en Europa, estos dos países configuran sus parlamentos mediante un sistema de elección directa por medio de pequeñas circunscripciones. En el caso del Reino Unido se basa en una sola vuelta, es decir, el candidato más votado de todos los que se presenten por pequeña que sea su ventaja será el único que obtendrá el escaño. En Francia el sistema se recrudece más al celebrarse una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados si ninguno obtiene la mayoría absoluta en la primera vuelta.



Propaganda electoral del Frente Nacional Francés.

Sin entrar aquí en un comentario más extenso, este sistema tiene básicamente una utilidad: propiciar mayorías absolutas que den estabilidad al gobierno. Su gran contrapartida es que consolida un bipartidismo excluyente para el resto de fuerzas, que apenas alcanzar a obtener una representación marginal que en nada se corresponde con la realidad, porque su número de votos global puede ser muy elevado.



De entrada, el populismo siempre suena muy bien.

Así el UKIP se ha consolidado como fuerza electoral fuerte, obteniendo 3’8 millones de votos en las últimas elecciones generales. Por su parte el FNF se mantiene en los últimos sondeos como tercera o incluso segunda fuerza electoral francesa. Esto se ve en las elecciones europeas, donde ambos países adoptan un sistema electoral mucho más flexible. En los pasados comicios europeos el UKIP obtuvo 22 eurodiputados de 73 amén de otros 2 que obtuvo el también ultraderechista Partido Nacional Británico. Mayor fue el éxito del FNF que en las últimas elecciones a la Eurocámara quedó como primera fuerza de la república con más del 26% del voto se hizo con 23 de los 74 eurodiputados.


lunes, 20 de julio de 2015

La mujer que gritó "basta" en el caos del mundo


Para A...

Cuando olvidamos cómo hablan las nubes
apareció la palabra
                                   hiriente y confusa.
Y todavía apestamos a dolor
Y todavía manchamos nuestras manos de angustia.
¿Dónde está el ataúd de parquet?

La ceniza parasitó la carne
y se la llamó vergüenza.
                                               Infectó cada entraña
y se pudrió abortando nuestro espíritu.
¿Quién dio dientes postizos al miedo?

Hubo un cansancio que alejaba
el laberinto de las almas.
                                               Y los cuerpos
se reencarnaron en autómatas.
Y ya nadie quedó ciego por el eclipse.
¿Por qué las ratas beben oro?

Las arañas que moran en el cráneo
se tejieron alas de espuma
                                               y echaron a volar.
Y el insomnio devoró al sueño.
¿Con qué carne se esculpió el altar de las almas?

La sangre coaguló en silencio.
Silente el latido, llegó la muerte deshidratada.
                                                                                  Ni por ella
se abandonaron los chillidos,
los silenciosos holocaustos de las prisas,
ni el tejer ilusiones con pesadillas.
¿Cuándo comimos uñas del odio?

Lilith se cruzó conmigo en la calle.
Dijo "basta".
                        Y me reencarné en silencio.
Luego los murciélagos florecieron y en otoño
dieron frutos dulces de sabor.
(Alguien untó con miel el clítoris del alma.)

8 de julio de 2015

Eduard Ariza

lunes, 6 de julio de 2015

El Placer del NO Ser


Tocar el vacío.
Luego volver. Sanar la herida
y otra vez
el desvanecimiento.

La angustia se ausenta
en la cortedad de la vida. La inmortalidad,
noción emplazada
por el instante,

se nos olvidaría,
atrapados, dormidos, drogados, lobotomizados...
por las garras fieras
del espectro de la eternidad.

Cae la voz en el silencio.
Se desahucian los órganos frente a la muerte.
Fantasías pobres de conciencia
¿a qué viene tanto orgullo?

7 de marzo de 2015
Eduard Ariza

miércoles, 10 de junio de 2015

Dos Hombres de Derechas y la Segunda República (XVI)

El Primer Gobierno Chapaprieta

 

Con varias semanas de dimisiones de ministros y desencuentros irreconciliables a sus espaldas, el 20 de septiembre de 1935, Lerroux dimitió de la presidencia del gobierno, abriendo así una nueva crisis total del poder ejecutivo. No se hizo esperar el largo desfile de portavoces y personalidades en el Palacio de Oriente con todo el fasto del que gustaba al Presidente Alcalá Zamora para sus consultas. Tras la peripecia que comentaremos a continuación, la jefatura de gobierno terminó en manos de quien menos cabía esperar: un diputado independiente, sin adscripción partidista, Joaquín Chapaprieta.

Panorámica del Palacio de Oriente.

¿Cómo fue eso posible? Pues bien, aunque la CEDA y los radicales seguían pugnando por el poder, empezaba a asimilarse en la conciencia colectiva de los diputados que de no ser capaces de formar un ejecutivo estable, las elecciones anticipadas serían inevitables. Con la izquierda reagrupándose, nadie garantizaba que se repitiesen los resultados de 1933 –las perspectivas de los radicales era especialmente adversas. Para evitarlas urgía constituir un gabinete estable y activo, pues no sólo la duración había sido un problema de los últimos gobiernos, sino especialmente su pasividad.

Don Niceto Alcalá Zamora, Presidente de la República.

El día 22 de septiembre, el Presidente del Congreso, don Santiago Alba salió de la cámara presidencial con el encargo de formar gobierno, pero lo declinó a los tres días. ¿Los motivos? Entorno a la renuncia pesa bastante misterio. El análisis histórico lo achaca a varias causas, entre otras las tensiones internas dentro del propio partido radical y la negativa de la CEDA a un nuevo gabinete presidido por un radical. No obstante, muchas de estas dificultades ya había sido sorteadas por el carisma cortés del candidato. Lo que dificulta más la comprensión de los hechos.

Don Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical Republicano.

Probablemente, Gil Robles tenga razón en su hipótesis: Alcalá Zamora le mostró la denuncia del “caso Strauss”. Más adelante hablaremos de este caso y su trascendencia en la historia política del país. Por ahora baste por saber que entre marzo y abril de 1935 le llegó a Alcalá Zamora una denuncia anónima vía Secretaría de la Presidencia de la República que implicaba al líder radical en un caso de corrupción. Las memorias del líder cedista y Chapaprieta coinciden en que durante las consultas de septiembre el Jefe del Estado se manifestó especialmente contrario a la continuidad de don Alejandro en el gobierno, a causa del perjuicio que causaba a la “moralidad y la pureza de la República”. Si Alba llegó a ver tal documento, entendió que en el momento en que se publicara su gabinete se vendría abajo porque hundiría a todo el partido radical. Ello explicaría su negativa a convertirse presidente.

Don José María Gil Robles, líder de la CEDA.

Pocas horas más tarde de la renuncia, Sánchez Guerra, secretario general de la Presidencia de la República telefoneó a Chapaprieta. El Presidente reclamaba su presencia. “Me pareció lo más probable” escribe este “que el señor Alcalá Zamora quisiera antes de intentar una nueva solución a la crisis, conocer algún aspecto de la cuestión financiera” (CHAPAPRIETA, 1971:212). Mayúscula fue su sorpresa cuando recibió el encargo de formar gobierno. Al principio trató de resistirse, pues se sentía política y humanamente inadecuado para el cargo. Ante la insistencia del Presidente que amenazó con disolver el Parlamento si se negaba, accedió, aunque impuso dos condiciones: libertad para poder trazar la lista ministerial y seguir como ministro de Hacienda.

Don Joaquín Chapaprieta, Ministro de Hacienda.

Nada más salir de Palacio se puso en contacto con los demás líderes políticos del centro y la derecha. Aunque con las ideas claras sobre qué modelo de gabinete quería, su falta de experiencia en aquellos contubernios le llevó a ser muy prudente. Un paso en falso podía ser fatal. Sus reuniones empezaron con Alba en las Cortes, seguidamente se puso en contacto con Gil Robles, Lerroux, Cambó, los agrarios y demás fuerzas que debían apoyarle para que su gabinete fuera viable.
Personalmente se veía con muy pocas posibilidades de llevar a cabo el encargo. Sus medidas económicas, como ministro de Hacienda, había disgustado a cedistas y sobre todo a los agrarios. De hecho, los ministros agrarios habían dimitido como consecuencia de la ley de restricciones impulsada por él a principios de mes, lo que precipitó la crisis del día 20. Para colmo los radicales dudaban de su independencia respecto a Gil Robles que lo había llevado de independiente en las listas por Alicante. ¿No estarían llevando a un cedista disfrazado a la presidencia del gobierno?

Don Santiago Alba, Presidente de las Cortes.

Por otro lado, su condición de apolítico versado en finanzas que a primera vista podía facilitar su entendimiento con distintas fuerzas podía devenir fácilmente en una gran debilidad. El ministro de Hacienda era bien consciente que “mi carácter casi apolítico, que yo procuraba subrayar siempre que tenía ocasión” (CHAPAPRIETA, 1971: 202) le privaba de un partido que le apoyara sin condiciones. A la primera de cambio todos le dejarían caer.
Los acontecimientos, sin embargo, jugaron a su favor. Temerosos del decreto de disolución de las Cortes, todos los líderes políticos del centro y la derecha se avinieron a respaldarle sin oponer demasiada resistencia, incluidos los agrarios. Ahora bien, además de los equilibrios entre partidos, resultaba vital equilibrar a los egos. Gil Robles seguiría en Guerra, así que a Chapaprieta le parecía fundamental que Lerroux también tuviera un sitio en el gabinete.

Francesc Cambó, líder de la Lliga Regionalista.

Si lo excluía de la lista ministerial, los radicales que verían al líder de la CEDA dentro y al suyo no, lo tomarían como un desplante y no tardarían en retirar su apoyo al gabinete. Ahora bien, eso suponía correr un riesgo muy alto, pues en las consultas Alcalá Zamora había dejado muy claro que no le quería más en el gobierno. ¿Qué ocurriría si el Presidente vetaba su lista?
Tras meditarlo algunas horas en el Ministerio de Hacienda, el candidato independiente volvió a sondear telefónicamente los ánimos y se encaminó a Palacio: Lerroux iba en su lista. Un poco angustiado la leyó al Jefe de Estado, a la espera de sus reproches y observaciones, pero contra todo pronóstico, Alcalá Zamora se limitó a exclamar: Aprobada. Tal vez, hasta él estaba cansado de aquella crisis de gobierno y con toda seguridad fue de farol con lo de disolver las Cortes.

Primer Consejo de Ministros presidido por Chapaprieta, 25 de septiembre de 1935.

Así el 25 de septiembre de 1935 tomó posesión el Gobierno Chapaprieta I: Presidencia y Hacienda, Joaquín Chapaprieta (independiente); Estado, Alejandro Lerroux (Radical); Trabajo, Sanidad y Justicia, Salmón Amorín (CEDA); Guerra, Gil Robles (CEDA); Marina, Pedro Rahola Molinas (Partido Republicano Conservador); Gobernación, Joaquín Pablo Blanco (Radical); Instrucción Pública y Bellas Artes, Rocha García (Radical); Obras Públicas y Comunicaciones, Luis Lucía (CEDA); Industria, comercio y agricultura, Martínez de Velasco (agrario).

Este fue el primer gabinete tecnócrata de la Segunda República. Su Presidente lo encabezó con la esperanza de poder completar las reformas financieras empezadas desde el Ministerio de Hacienda que tanto necesitaba el país. Con un poco de suerte, confiaba en poder centrar la atención en aquellos, haciendo pasar al debate político a un segundo plano. No tardaría en darse cuenta de que había caído en una trampa…




Bibliografía Consultada

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AZAÑA, Manuel. Diarios Completos: Monarquía, República, Guerra Civil. Crítica. Barcelona. 2004. Intr. Juliá, Santos.
AZAÑA, Manuel. Discursos Políticos. Crítica. Barcelona. 2004. Ed. Juliá, Santos.
BUCLEY, Henry. Vida y muerte de la República Española. Austral. Madrid. 2004.
CAMBÓ, Francesc. Memòries (1876-1936). Alpha. Barcelona. 2008.
CHAPAPRIETA, Joaquín. La Paz Fue Posible. Ariel. Esplugues de Llobregat (Barcelona). 1971.
ESCUDERO, José Antonio. Curso de historia del derecho. Solana e hijos. Madrid. 2012.
DE RIVAS DE CHERIF, Cipriano. Retrato de un desconocido. Grijalbo. Barcelona. 1979.
GIL ROBLES, José María. No fue posible la paz. Ariel. Esplugues de Llobregat. (Barcelona). 1968.
JACKSON, Gabriel. La República española y la guerra civil (1931-1939). Orbis. Barcelona. 1985.
JULIÁ, Santos. Vida y tiempo de Manuel Azaña 1880-1940. Taurus. Madrid. 2008.
JULIÁ, Santos; PÉREZ, Joseph; VALDEÓN, Julio. Historia de España. Austral. Pozuelo de Alarcón (Madrid). 2008.
KELSEN, Hans. Teoría general del Estado. Comares. Granada. 2002.
MARICHAL, Juan. La vocación de Manuel Azaña. Cuadernos para el diálogo. Madrid. 1971.
NAVAS CASTILLO, Antonia; NAVAS CASTILLO, Florentina. El Estado Constitucional. Dykinson. Madrid. 2009.
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PLA, Josep. Historia de la Segunda República. vol. II. Destino. Madrid. 1940.
PLA, Josep. Historia de la Segunda República. vol. III. Destino. Madrid. 1941.
PLA, Josep. Historia de la Segunda República. vol. IV. Destino. Madrid. 1941.
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SCHMITT, Carl. Posiciones antes el derecho. Tecnos. Madrid. 2012.
TORRES DEL MORAL, Antonio. Constitucionalismo histórico español. Universitatis. Madrid. 2012
TORRES DEL MORA, Antonio. Estado de derecho y democracia de partidos. Universitatis. Madrid.             2012.

lunes, 8 de junio de 2015

Dos hombres de derechas en la Segunda República (XV)

El Gobierno Lerroux VI y su gran revelación



Aunque no por méritos propios, el sexto gobierno de Alejandro Lerroux fue un poco más longevo que los anteriores que había presidido. Ello no lo convirtió en un gabinete más coordinado ni eficiente.
Los cinco ministros cedistas solían reunirse en un “gabinete aparte” para conciliar sus posturas de caras a los consejos de ministros, donde su cohesión frente a los radicales era el principal apoyo de su intransigencia –Gil Robles omite esta estrategia en sus memorias.
Para Lerroux, la concepción de la república se asemejaba a una monarquía sin rey. Un cambiarlo todo para no cambiar nada, respecto al régimen de 1876. No sentía ni la necesidad de disimular su comodidad por salir y entrar de sus breves gobiernos. Siempre vivió la acción de gobierno como una actitud decorativa, una pose frente a la calle, similar a la que adoptaba en sus mítines frente a los obreros, sólo que desde una tribuna parlamentaria. De ahí que sus gabinetes anduvieran siempre los caminos de las circunstancias, sin tratar jamás de trazar una senda propia.

Don Joaquín Chapaprieta, minsitro de Hacienda del gobierno Lerroux VI.

Gil Robles sí tenía un plan: avanzar hacia el coorporativismo católico que Dollfuss había implantado en Austria. Pero no dejaba de ver frustradas sus aspiraciones. Había derribado a todos los gobiernos desde 1933, pero eso era insuficiente; necesitaba tratar de operar desde uno para lograr algo.
Sin embargo, ni el líder radical ni el líder cedista aportaron nada al gobierno Lerroux VI. Su gran revelación fue el hombrecillo de salud frágil al que se había entregado la cartera de Hacienda: Chapaprieta.
Desde los años de Alfonso XIII, el político levantino había tenido claro qué España necesitaba una serie de reformas que acabasen con las estructuras clientelistas del poder, la corrupción endémica y el enchufismo que parecían traspasarse de régimen a régimen. Extraordinariamente humilde, tenemos que remitirnos a No fue posible la paz, en vez de a sus propias memorias, para encontrar descripciones de sus éxitos.

A Alejandro Lerroux siempre se le dio mejor el mitin que el gobierno.

Pocos días después del 6 de mayo de 1935, cuando tomó posesión el nuevo gobierno, Alcalá Zamora preguntó, en unos de los consejos que presidía en Palacio, si para final de año podría haber un presupuesto. La grave inestabilidad política había imposibilitado actualizar las cuentas públicas desde 1932. Para sorpresa de todos, el ministro de Hacienda les comunicó que en pocas semanas tendría preparado el nuevo presupuesto. Ni en el gobierno ni en el parlamento, nadie le tomó en serio.
Las burlas que sufrió en 1922 al asumir la cartera de trabajo, se repitieron en 1935 al ocupar Hacienda, en gacetillas, diarios y hasta en los corrillos del Congreso. Aquel hombre frágil parecía poco indicado para la tarea. Leal a su carácter, Chapaprieta nunca prestó oídos a las dudas infundadas sobre su persona. Tampoco se preocupó de rebatir una a una las críticas del debate político. Se limitó a trabajar infatigablemente durante varias semanas.

Gil Robles, ministro de la Guerra.

A lo largo de su trayectoria política, laboral y humana, Chapaprieta siempre confió mucho más en la dedicación que en el talento su “jornada en el Ministerio, apenas se interrumpía desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche, para terminar siempre cenando con alguno de sus colaboradores” (GIL ROBLES. 1968: 281). Por otro lado, su salud quebradiza exteriorizada en su lesión de columna que le había causado un aspecto ligeramente jorobado había constituido un obstáculo para granjearse el respeto ajeno, especialmente en la vida pública. Aquel desprecio no eran nada nuevo para él.
Tal vez por eso, el 29 de junio, ante el asombro general, se cumplían sus previsiones: las Cortes aprobaban los presupuestos de 1935, entre grandes aplausos y no sólo con los votos de la derecha. Muchos, entre ellos Augusto Barcia, miembros de la Acción Republicana de Azaña, se acercaron a felicitarle al banco azul, donde el hombrecillo sonreía satisfecho del resultado.

Imagen del Congreso durante la Segunda República.

Aquellos fueron los últimos presupuestos de la república y un sólido intento de impulsar la economía nacional por medio de políticas keinesianas, invirtiendo desde el Estado en infraestructuras clave. “Para obras públicas e hidráulicas, para creación de nuevas riquezas, para defensa nacional y para obreros, para todo eso, no solamente no haré economías sino que pondré a disposición de los ministros todo lo que necesiten. Lo vamos a ahorrar de los abusos, de los enchufes, de las inmoralidades” (Gil Robles. 1968:280).
No contento con esto, en menos de un mes, el 26 de julio consiguió sacar adelante la Ley de Restricciones, con la que pretendía iniciar un saneamiento exhaustivo de la administración. Entre otras medidas, consecuencia de esta ley fueron la moderación de altos salarios de cargos públicos, para subir la nómina a los funcionarios menores, suprimir dietas, despedir al personal público que hubiese abusado de su cargo para obtener réditos ilegales, unificar departamentos ministeriales, y suprimir en más de 300 el número de coches oficiales. Hay que decir que estas medidas siguen de bastante actualidad en el tercer milenio.
En sus memorias, Gil Robles habla de este pack económico como un mérito colectivo del gabinete. Nada parece justificar ese sentimiento de orgullo. Precisamente él se sientió agraviado al ver el presupuesto de su ministerio de guerra reducido a favor de de Obras Públicas e Instrucción Pública (educación). Las prioridades del ministro de Hacienda truncaron su deseo de renovar los uniformes de todo el estamento castrense, importar armas nuevas y abrir laboratorios para investigación de las primeras armas químicas.

Colonias españolas contemporáneas.

Otro punto importante de su gestión como ministro de Hacienda fue tratar de poner orden en las cuentas de las colonias. Aunque el antiguo imperio se había reducido al Sahara, el norte de Marruecos y Guinea Ecuatorial, lo cierto es que los desmanes en las cuentas de aquellos lugares parecían no tener fin.
Por desgracia, el resto del gabinete no pareció inspirarse en el metódico proceder del señor Chapaprieta. Las luchas internas entre cedistas y radicales se encarnizaban en su agresividad, azuzados el señor Portela que actúo como catalizador de la cizaña, se supone que inducido por el Presidente de la República. Lejos servir de distensión, las vacaciones del verano incrementaron la tensión, pues los distintos miembros del gobierno y sus partidos se lanzaron ataques desde diversidad de actos públicos.

Portela Valladares, ministro de gobernación (interior).

Así las cosas, el 20 de septiembre se celebró un consejo de ministros extraordinario. Una vez concluido, Lerroux fue a palacio para presentar la dimisión en pleno de todo el gabinete. Aquella sería la última vez que recibiría el encargo de formar gobierno. Para un hombre que en 1931 se pavoneaba, parafraseando al conde Romanones, de que “no moriría sin presidir un gobierno”, en ninguna de las seis ocasiones en que lo hizo puedo aportar a España, ya no una visión constructiva de Estado, sino un mínimo de estabilidad



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