viernes, 4 de mayo de 2012

Crónica de la Universidad de Barcelona II


Y cuando la profesora Jimena llegó al aula todos llevábamos un buen rato esperando, sentados en aquellas inconfortables sillas.
-Buenos días… -se interrumpió para quitarse el bolso que llevaba cruzado en el pecho y se desabrochó su chaqueta de curiosos estampados, entre geométricos y florales.- Algunos compañeros vuestros me han pedido que cuelgue los apuntes de lo que haremos en el campus a partir del día dos –de mayo- para que podáis secundar la huelga.
Poco amanerada en su aspecto, todos presentíamos que Jimena era mucho más joven de lo que podía parecer, sin que tuviese, en verdad, aspecto de vieja. Delataban su juventud su carácter liberal y su actitud reivindicativa que seguía muy viva. Ella continuaría haciendo sus clases, porque la huelga no se había convocado para los profesores, sin embargo:
-Me sorprende que algunos de vosotros no tengáis claro aún…
Los hechos parecían bastante claros. El gobierno había decidido subir las tasas universitarias un 66%. Tanto maltrato recibirían alumnos como profesores. Ellos tendrían que dar más horas de clase (si no eran despedidos) y verían este esfuerzo extra premiado con una bajada en su sueldo. Ya no era una cuestión de ser estudiante o profesor, como ciudadano no podías evitar preguntarte si antes habías recibido demasiado a cambio de muy poco del sistema universitario y el estado del bienestar en general. Un “si” de respuesta a esta pregunta hubiese significado un gran alivio, ya que hubiese demostrado, con gran consuelo para nosotros, que una plaga de escorpión africano hubiese sido mucho peor legislando en parlamento y con las carteras ministeriales colgando de sus aguijones, que nuestros gobernantes. Por desgracia, cuanto más se pensaba, menos óptimos te parecían los servicios universitarios recibidos, hasta entonces. Sinceramente habían sido malos en muchos aspectos, pero ahora los quería volver pésimos. También te venían a la mente los recortes en los institutos; la entrega de la dirección de los módulos de la educación pública catalana al director de l’Associació d’Escoles –Privades- Cristianes de Cataunya, quien presentó, en el Departament d’Educació, el notable currículum de ser miembro activo de Unió; lo que a primera vista parecía ser injusto se justificaba, cuando caías en la cuenta de la importancia de militar en Unió, pues si eras el líder de sus juventudes bien te podías permitir coger el coche aunque ya no te quedasen putos en el carnet desde hacía meses, o podías recibir un indulto del gobierno central si te habían condenado por corrupción en calidad de miembro de la diputación de Barcelona hacía pocos meses; los desbarajustes de los hospitales que afectaban a los médicos, quienes llevaban años sin cobrar bien las guardias (y desde el pasado septiembres sin el “bien”), junto al cierre de plantas de hospitales y ambulatorios, se compensaban, suponíamos los mortales, con el nombramiento de ex líderes independentistas para consejeros de hospitales públicos con sueldos bien pagados; en verdad nos consolaba la idea de que nuestros políticos siguiesen velando por nosotros, incluso después de iniciar su retiro, bien como consejeros de empresas privadas, bien en despachos directivos de empresas públicas, o bien resignándose a aceptar un escaño en el Senado bajo la fórmula de “senador de provincia” (sin necesidad de que haya papeletas con su nombre en ninguna urna), para poder seguir prestando sus servicios a los ciudadanos, aún cuando el cansado peso de sus hojas de servicios les hubiese impedido triunfar de nuevo en una campaña electoral. Después de pensar en éstas y otras cosas, terminabas preguntándote si no hallaría la ciencia algún medio que tradujese los sañudos gestos del escorpión africano al lenguaje humano, previo paso necesario para llevar a unos cuantos de estos arácnidos al banco azul del Congreso, donde se sienta el gobierno.
-Por mi parte, si hay que colgar alguna información en el campus, lo haré. Seguiré viniendo a dar clase, De todos modos, si somos muy pocos podemos hacer coloquios, salir a dar clase al jardín… En la asamblea del otro día se comentó que se podía seguir dando clases, pero con “otro temario”.
Sí, había que protestar contra la subida de las tasas, pero poner en riesgo el curso no era un trance agradable para nadie. Demasiadas dudas teníamos todos en la cabeza, aunque los hechos pareciesen bastante claros. Había en la mía también una cierta culpabilidad por saber que, aunque resultase evidentemente más caro, en casa lo del 66% extra no era inasumible. Miraba a mi alrededor. ¿Cuántos de mis compañeros no seguirían allí para el año que viene por una cuestión de dinero?
Jimena tenía dudas sobre si los rectores tenían capacidad para oponerse a la subida de tasas. Yo había estado informándome del tema el día antes.
-En principio, las rectorías universitarias tienen autonomía legal del ministerio de educación, entre otras cosas porque sólo tiene competencias directas en Ceuta y Melilla, y también de las consejerías autonómicas. Vaya, que efectivamente pueden negarse a aplicar los recortes. –dije.- Pero también leí que algunos políticos están interesados en cambiar el modelo de gobierno en la facultad. ¿Eso es posible?
-Hace años que se vienen hablando de que el sistema de gobierno de la universidad, con las juntas y los consejos de gobierno que limitan, junto con los decanos, los poderes de la rectoría es -y evidenció un tono de sarcasmo- “poco práctico” y “muy lento”.
En lugar de potenciar la elección directa así como el peso de estudiantes y profesores en el gobierno de la universidad, la propuesta de la clase política era la imposición de una junta gestora cuya estructura de gobierno fuese enteramente piramidal; de arriba abajo, por supuesto.
-El señor Mas-Colell argumentaba que no era tradición catalana tener rectorías electas por democracia.
Según nos contó nuestra profesora, el conseller de economía defendía la implantación de organismos gestores en nuestras facultades, a fin de recobrar la identidad cultural catalana.
Terminó la hora de clase sin que hubiésemos avanzado demasiado temario. ¿Habíamos pensado, al menos? Al salir fuera vi las pancartas en el claustro de letras. La escena recordaba a esas poblaciones que, durante un conflicto bélico, son abandonadas por su ejército que ha recibido la orden de retirarse a otro lugar donde formará un frente “más estable”. Indefensión, eso veía yo en el claustro de letras. La incertidumbre dominaba la escena, casi hasta dejarnos en el caos. Ni estábamos preparados, ni teníamos porque estarlo. Intenté evadirme preguntándome donde podría encontrar información acerca de cómo eligieron a sus catedráticos en las universidades catalanas, o cuándo las fundaron. Primero en la de Palencia, después en Salamanca y más tarde en al importantísima universidad de Alcalá de Henares, ciertamente, las cátedras castellanas se eligieron siempre (con variaciones de procedimiento) por vías democráticas. Por supuesto si el medievo rigiese nuestro presente en base a la tradición, nuestra sociedad sería un lugar bastante más horrible del que ya es; y el señor Mas-Colell jamás hubiese llegado a ser conseller del Govern, porque tal cargo se reservaría a la nobleza. No pretendía comprobar si tenía razón, de eso ya estaba seguro que no. Sólo quería comprobar si Mas-Colell era un hipócrita, o directamente un mentiroso, un ignorante de la historia de la universidad catalana.
A pesar de mis esfuerzos, hube de volver a la realidad, cuando casi caí al suelo al tropezar con uno de los cordeles que izaría una pancarta desde la segunda planta del claustro. Lo peor no era que la clase política a la que habíamos encargado la protección de nuestros intereses nos maltratase. Era que nos tratasen de ignorantes que no saben lo que les conviene. Todos sabíamos que la situación era muy compleja y de solución difícil. Tampoco dudábamos de que nuestros incompetentes gobernantes estaban gestionando el asunto con recetas tan torpes y fáciles, como terribles.  Y encima nos pedían que agradeciésemos aquella brutalidad…



I quan la professora Jimena va arribar a l'aula tots portàvem una bona estona esperant, asseguts en aquelles inconfortables cadires.
-Bon dia… -es va interrompre per llevar-se la bossa que portava creuada sobre el pit i es va descordar la seva jaqueta de curiosos estampats, entre geomètrics i florals.- Alguns companys vostres m'han demanat que pengi les anotacions del que farem al campus a partir del dia dos –de maig- perquè pugueu secundar la vaga.
Poc amanerada en el seu aspecte, tots pressentíem que Jimena era molt més jove del que podia semblar, sense que tingués, en veritat, aspecte de vella. Delataven la seva joventut el seu caràcter liberal i la seva actitud reivindicativa que seguia molt viva. Ella continuaria fent les seves classes, perquè la vaga no s'havia convocat per als professors, no obstant això:
-Em sorprèn que alguns de vosaltres no ho tingueu clar encara…
Els fets semblaven bastant clars. El govern havia decidit pujar les taxes universitàries un 66%. Tant maltractament rebrien alumnes com a professors. Ells haurien de donar més hores de classe (si no eren acomiadats) i veurien aquest esforç extra premiat amb una baixada en el seu sou. Ja no era una qüestió de ser estudiant o professor, com a ciutadà no podies evitar preguntar-te si abans havies rebut massa a canvi de molt poc del sistema universitari i l'estat del benestar en general. Un “si” de resposta a aquesta pregunta hagués significat un gran alleujament, ja que hagués demostrat, amb gran consol per a nosaltres, que una plaga d'escorpí africà hagués estat molt pitjor legislant al parlament i amb les carteres ministerials penjant dels seus agullons, que els nostres governants. Per desgràcia, com més es pensava, menys òptims et semblaven els serveis universitaris rebuts, fins llavors. Sincerament havien estat dolents en molts aspectes, però ara se'ls volia tornar pèssims. També et venien a la ment les retallades en els instituts; el lliurament de l'adreça dels mòduls de l'educació pública catalana al director de l’Associació d’Escoles –Privades- Cristianes de Cataunya, qui va presentar, en el Departament d’Educació, el notable currículum de ser membre actiu d'Unió; el que a primera vista semblava ser injust es justificava, quan queies en el compte de la importància de militar a Unió, doncs si eres el líder de les seves joventuts bé et podies permetre agafar el cotxe encara que ja no et quedessin putes en el carnet des de feia mesos, o podies rebre un indult del govern central si t'havien condemnat per corrupció en qualitat de membre de la diputació de Barcelona feia pocs mesos; els "desvarajustes" dels hospitals que afectaven als metges, els qui portaven anys sense cobrar bé les guàrdies (i des del setembres passat sense el “bé”), juntament amb el tancament de plantes d'hospitals i ambulatoris, es compensaven, suposàvem els mortals, amb el nomenament de ex capdavanters independentistes per a consellers d'hospitals públics amb sous ben pagats; en veritat ens consolava la idea que els nostres polítics seguissin vetllant per nosaltres, fins i tot després d'iniciar el seu retir, bé com a consellers d'empreses privades, bé en despatxos directius d'empreses públiques, o bé resignant-se a acceptar un escó en el Senat sota la fórmula de “senador de província” (sense necessitat que hi hagi paperetes amb el seu nom en cap urna), per poder seguir prestant els seus serveis als ciutadans, encara quan el cansat pes de les seves fulles de serveis els hagués impedit triomfar de nou en una campanya electoral. Després de pensar en aquestes i altres coses, acabaves preguntant-te si no trobaria la ciència algun mitjà que traduís els agressius gestos de l'escorpí africà al llenguatge humà, previ pas necessari per portar a uns quants d'aquests aràcnids al banc blau del Congrés, on s'asseu el govern.
-Per la meva banda, si cal penjar alguna informació al campus, ho faré. Seguiré venint a fer classe, De totes maneres, si som molt pocs podem fer col·loquis, sortir a fer classe al jardí… En l'assemblea de l'altre dia es va comentar que es podia seguir fent classes, però amb “un altre temari”.
Sí, calia protestar contra la pujada de les taxes, però posar en risc el curs no era un tràngol agradable per a ningú. Massa dubtes teníem tots en el cap, malgrat que els fets semblessin bastant clars. Hi havia al meu també una certa culpabilitat per saber que, encara que resultés evidentment més car, a casa el del 66% extra no era inassumible. Mirava al meu al voltant. Quants dels meus companys no seguirien allí per a l'any que ve per una qüestió de diners?
Jimena tenia dubtes sobre si els rectors tenien capacitat per oposar-se a la pujada de taxes. Jo havia estat informant-me del tema el dia abans.
-En principi, les rectories universitàries tenen autonomia legal del ministeri d'educació, entre altres coses perquè només té competències directes a Ceuta i Melilla, i també de les conselleries autonòmiques. Vagi, que efectivament poden negar-se a aplicar les retallades. –vaig dir.- Però també vaig llegir que alguns polítics estan interessats a canviar el model de govern en la facultat. Això és possible?
-Fa anys que es vénen parlant que el sistema de govern de la universitat, amb les juntes i els consells de govern que limiten, juntament amb els degans, els poders de la rectoria és -i va evidenciar un to de sarcasme- “poc pràctic” i “molt lent”.
En lloc de potenciar l'elecció directa així com el pes d'estudiants i professors al govern de la universitat, la proposta de la classe política era la imposició d'una junta gestora l'estructura de la qual de govern anés enterament piramidal; de dalt a baix, per descomptat.
-El senyor Mas-Colell argumentava que no era tradició catalana tenir rectories electes per democràcia.
Segons ens va explicar la nostra professora, el conseller d'economia defensava la implantació d'organismes gestors en les nostres facultats, a fi de recobrar la identitat cultural catalana.
Va acabar l'hora de classe sense que haguéssim avançat massa temari. Havíem pensat, almenys? En sortir fora vaig veure les pancartes en el claustre de lletres. L'escena recordava a aquestes poblacions que, durant un conflicte bèl·lic, són abandonades pel seu exèrcit que ha rebut l'ordre de retirar-se a un altre lloc on formarà un front “més estable”. Indefensió, això veia jo en el claustre de lletres. La incertesa dominava l'escena, gairebé fins a deixar-nos en el caos. Ni estàvem preparats, ni teníem perquè estar-ho. Vaig intentar evadir-me preguntant-me on podria trobar informació sobre com van triar als seus catedràtics a les universitats catalanes, o quan les van fundar. Primer en la de Palència, després a Salamanca, i més tard  a l'importantíssima universitat d'Alcalá d'Henares, certament, les càtedres castellanes es van triar sempre (amb variacions de procediment) per vies democràtiques. Per descomptat si l'edat mitjana regís el nostre present sobre la base de la tradició, la nostra societat seria un lloc bastant més horrible del que ja és; i el senyor Mas-Colell mai hagués arribat a ser conseller del Govern, perquè tal càrrec es reservaria a la noblesa. No pretenia comprovar si tenia raó, d'això ja estava segur que no. Només volia comprovar si Mas-Colell era un hipòcrita, o directament un mentider, un ignorant de la història de la universitat catalana.Malgrat els meus esforços, vaig haver de tornar a la realitat, quan gairebé vaig caure al sòl en ensopegar amb un dels cordills que hissaria una pancarta des de la segona planta del claustre. El pitjor no era que la classe política a la qual havíem encarregat la protecció dels nostres interessos ens maltractés. Era que ens tractessin d'ignorants que no saben el que els convé. Tots sabíem que la situació era molt complexa i de solució difícil. Tampoc dubtàvem que els nostres incompetents governants estaven gestionant l'assumpte amb receptes tan maldestres i fàcils, com a terribles. I al damunt de tot ens demanaven que agraíssim aquella brutalitat…

lunes, 30 de abril de 2012

Pletórico

Para Thaïs

Mientras irrumpe el azul
en ágiles pinceladas marinas
frente a nosotros pasan
con la brisa en quietud
los barcos de velámenes sedosos.

Recuerda sin duda alguna
a una sucesión de cuadros perfectos
alternados en un cinematógrafo
por la mano de Dios.
Pero entonces… ¿Y tú?

Pequeña violeta persa de carne
¿quién empaña tus ojos en marrón?
Ese brillo sutil
chispa redentora de los festivos
terminados con speed y cristal
persiste en tus pupilas
y casi ahoga el sonido del mar.

Hablamos de la vida:
Entre las historias de alcoba y llanto
fluyen las memorias.
Si no fuese tan rápido
nuestro tiempo en traernos experiencias
nos suicidaría el peso
que duele en el recuerdo.

Esta lección
                  de tu vida yo tomo.
La escribo en oraciones de sangre.
Su tristeza sensual de cosa ignota
late en mí sin infartos.

Con la salida de la Luna, la Mar
ennegrece sus colores.
Con su plata volátil
alumbra la posición de sus olas.

Remolinos de esferas
constelaciones del segundo cielo,
construid un cometa
en la cresta de la ola más espesa.
Escriba él los futuros
de quines bordeando playas pedimos
la vida en versos largos.
Embarquemos tú y yo.
Usemos la noche y su negrura.
Burlemos el horizonte
para llegar al cielo
en una barca a remos.

viernes, 27 de abril de 2012

Crónica de la Universidad de Barcelona


 [A raíz de los sucesos que se vienen dando en mi cmapus universitario he decidio abrir una nueva sección en Neonovecentimo: "Crónica de la Universidad de Barcelona". Sería mi intención hacer una nueva entrega de la misma cada viernes. Dado su condición especial, he decidido además publicarla en formatos biligüe. Pongo primero la versión castellana, dado su condición de original, seguida de una traducción al catalán de la misma que intentaré entregar puntualmente cada viernes.]


La silueta de mi amiga inclinada de hombros, pero con la frente alzada para encararse mejor con los ojos del profesor me obligó a replantearme algunas cosas. Lo que cuento sucedió este martes pasado. Aquella misma tarde, sentí el impulso de esbozar sobre una cuartilla el acontecimiento. Al principio sólo escribí sobre el aspecto estético; y es que verla de aquella manera fue realmente bello, desde lo platónico a lo terrenalmente prosaico.
El cuerpo de Ester exhibe una de esas excepcionales formas de sensualidad femenina que, aunque ya ha madurado todas sus cualidades de mujer, conserva, en algunos recovecos, marcas encantadoras de niña. Sus labios al sonreír son la mejor muestra. Hay en su fisionomía material para hipérboles gongorinas, esas que hablan de doncellas blancas como la nieve que, con un peine de oro más brillante que el sol, pretenden encender, los carbones de sus cabellos; vaya, que los peinan. Comedido y poco partidario de los excesos, prefiero comentar que su tejano, sujeto por un cinturón de vistosa hebilla que engarzaba una canica azul, y su camisa de tonos grises combinaban por igual con la brillante blancura natural de su piel –tan alejada de la palidez enfermiza-, que con las espirales onduladas que formaba su melena negra.
Ester, como ya os he dicho, se había inclinado de hombros y había levantado la frente para aproximar su mirada a la de su interlocutor. Éste, un profesor, la miraba desde detrás de una mesa alzada sobre una tarima de madera. Detrás de ellos, el medio centenar de personas abandonaba las incómodas banquetas de madera y se dirigía hacia la puerta con paso cansado. Mi posición era bastante cercana a ambos, ya que también yo quería preguntar algo al profesor. Gracias a esto, pude ver de manera privilegiada aquel cruce de miradas. Hizo un gesto con la mano para acompañar los últimos argumentos de su petición; pero, pese a recibir leves elogios relativos a su condición de alumna formal, de la que no cabe esperar “nada malo”, no consiguió lo que quería. Del luminoso marrón de los ojos de Ester se apoderó una expresión atónita que se extendía por todo su rostro. Ni le hizo falta fruncir el ceño para que me diese cuenta de que se había enfadado. El profesor, con sus ojos más caídos que profundos mantuvo su indiferente negativa y se marchó.
No fue la primera vez ni la última, a lo largo de aquel día, en que vi a Ester agachar los hombros y elevar su frente para hacer aquella petición a un profesor. Creo que sólo encontró esa negativa. Yo ya llevaba un buen rato maravillado con aquella faceta suya de peticionaria, que había desconocido hasta el momento. Empezaba a parecerme que tenía un don innato para la diplomacia, fruto de su apariencia gentil y el educado tacto con que esgrimía sus inteligentes argumentos. Me acerqué a ella, sin hablar con el profesor:
-Vayamos a clase por turnos –propuse.- A una clase voy yo y tú haces huelga y, a la siguiente, vas tú y yo hago huelga. Así recogemos los apuntes y nos mantenemos reivindicativos.
Mi sugerencia sonó resignada. No pareció aliviar su enfado por la negativa de ese profesor, el único de con quienes ella habló, a colgar los apuntes de las clases en el campus, si al final el alumnado decidía ir a la huelga indefinida a partir del dos de mayo. Si la acogió con una de sus sonrisas de labios y ojos fue, supongo, porque entendió mis buenas intenciones. Ignoro si mi resignación y mi pasividad son las fuentes de mi condescendiente empatía. Lo cierto es que tengo tendencia a no ver malos actos gratuitos en las personas. La actitud del profesor me pareció explicable, incluso razonada. No quiero decir con esto que su miedo a tener un aula perpetuamente vacía si colgaba el temario en el campus virtual no me resultase el ridículo producto de su inseguridad. Además, pese a entender al profesor, por una cuestión de proximidad, mis sentimientos permanecieron más cercanos a mi amiga.
Sin embargo, su silueta con los hombros gachos y la frente erguida me obligó a reflexionar sobre muchas cosas y a reconsiderar otras… e intruducir ideas meditabundas en mi texto.



La silueta de la meva amiga inclinada d'espatlles, però amb el front alçat per encarar-se millor amb els ulls del professor em va obligar a replantejar-me algunes coses. El que conto va succeir aquest dimarts passat. Aquella mateixa tarda, vaig sentir l'impuls d'esbossar sobre una quartilla l'esdeveniment. Al principi només vaig escriure sobre l'aspecte estètic; i és que veure-la d'aquella manera va ser realment bell, des del platònic al terrenalment prosaic.
El cos d'Ester exhibeix una d'aquestes excepcionals formes de sensualitat femenina que, encara que ja ha madurat totes les seves qualitats de dona, conserva, en alguns recons. marques encantadores de nena. Els seus llavis en somriure són la millor mostra. Hi ha en la seva fesomia material per a hipèrboles gongorines, aquestes que parlen de donzelles blanques com la neu que, amb una pinta d'or més brillant que el sol, pretenen encendre, els carbons dels seus cabells; vaja, que els pentinen. Moderat i poc partidari dels excessos, prefereixo comentar que el seu texà, subjecte per un cinturó de vistosa sivella que enfilava una bala blava, i la seva camisa de tons grisos combinaven per igual amb la brillant blancor natural de la seva pell –tan allunyada de la pal·lidesa malaltissa-, que amb les espirals ondades que formava la seva cabellera negra.
Ester, com ja us he dit, s'havia inclinat d'espatlles i havia aixecat el front per aproximar la seva mirada a la del seu interlocutor. Aquest, un professor, la mirava des de darrere d'una taula alçada sobre una tarima de fusta. Darrere d'ells, el mig centenar de persones abandonava les incòmodes banquetas de fusta i es dirigia cap a la porta amb pas cansat. La meva posició era bastant propera a tots dos, ja que també jo volia preguntar alguna cosa al professor. Gràcies a això, vaig poder veure de manera privilegiada aquell encreuament de mirades. Va fer un gest amb la mà per acompanyar els últims arguments de la seva petició; però, malgrat rebre lleus elogis relatius a la seva condició d'alumna formal, de la qual no cal esperar “res dolent”, no va aconseguir el que volia. Del lluminós marró dels ulls d'Ester es va apoderar una expressió atònita que s'estenia per tot el seu rostre. Ni li va fer falta frunzir el front perquè m'adonés que s'havia enfadat. El professor, amb els seus ulls més caiguts que profunds va mantenir el seu indiferent negativa i es va marxar.
No va ser la primera vegada ni l'última, al llarg d'aquell dia, en què vaig veure a Ester ajupir les espatlles i elevar el seu front per fer aquella petició a un professor. Crec que només va trobar aquesta negativa. Jo ja portava una bona estonameravellat  amb aquella faceta seva de peticionària, que havia desconegut fins al moment. Començava a semblar-me que tenia un do innat per a la diplomàcia, fruit de la seva aparença gentil i l'educat tacte amb què esgrimia els seus intel·ligents arguments. Em vaig apropar a ella, sense parlar amb el professor:
-Anem a classe per torns –vaig proposar.- A una classe vaig jo i tu fas vaga i, a la següent, vas tu i jo faig vaga. Així recollim les anotacions i ens mantenim reivindicatius.
El meu suggeriment va sonar resignat. No va semblar alleugerir el seu empipament per la negativa d'aquest professor, l'únic d'amb els qui ella va parlar, a penjar les anotacions de les classes al campus, si al final l'alumnat decidia anar a la vaga indefinida a partir del dos de maig. Si la va acollir amb una dels seus somriures de llavis i ulls va ser, suposo, perquè va entendre les meves bones intencions. Ignoro si la meva resignació i la meva passivitat són les fonts de la meva condescendent empatia. La veritat és que tinc tendència a no veure mals actes gratuïts en les persones. L'actitud del professor em va semblar explicable, fins i tot raonada. No vull dir amb això que la seva por a tenir un aula perpètuament buida si penjava el temari al campus virtual no em resultés el ridícul producte de la seva inseguretat. A més, malgrat entendre al professor, per una qüestió de proximitat, els meus sentiments van romandre més propers a la meva amiga.
No obstant això, la seva silueta amb les espatlles alicaiguts i el front alçat em va obligar a reflexionar sobre moltes coses i a reconsiderar unes altres… i introduir idees pensatives al meu text.

domingo, 22 de abril de 2012

Instrucciones para leer... un manual



 No existen unas instrucciones para leer. Bueno, quiero decir que no existen más allá del saber que la “m” con la “a” /ma/ y la “m” con la “e” /me/. El estímulo para lectura debe venir desde pequeño. Resulta muy difícil que una persona, un adolescente, una vez ha madurado, adquiera este hábito si no se lo han inculcado.
Se mire por donde se mire, leer, en el formato que sea, constituye un necesidad para el hombre. La lectura nos rescata de la ignorancia como el deporte nos conduce a la salud. Además nos permite ampliar nuestros horizontes culturales, desarrollar nuevas sensibilidades, adquirir “experiencias” que por unas razones o por otras nunca podremos vivir en primera persona, y cultivar fructíferamente nuestro lado íntimo, el verdaderamente humano en general. Tranquilos, aquí concluyo el alegato.

El Día de Navidad sopesando los regalos. 

Ahora bien, a menudo debemos hacer lecturas obligatorias que no nos son gratas. No se debería pensar que esto queda limitado al instituto o a la carrera de letras, porque es del ámbito general de la vida el ir leyendo en ocasiones por imposición. Ciertamente, la sola obligación mata la relación creativa del hombre con la palabra escrita y fractura un poco todo el proceso. Del mismo modo, la temática de estos textos se aleja a menudo de nuestros propios intereses, o su escritura se basa en un formato excesivamente técnico para ser grato, especialmente, como me ha sucedido a mí, a lo largo de una extensión muy prolongada.
En mi primer curso en la facultad los manuales de literatura han constituido una excelente fuente de conocimientos para mí. En general su lectura ha sido bastante grata y ha enriquecido mis puntos de vista con opiniones de expertos de caras a los exámenes que son inminentes; y, lo más importantes, de caras a mi cultura.

La España Ilustrada de la segunda mitad del S.XVIII de Jean Sarrailh.

Sólo dos manuales por su extensión han resultado unas lecturas dificultas. Ni Erasmismo y España de Marcel Bataillon, ni La España Ilustrada de la segunda mitad del S.XVIII de Jean Sarrailh se encontraban entre las lecturas obligatorias del curso; formaban parte de la bibliografía recomendada. Yo me animé con ellas por aquello que me gustan los retos. De sus lecturas extraigo las siguientes conclusiones, para leer la clase de libros que hemos descrito:
-Los manuales no se deben leer imitando el patrón de conducta de las lecturas de placer:
  • No leerás manuales en el metro, ni los viajes. Necesitas un espacio tranquilo en el que puedas consagrarte por entero a su lectura. De no hacerlo su compleja abundancia de datos técnicos te llevará a caer en frecuentes distracciones que entorpecerán y ralentizarán más tu lectura, frustrándote demasiado.
  • Márcate una disciplina de páginas a leer cada día. Que sea realista, no te pongas un imposible, pero sin caer en la propia condescendencia. Unas 20 páginas están bien.
-La temática del manual tal vez no te interese o quizás en algún aspecto el autor profundice demasiado. En este último caso sería lícito saltarse un par de páginas. Sin embargo, por norma general enfoca la lectura como un ejercicio de autoexigencia.
-No leas sólo el manual. Para alguien que tiene en la lectura una de sus aficiones no hay nada más frustrante que ponerse a leer algo con lo que no disfruta durante un largo período de tiempo. Alterna el manual con lecturas de placer.

 
Erasmismo y España por Marcel Bataillon. 

-MUY IMPORTANTE: Perdona a los doctorcillos de cualquier especialidad técnica que como Bataillon o Sarrailh te piden disculpas en el prólogo porque tal vez puedes encontrar que su ensayo de casi 1.000 páginas presenta algunas carencias de contenido. Es un sencillo formalismo con el que deben cumplir. 


¡¡¡Buena Lectura!!!

sábado, 21 de abril de 2012

Formas y sonidos imposibles



Prefiero escuchar la luz en tu piel
diciendo filosofías
a abandonarme a los calores fatuos
que por viejos esconden tu sonrisa
cuando hablas de la textura rugosa
que sigue al despertar.

Pareces carne aguada.
La soltura de tu cuerpo al moverse
me esconde un teorema
de perfección matemática.

Tu yo compacto y solo
circunda las partículas
que cantan al aire con voz de Sol
con rayos de ternura.

La corbata roja sobre mi pecho
fluye como la sangre.
El azul de tus ojos
enrojece del humo que filtramos
entre los bastidores
de detrás de la puerta que abre el mundo.

La inyección es tu navaja lorquiana.
Vierte lunas negras bajo tu piel.
¿Cómo ves a tu pareja?
¿Cómo me ves a mí?

Ojos en un plato de piel muy blanca
se te parece mi rostro.
Y mientras tanto el resto de mi ser
desteje entre tus sábanas
su fingida blancura virginal.
Y te recuerda dulce
con cada volátil forma que adopta
que la droga es el medio
para descubrirme otra vez de nuevo.

¿Y cómo te veo yo?
La absenta
en tu mirada
me pinta bellos acordes wagnerianos.
Tu piel me es toda luz.
La lógica del miedo
desaparece en mi alma.

Vive a través de mí
                                         hazme lo que quieras.
Ya soy sólo una unidad de tu tiempo
un tacto en tu cabeza.
Soy tu puente de unidad con el goce.
¿Quién describirá el amor
y las formas que adopta
entre un par de abjuradores de la vida?

Eduard Ariza




domingo, 15 de abril de 2012

Delenda est monarchia!!


 El Rey Juan Carlos I en formato oficial

Sería injusto pedirle a un hombre que renuncie a sus aficiones, si quiere ejercer la jefatura del estado. Nuestro rey siempre ha gustado del esquiar, de los deportes de vela y de la caza. Ciertamente, se agradecería en el primer magistrado del país algún tipo de afición más intelectual. Su antepasado Carlos III, por ejemplo, era un apasionado de la botánica. Bueno… a él le ha dado más por otros derroteros. Pero como decía antes, no es admisible que por su cargo, Juan Carlos de Borbón deba renunciar a sus aficiones. No me imagino yo al presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, abandonando su afición a la ópera, porque fuese incompatible con el cargo. Tan poco creíble sería que Gauck, recientemente elegido presidente de Alemania, dejase su afición a la filosofía, como Miterrand hubiese sido obligado a abandonar su bibliofilia cuando accedió a El Elisio en 1981. Ahora bien ¿qué nos parecería si el Presidente de Italia decidiese irse de ópera a Sidney? Mal.

Giorgio Napolitano, actual Presidente de la República Italiana, es aficionado a la ópera.

A diferencia de lo que piense Josep Antonio Duran i Lleida, huésped habitual de Rich en Madrid, un acto de este tipo no sería menos inmoral si el jefe del estado se lo hubiese pagado de su bolsillo. El jefe del estado, sea rey o presidente de la república, además de árbitro institucional del país y moderador de las fuerzas políticas, debe ser un ejemplo de ética intachable. Porque el jefe del estado, ante todo y especialmente en un régimen parlamentario como el nuestro, debe actuar como un referente moral. En el momento en que en plena crisis económica se va otro extremo del mundo a cazar elefantes, lo haga con dietas del presupuesto público o su sueldo privado; pierde toda esa autoridad que necesita para desempeñar sus funciones y en resultas es la propia magistratura la que se ve perjudicada.

 ¡No habrá sitios en España donde irse de montería! No, a Bostwana. El rey de España, logotipo de los traficantes de marfil.

Además, en una monarquía constitucional, no sólo el titula de la jefatura del estado, el rey reinante, debe ser un ejemplo intachable, sino todo ese conjunto, tan esperpéntico en general, denominado Casa Real que cotiza en los presupuestos del estado como institución al mismo nivel que la educación, las fuerzas armadas, o el Instituto Cervantes. Esto, todo el mundo estará de acuerdo en que, en los últimos tiempos, está lejos de ser verdad. La monarquía española está protegida por una serie de falacias que se distribuyen en los medios de comunicación. La última de las cuales es que sale más barata que una presidencia república. Sí, la Casa Real tiene este año 7’8 millones de euros en presupuesto y la presidencia alemana 30. Sí, pero la presidencia alemana debe cubrirlo todo: viajes, seguridad, sueldos de los miembros de la institución, viajes y recepciones. Mientras a la Casa Real de España todo este dispendio se le paga aparte, con cifras poco claras, dado que nunca se han especificado.
En base al hecho de que una república sería insostenible con las tensiones políticas de este país, se justifica la anacronía medieval de la monarquía, en un país donde apenas quedan monárquicos si nos comparamos, por irnos a un caso claro, con el Reino Unido. Se considera que un presidente de la república electo se vería legitimado por todas las sensibilidades políticas, por lo que no podría desempeñar sus funciones. De ser así, hay que empezar a reformar las sensibilidades políticas y a sus líderes de partido, para que esto cambie. Un país del S.XXI debe ser lo suficientemente maduro para legitimar a un jefe del estado electo, sin que estalle una guerra civil. Pero, aunque no fuese así, hay que preguntarse ¿es que el rey, teóricamente legitimado en todo el arco parlamentario gracias a su “neutralidad”, desempeña esas funciones?

 El futuro Felipe VI concede un minuto de gloria a una plebeya.

Objetivamente es innegable que el rey tuvo un papel de gran relevancia en la transición y durante el golpe de estado del 23-F. Sin embargo, estos actos, por grandes que sean, no justifican su permanencia vitalicia en la jefatura del estado, ni la inmortalización de su dinastía en un trono, que con su “neutralidad” han convertido en la peor de las cosas para una institución pública: en algo inservible.

 

Ya lo dijo Ortega y Gasset en 1931: Delenda est monarchia, o sea hay que destruir la monarquía.¡Viva la Tercera República!

lunes, 2 de abril de 2012

"El Señor Presidente"


Afortunadamente este semestre el número de lecturas obligatorias se ha mantenido en cuotas razonables. De las tres asignaturas que tengo de literatura sólo una, Panorama de la literatura hispanoamericana, lleva en el programa una lista de libros, 7 en total, que deben ser leídos. Las otras dos, que comprenden los panoramas literarios del castellano peninsular de la Edad Media al Barroco, y de la Modernidad a la literatura contemporánea respectivamente, imponen al estudiante un corpus de textos condensados en un dossier, por cierto bien elaborado y representativo de los vastos conjuntos que deben abarcar. Respecto a las otras dos asignaturas del semestres, las de lengua también hay lecturas, pero ya son opcionales.

Miguel Ángel Asturias (1899-1974)

Podéis imaginar que con mi carácter añado con facilidad libros de las bibliografías recomendadas a las lecturas obligatorias. Esto me obliga a hacer algunos esfuerzos, porque, si bien leo con ganas a diario, las lecturas obligatorias requieren de notas, apuntes, y por lo general una mayor atención que cualquier libro que se abre por placer. Si además hablamos de leer algún manual, la cosa se complica un poco más todavía. Ciertamente, uno puede ir leyendo Rayuela de Cortazar en el metro, pero, de animarse a abordar El Erasmismo en España por Bataillon, es cuestión de reservarse un escritorio apacible y con poco ruido para empezar a leer.
Pero esta entrada no es un espacio de quejas, sino que es, o al menos así lo aspira, una reseña breve a El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias (1899-1974) distinguido escritor guatemalteco, ganador del Premio Lenin de la Paz en 1965 y del Nobel de Literatura dos años después. Su novela se ambienta, siempre a través del grácil velo del realismo mágico, en la dictadura de Manuel Estrada Cabrera, señor presidente en la novela, quien gobernó Guatemala entre 1898 y 1920. Hombre de gran crueldad y perversión, como la mayoría de los dictadores, su gobierno resultó nefasto para Guatemala. Dio lugar a matanzas y exilios, entre otros el del propio Miguel Ángel Asturias.

El dictador Manuel Estrada Cabrera, quien siempre vestía de luto.

¿Por qué recomendar esta novela y no otra? Pues bien. Recuerdo que cuando cerré su última página (al tercer día de lectura) pensé: “Hacía mucho que no disfrutaba tanto con una novela”. No empecé su lectura con una gran predisposición. No conocía de nada al autor y no sabía muy bien que esperar de la obra. Mi impresión empezó a cambiar en la medida en la que adelantaba las páginas.
Es una obra que se puede disfrutar a muchos niveles. Aquellos que sean amantes del realismo mágico hispanoamericano, tan famoso a causa del “boom”, encuentran aquí una de sus primeras y mejores manifestaciones. El lector, que guste de comparar una obra con otras y buscar relaciones en el canon, no tendrá problemas para relacionar El señor presidente con ¿qué se yo?...: Yo el supremo de R. Bastor, El recurso del método de Alejo Carpentier, barriendo para España tiene el Tirano Banderas de Valle-Inclán, y ya en la generación del “boom” se aprecia su influencia en El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez y muy significativamente en La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa. Queda también la lectura estructuralista, mi favorita, que en la última página de este libro comprende el elaboradísimo proceso de conciencia escritora del autor.

Portada de El señor presidente en Alianza Editorial

Y, por último, aquellos que disfrutéis con una lectura de estilo abierto, cuya sencillez se sumerge los dramas humanos hasta retratar la imagen del dolor y la pérdida, por medio de una historia entre el amor y el engaño, leed también este libro.
En resumen, a menos que no os guste leer, no tenéis excusa para evadir esta lectura.