sábado, 16 de julio de 2011

Érase una vez un reino sin rey...

 El Almirante Horthy
Quienes me conocen bien saben que tengo una particular afición a la lectura de memorias y otros textos autobiográficos como diarios o epistolarios. En junio, tuve ocasión de leer las de este personaje: el almirante Milklós Horthy (1868-1957). Con esta entrada os aproximo un poco este ente sui generis.
Aunque no lo hizo, el almirante bien pudo haber empezado su relato autobiográfico diciendo “Érase una vez un reino sin rey que tenía como regente vitalicio a un almirante sin flota.” Admito que este principio, pese a ser muy verídico, hubiese despertado las risas de cualquier lector. En lugar de eso, Horthy prefiere hablarnos de la sus orígenes familiares y sus años de juventud. Nació en el seno de una familia de tradición naval en Hungría, por aquel entonces parte del Imperio Austro-Húngaro. Siguiendo la tradición familiar se alistó en la marina. Hizo largos viajes. Uno de ellos llena muchas páginas con un tono eglucorado narrando su viaje hasta las islas Salomón en un barco que aún iba a velas. Sentía particular afición cacerías exóticas allí donde paraba y ya cuando fue jefe de estado, su gran interés fue siempre la caza como él mismo manifiesta.
Este desventurado marinero errante fue a parar a la corte imperial de Francisco José I, de quien fue ayudante personal. Hace un esbozo muy afectivo del monarca octogenario: trabajador, atormentado por la tragedia familiar (su hijo mayor se suicidó, aunque esto nadie lo decía directamente, y su mujer, Isabel de Baviera, fue asesinada); en síntesis referente a imitar para él como jefe del estado. Al menos, en lo de ocupar los palacios reales de Hungría y otras propiedades sí que lo imitó.
Durante la Gran Guerra (1914-1918) prestó servicios en la marina obteniendo grandes victorias contra la flota italiana, cuya incompetencia fue de gran ayuda a la húngara mecánicamente inferior. En 1916, falleció Francisco José I, que fue sucedido por su sobrino nieto, Carlos I de Austria y IV de Hungría.
Horthy alardea en sus Memorias de que con el armisticio, él tuvo que entregar una flota jamás vencida. En efecto, nadie le quita el mérito de haber resistido entre las islas Dálmatas a una flota enemiga que acabó agrupando a cinco estados, pero haría bien en tener en cuanta que hacía noviembre de 1918, el Imperio ya no tenía ni carburante para mantener a las naves.
Entonces, fue a Hungría, donde el Parlamento, tras haber aprobado la secesión que sajaba el imperio definitivamente, proclamó una república parlamentaria y burguesa presidida por Karóliy, en tanto que se aprobaba una constitución. Los húngaros tienen esperanzas de que los aliados les permitiesen conservar sus fronteras dentro del viejo imperio, por aquel entonces muy extensas, pues abarcaban parte de Transilvania, condados Serbios, Croacia, Bosnia y buena parte de Eslovaquia. La bofetada del Tratado del Trianon deja el país reducido a sus fronteras actuales. En este momento, un movimiento comunista liderado por Bela Kun toma el poder y proclama la República Popular Húngara. Esta república de vida muy breve, menos de un año, fue el primer experimento comunista más allá de las fronteras de Rusia.
Los Aliados temieron que Hungría pudiese seguir a Rusia, ya que el patrón era el mismo: caía el monarca, subía un presidente reformista y finalmente entraban en acción los soviets tomando el poder. Ante esto, armaron rápidamente al ejército rumano y encargaron al general húngaro Gömbös formar un ejército nacional de húngaros contrarrevolucionarios. Objetivamente, esto último fue una verdadera parodia. Horthy tuvo un papel muy destacado en la ocupación de Hungría por las fuerzas rumanas, si bien sus actos fueron más propagandísticos que reales. Liberó Budapest y concertó los acuerdos para la marcha de los rumanos, quienes impusieron duras condiciones.

El Almirante Horthy libera Budapest a la cabeza del ejército rumano y el nacional húngaro

A partir de aquí empieza un período confuso en la historia del pueblo magiar. Si vais al Período de Entreguerras en algún Atlas Histórico, Hungría puede aparecer como democracia o como dictadura. En verdad es bastante ambiguo. El país se constituyó en reino, a falta de rey, pues lo Aliados vetaban la restauración de los Habsburgo (tampoco muy queridos ya entre los magiares que los vinculaban a su derrota), proclamaron a Horthy regente vitalicio. Así, el país de la Corona de San Esteban paso a convertirse en un reino sin rey que tenía por regente vitalicio a un almirante sin flota. ¿Cómo funcionaba el país? Se celebraban elecciones que siempre ganaba una gran coalición llamada Partido de los Pequeños Campesinos. El reino se dividió en dos cámaras. Según Horthy adoptaron la constitución oral siguiendo el modelo británico y según ese mismo modelo tomaron también una cámara para los representantes del pueblo y otra para la nobleza. La diferencia con el modelo inglés -que el regente olvida mencionar- es que allí la cámara nobiliaria tenía más poderes que el propio parlamento y además solía determinar con bastante frecuencia la composición de éste. Como regente, Horthy tuvo amplios poderes, especialmente para designar a los gobiernos y hablar separadamente con cada ministro, el ejército estaba completamente bajo su autoridad así que podía declarar la guerra o firmar armisticios sin consultar al poder legislativo o al gobierno.
Objetivamente, vemos que Hungría distaba mucho de ser un régimen democrático real. A sus carencias constitucionales hay que añadir el empleo de una política atrapada en los viejos modelos que priorizó siempre el mundo agrario por encima de una industrialización (esto, aunque tampoco lo mencione el regente en sus Memorias, tiene su causa en parte en la mentalidad arcaica de lo dirigentes de la nación, pero también en el medio a la constitución del proletariado como tejido social real), una elevada tasa de analfabetismo y la intromisión del poder militar sobre el civil que Horthy relata siempre con una brisilla romántica. Sin embargo, tampoco fue Hungría una dictadura unipersonal.
Si hiciésemos una escala, en dentro de las dictaduras Europeas no comunistas encontraríamos diferentes grados de totalitarismo. En la cima de la pirámide están Hitler y Franco los dos únicos hombres que ocuparon la jefatura de estado, la comandancia de las fuerzas militares y que regían sus respectivas naciones concentrando los tres poderes del estado en su persona. Un segundo eslabón correspondería a dictadores que desde una jefatura de gobierno adquirían provisionalmente facultades legislativas y poderes sobre el ejército. Dentro de este grupo podemos encasillar a Mussolini, Salazar o Antonescu. Un peldaño más debajo de estos está Horthy quien, pese a sus amplios poderes, no logró monopolizar tanto su régimen y tuvo que buscar siempre el amparo de la nobleza magiar. En cualquier caso, la oligarquía ejerció el poder con represión. Por citar a alguien conocido, el escritor magiar, Sándor Márai vivió exiliado durante toda la regencia.

 
 El regente  Horthy con el fhürer Hitler
A raíz de la subida de los nazis al poder, el régimen húngaro se fue aproximando cada vez más a las potencias dictatoriales. En 1938, después de la anexión de Austria, Hitler obligó a Checoslovaquia a cederle los Sudetes al Reich y algunos territorios eslovacos a Budapest. Un año más tarde, Horthy se negó a participar en la intervención militar para acabar con Checoslovaquia, pese a la generosa oferta de Ribbentrop que ofreció “armas y medios” a los húngaros. Durante el primer año de guerra y hasta la invasión de las URSS, el reino descoronado se mantuvo no beligerante, aunque tomó una participación activa en medidas y leyes antisemitas. También aceptó el retonro de antiguos territorios perdidos de Rumania y Yugoslavia, a través del arbitraje de Viena presidido por los alemanes y los italianos. Finalmente, Hungría fue la cuarta nación en adherirse a El Pacto del Eje, después lo hicieron Rumania, Bulgaria y Eslovaquia, y participó en el ataque sobre Rusia con un ejército débil y mal preparado.
En 1941, el hijo de Horthy, Sthepand fue nombrado Representante del Regente. Esto, diga lo que diga el almirante, venía a marcar una sucesión en el cargo de regente de padre a hijo, instaurando una monarquía camuflada. Sthepand Horthy era, sin embargo, muy odiado entre los alemanes. Goebbels escribió en su diario, después de que fuese designado Representante del Regente, que era un despreciable “amigo de los judíos”, lo califica de “grave problema” y plantea la necesidad de buscar “una solución”. A los pocos meses de ejercer su nuevo cargo, el hijo del regente tuvo un accidente aéreo mortal en el frente ruso. Muy probablemente sea cierto que fuese un asesinato encubierto de los nazis. Sthepand era en efecto muy crítico contra el antisemitismo, en consecuencia se oponía a la “Solución Final”.

Horthy con su hijo Sthepand Representante del Regente
De 1942 a 1944, Hungría como la mayoría de naciones balcánicas fue sometida por la Wehrmancht “por su seguridad”. El Parlamento y el regente siguieron en funciones cada vez con menos poder real. A finales de 1944 Horthy se armó de valor y propuso un armisticio a los soviéticos. Automáticamente fue arrestado. La narración del episodio es bastante maniquea. Horthy se da en ella el papel de un héroe que intentó resistir dentro del Palacio Real de Budapest el asalto de los alemanes. Rindiéndose a las pocas horas ante los embajadores del Reich y de facto sin haber logrado una verdadera resistencia.
Una vez depuesto, los nazis impusieron un gobierno títere presidido (la figura del regente fue anulada) por el nacionalsocialista húngaro Szálasi. En este tiempo Horthy permaneció arrestado siempre en edificios palaciegos y privándose de más bien pocas comodidades. Lo separaron de su familia y vivió con gran angustia la falta de noticias de su hijo menor, quien sabía estaba preso en Mauthausen. Finalmente, fue liberado por los aliados junto con todos sus familiares ilesos.
Compareció en varios juicios siempre en calidad de testigo. Destaca su comparecencia contra Ribbentrop en Nuremberg. A pesar de su participación, a veces por acción otras por inercia, contra el pueblo judío magia y crímenes de guerra, los aliados nunca les procesaron. Esta decisión obedece sin duda al hecho de intentar distanciarse de los soviéticos que habían ocupado Hungría situándola tras el Telón de Acero.
Horthy se trasladó a Portugal donde el gobierno de Olivenza Salazar le dio asilo, finca y pensión. Allí escribió sus Memorias pródigas en anécdotas y un tanto falaces para afrontar la realidad que concluyen pidiendo la paz mundial. Debemos mencionar, que tras el desplome del régimen bolchevique de Hungría, su figura ha intentado ser rehabilitada por la derecha magiar, que lo considera uno de los grandes opositores contra el comunismo. Incluso habla de él como “héroe nacional”.

 Bandera real húngara.
Actualmente, en los mítines de Víctor Orban, primer ministro húngaro y líder de la derecha, aparecen muchas veces banderas del período de la regencia, que vienen a ser algo así como aquí la bandera del Águila de San Juan.
Os dejo con un testimonio oral de Horthy. Aunque no entendamos nada (siento no haber podido encontrar una versión subtitulada) considero muy enriquecedor el testimonio oral para la exposición.


6 comentarios:

  1. Curiosa figura de la que no en sabia res perquè de la part oriental d'Europa poca cos en sé. És com una mena de buit històric. El que si que tenia clar era la de dictadures i dictaduretes com les que vam patir nosaltres però potser no tant exòtiques com aquesta! Resulta curiosa també la manera de jutjar els crims de guerra després de la Segona Guerra mundial com és aquest cas o el de Hiro Hito...

    Seria curiosa una biografia desenfadada de Don Miguel Primo de Rivera com la que has fet de Miklós Horthy.

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  2. Muy interesante este evidenciar todo lo que nos queda por saber: ¡y nos hablas de una realidad que, como alquel que dice, está a la vuelta de la esquina (en un mundo "globalizado")! La propuesta de Galderich es muy buena: una biografía documentada, pero desenfadada, de figuras "exóticas" (por su distancia en el tiempo) como Primo de Ribera o Millán Astray (o Alfonso XIII). A lo Valle-Inclán, pero sin el filtro del esperpento: su propia realidad ya era un esperpento sin la distancia irónica necesaria para ser arte. Gracias por la entrada.

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  3. No descarto llevar a cabo la propuesta de seguir con las biografias de personajes perdidos del S.XX. Ahora tengo un par de nombres en la cabeza, siento decir que ninguno de los dos español.
    Por otro lado os tengo que confesar un pequeño secreto Én magyarül tanulok (estudio hungarés) y me atraen las figuras de la cultura húngara.

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  4. És molt interessant el que expliques, Eduard. per mi la història és matèria dura però si me la resumeixen, com has fet tu aquí, la llegeixo a gust i, encara que poc, alguna cosa aprenc.
    I no "estudias hungarés sinó húngaro".¡ El vil-lingüismo!

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  5. Gracias Glòria. És realmente alentador saber que has disfrutado con esta entrada y que te parece que alivia un poco la dureza de la historia.
    Gracias por la nota del húngaro.

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  6. Con en Galderich, per edat em correspon un gran buit sobre els països que vivien enllà del teló d'acer. M'ho he passat bé llegint-te, gràcies! :)

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