martes, 25 de octubre de 2011

Bartleby, el escribiente

Recientemente empecé un cursillo de literatura norteamericana. La historia literaria de los Estados Unidos me era sorprendentemente desconocida. Ignoro por qué este defecto mía es extrapolable a la mayoría de las personas, empezando por los propios norteamericanos, siempre poco cuidadosos con sus artes.

Celebro haber empezado a cambiar para mejor en este campo y aprovechando que algunos de los seguidores de Neonovecentismo sois aficionados a las lecturas breves quiero recomendaros Bartleby, el escribiente de Melville.
El nombre de este autor no puede desasociar de su obra principal, Moby-Dick, que de mala manera ha terminado por eclipsar al resto de su producción. Digo lo de mala manera fundándome en dos motivos, el primero es que si bien la narración de la ballena blanca recoge su mejor trabajo es frecuente que se la lea de manera incorrecta, como la simple caza de una ballena y no como el intenso estudio de la psicología obsesiva del hombre; y el otro motivo es que Moby Dick tampoco logra condesar toda la cosmología literaria de Melville.

Bartleby, el escribiente suele exponerse siempre al lado del adjetivo kafkiano. No haré uso de semejante anacronismo, dado que sí bien es muy ilustrativo, la aclaración que puede hacernos se oscurece por su error cronológico.
Bartleby es un escribiente cuya frase, “Preferiría no hacerlo” se reitera a lo largo de todo el relato. Se niega a trabajar más allá de lo que estipula su contrato y a veces ni eso. Su jefe, el narrador, siente por él una inusual compasión. Le toma por alguien con problemas fruto de un pasado trágico. Intenta ayudarlo de mil maneras. Cuando el pobre Bartleby va a la cárcel le ofrece venirse a vivir con él, pero éste “preferiría no hacerlo”.
El fin trágico de la obra queda acentuado por el contexto ilógico que ha rodeado a todo el argumento. Si esta obra se hubiese escrito en el S.XX sería inevitable pensar en Kafka, pero se escribió en el S. XIX (1853) por ello debemos mirar correctamente y ver algo melvillano en las obras de Kafka y también en las de Camus, ya que ambos autores le tuvieron como referente.

jueves, 20 de octubre de 2011

Votos puntuales o cómo estar con quien gane

Bueno, resulta que ahora que falta un mes todo el mundo está ya sometido a la efervescencia de la campaña electoral, que oficialmente aún no ha empezado.
Después de votar al partido que perdió en las pasadas autonómicas, confieso que me queda el resquemor de ganar. ¡Es que toda mi vida he ido con los perdedores!
Ahora se habla mucho del circo político. Yo más bien hablaría del hipódromo. Y, si bien es cierto que mi caballo favorito tiene un nombre que empieza por "R", también es cierto que un asno (cuyo nombre también empieza por "R") tiene más números de ganar, según sondeos. Pero esto de las carreras es lo que tiene. Nunca se sabe quien gana hasta el final. Así que si el votante quiere apostar por un caballo -equino, o bestia bovina de turno- siempre corre el riesgo de perder.
Dentro de un mes, a primera hora iré al colegio de mi distrito a emitir mis votos puntualísimamente. Y ahora ya sé como ganar. Votaré a los dos grandes partidos: PSOE y PP. "Eso es imposible" me diréis. En absoluto, nada más lejos de la realidad. Básicamente, votaré al PSOE para El Congreso y al PP en el Senado. Votos puntuales a las ocho en punto de la mañana. A la cámara baja a la izquierda y a la cámara alta a la derecha.
Así hago una apuesta sobre seguro, como buen novato, en los hipódromos.

viernes, 14 de octubre de 2011

Un entierro indigno

Esta tumba personifica la alegoría del nefasto entierro que tuvo la Segunda República Española.
Bajo esta pequeña lápida de Montauban (Francia) descansan los restos de don Manuel Azaña, Presidente de la República entre 1936 a 1939. Antes de hacerse cargo de la jefatura del estado el 11 de mayo de 1936, tuvo otras obligaciones institucionales. Su primer cargo fue el de ministro de la guerra en el Gobierno Provisional que surgió el 14 de abril de 1931 bajo la presidencia del don Niceto Alcalá-Zamora.
Un 14 de octubre como hoy hace setenta años, Azaña tuvo que convertirse en jefe de un gobierno aun provisional, tras la dimisión del cínico Alcalá-Zamora. Sostuvo este cargo más que nadie durante la República II, primero de octubre de 1931 a septiembre de 1933 manteniendo la cartera de guerra, y después durante un breve período de febrero a mayo en 1936, al vencer en las elecciones de noviembre del año anterior el Frente Popular.
Azaña, tal vez por eso se le ha olvidado tanto, es el ideal de la república democrática. Bajo el bienio que lleva su nombre, se aprobaron en este país leyes tales como el derecho a voto de la mujer, el Estatuto de Cataluña (defendido por él en un discurso de tres horas), la ley de reforma militar o ley Azaña (que el propio Franco hubo de reconocer en 1941 que “no era tan mala”), y desamortización que puso fin a los monopolios latifundistas –hasta la llegada de la derecha al poder en el bienio 1934-36-. También se frustró el golpe de estado del general Sanjurjo, en agosto de 1932. Incluso en su segundo y breve período al frente del gobierno, se empezaron los trámites para la revolucionaria idea de una seguridad social. La guerra interrumpió el proyecto que finalmente usurpó la dictadura.
Son muchas las mentiras que el franquismo propagó sobre Azaña. Se le acusó de comunistas para empezar, igual que a todo el sistema de gobierno republicano. Fruto de tan nociva propaganda muchos españoles aun creen que en efecto fue la república un régimen pseudo-soviético y vinculan ese modela de estado con la izquierda. Nada más falso.
La Segunda República perseguía el ideal de una democracia representativa que intentase alcanzar estabilidad en una época difícil (recordemos el gran crac económico de 1929) a través de una constitución republicana.
Pero el régimen republicano como tal fue rechazado por los comunistas, los anarquistas e incluso el ala dura del partido socialista que en múltiples ocasiones atentaron por distintos procedimientos contra él. De hecho, no sólo el fascismo asesinó a la república democrática. Cuando en septiembre de 1936, Largo Caballero asumió la presidencia del consejo de ministros, la efectividad de la república se anuló por completo, pues el poder de sus instituciones fue usurpado por los comunistas de forma ilegítima. La República no puede ser responsable de ningún crimen durante la guerra civil, porque de facto quedó disuelta en su mismo inicio, aunque las apariencias la sostuvieran moribunda hasta el 1 de abril de 1939.
Durante el conflicto, grandes republicanos como Giral, Casares Quiroga, Barrio, Ayala, o incluso socialistas moderados como Indalecio Prieto fueron arrinconados o expulsados del poder. La perversión comunistas que vio en España una colonia fértil llegó a retener Azaña, jefe del estado, a través del presidente de gobierno títere Negrín, en residencias privadas durante la guerra impidiendo llevar a cabo sus propuestas de paz.
En Francia, donde se vio exiliado encontró Azaña la muerte fruto de una afección cardíaca. Con sesenta años, sus allegados, especialmente su esposa y su cuñado, aludieron a la depresión que le supuso ver su patria destruida.
El gobierno de Vichy no permitió al Presidente se enterrado con honores de jefe de estado. Su ataúd tuvo que decorarse con una bandera mexicana, porque la única bandera española que autorizaba Petain era del Águila de San Juan.
Elegia por la república española Robert Motherwell
Así descansa Manuel Azaña símbolo inmortal de la Segunda República. Que sus restos se hallen fuera de nuestras fronteras, como los de Antonio Machado y tantos otros, nos muestra hasta que punto se ha enterrado a la Segunda República.
El gran olvido, en el setenta aniversario de su proclamación, este pasado año, también nos recuerda como se ha querido ensuciar en el ostracismo el régimen constitucional que rigió el país durante más de cinco años.

jueves, 13 de octubre de 2011

¡Feliz día de San Eduardo el Confesor!

San Eduardo el Confesor
Éste es el primero. San Eduardo el Confesor rey de Inglaterra de 1042-1066. Hijo de Entelredo II el Indeciso y Emma de Normandía, tuvo que exiliarse de joven con su madre y su hermano, Alfredo, al país de su madre. Durante este periodo su padre combatió contra el rey rival, Sven I. A pesar de ganar la batalla, Entelredo II dejó a su mujer y sus hijos en Normandía. Durante sus 27 años en el exilio, Eduardo se contagió del espíritu católico que posteriormente impregnaría su reinado.
Al morir su padre en 1016, Canuto II de Dinamarca ocupó el trono de Inglaterra. La madre de Eduardo, se casó con el nuevo soberano a quien dio dos hijos. El gesto de Emma, demuestra el poco afecto que sentía por sus hijos con Entelredo II. Al morir Canuto II (1037) el trono le fue arrebatado a su hijo legítimo, Canuto Hardeknut (hijo de Emma y medio hermano de Eduardo), por Harold Harefoot.
 Escudo de armas del rey San Eduardo el Confesor
Éste tuvo que afrontar una nueva guerra civil contra Eduardo y su hermano Alfredo, haciendo prisionero a éste último y obligando a Eduardo a huir de nuevo a Normandía. Conservó el trono hasta su muerte en 1040, cuando lo recuperaría Canuto Hardeknut quien gobernaría Inglaterra desde Dinamarca. El despótico gobierno de su regente, el conde de Wessex, llevó la situación al colapso. Para calmar los ánimos, el mismo Canuto invita a Eduardo a ser su corregente en Inglaterra en 1041. Un año después, aclamado por el pueblo de Londres es nombrado rey.
 El rey San Eduardo el día de su coronación.
Tras tan tortuoso camino al poder, el nuevo rey se muestra como un monarca benévolo. Destituyó a varios nobles que abusaban de sus poderes feudales, estableció un sistema de erarios públicos mejor administrado e incluso dio pie a unas primitivas cortes nobiliarias y plebeyas con quienes debía consensuar sus decisiones.
Su fervor religioso le llevó a no consumar nunca su matrimonio con Edith de Wessex, prima suya. Asentó, así mismo, el cristianismo en el reino, definitivamente. A modo de símbolo, edificó la Abadía de Westminster, dejándola casi acabada, si bien se amplió posteriormente. Fue el primer rey que eligió enterrarse en ella, tradición que desde 1066, con contadas excepciones, siguen todos los monarcas británicos.
 Abadía de Westminster (Londres)
Como se alude brevemente en la obra de Shakespeare, Macbeth, a Eduardo el Confesor se le atribuía el poder de sanar a enfermos sólo con tocarlos. El rey Enrique II promovió su canonización, finalmente concedida por el papa Alejandro III en 1161 (un tiempo record para estos procesos). Dado que no había sufrido una muerte violenta, no se le dio el sobrenombre de mártir, sino de “el confesor”. Fue patrón de Inglaterra hasta 1348, cuando fue reemplazado por San Jorge.
Sin embargo, su muerte en 1066, dejó un panorama poco halagüeño. Sin hijos, sus tres sobrinos, Harold Halrald III de Noruega, Harold el Sajón y Guillermo I el Conquistador de Normandía se disputaron, una vez más, el trono inglés, resultando vencedor el último.
¡Feliz día de San Eduardo!

miércoles, 12 de octubre de 2011

¡Feliz día de la hispanidad!


Una amiga mía se quejaba de que no entiende cómo los españoles podemos celebrar el Día de la Hispanidad, teniendo en cuenta lo que el 12 de octubre de 1492 supuso para la historia de Latinoamérica; ella es argentina. Le di la razón en que algunos aspectos de la fiesta sobraban, especialmente el folklore militar, que pinta nada o muy poco en un día de homenaje cultural. Al mismo tiempo, también argumenté que el Día de la Hispanidad no tiene el mismo significado para todo el mundo.

Borges

Por ejemplo, yo, estudiante de filología hispánica, jamás pienso en el doce de octubre como la conmemoración gloriosa del las conquistas de las Indias. Antes bien, pienso en las crónicas de fraile Bartolomé De las Casas y me alegró de que, en pleno S. XVI, un español ya pusiese por escrito la brutalidad del genocidio étnico y cultura contra los indígenas americanos, so pretexto de hazañas patrióticas y de la fe cristiana.

 Lorca.

Conmemorar esta fiesta como un homenaje al imperialismo es absurdo, aunque muchos lo hagan así y recuerden con melancolía aquella España que fue gran potencia, la España de Felipe II sin relación con la actual.

 Jaime Gil de Biedma




También es absurdo que algunos (los mismos que recuerdan a los Austrias Mayores con júbilo) aprovechen la festividad, para desprestigiar a las otras culturas lingüísticas y literarias que viven dentro de España. Si bien es cierto que el castellano no se ha propagando siempre por la vía pacífica, sino por la imposición, como las lenguas de los imperios, también es verdad que su divulgación a contribuido a la riqueza de muchas culturas e incluso a la creación de culturas propias.

Azorín

A los pueblos indígenas que sufrieron al colonización y a las culturas ibéricas agredidas por un visión centralista del poder estatal sólo queda decirles lo siento y esperar su perdón. El doce de octubre ya no es ni será otra vez “el día de la raza”, sino un día para conmemorar algunos nombres: Gonzalo de Berceo, don Juan Manuel, el Arcipreste de Hita, Alfonso X, Juan de Mena, Jorge Manrique, el marqués de Santillana, Juan Boscán, Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, Quevedo, Góngora, Lope de Vega, Cervantes, Baltasar Gracián, Valdés, Gaspar Melchor de Jovellanos, Leandrez Moratín, Espronceda, Bécquer, Rosalía de Castro, Zorrilla, el Duque de Rivas, Campoamor, Galdós, Valera, Pereda, Antonio Machado, Manuel Machado, Blasco Ibáñez, Clarín, Valle-Inclán, Unamuno, Baroja, Azorín, Juan Ramón Jiménez, De la Serna, José Ortega y Gasset, Joan Miró, Azaña, Lorca, Salinas, Gerardo Diego, Jorge Guillén, Altoaguirre, Miguel Hernández, Luis Rosales, Dámaso Alonso, Panero, Blas de Otero, Valverde, José Hierro, Borges, los hermanos Goytisolo, Carlos Barral, Costafreda, Carlos Edmundo de Ori, Antonio Gala, Vargas Llosa, García Márquez, Gil de Biedma y tantos otros que olvido, en este momento o a quienes desconozco.

 Quieroga Pla (uno de los que he olvidado antes)

En honor a estos nombres que, al margen de sus imperfecciones más o menos humanas, inmortalizaron el arte de la palabra en mi lengua materna, os deseo a todos: ¡Feliz Día de la Hispanidad!

lunes, 10 de octubre de 2011

Contextualizar un poco...





Portada de el cómic Tintín en el Congo


Recientemente, topé con una noticia un tanto sorprendente: el cómic de la colección Tintín, Tintín en el Congo, había sido denunciado por racista. El primer titular que cayó en mis manos pecaba de sensacionalismo, pues aseguraba que el ejemplar de la mítica saga podía dejar de publicarse en Bélgica.

Luego de afinar las fuentes de información, descubrí que el demandante, Bienvenu Mbutu Mondondo, no exige tal cosa, sino que conste en su portada una advertencia, como contienen tantos otros libros, para que éste cómic se destine a un público mayor de dieciocho años, además de informar al lector sobre su contenido racista. El motivo es que considera que el cómic exhibe a la raza negra como seres inferiores con problemas de inteligencia.

El denunciante, Bienvenu Mbutu Mondondo, con el cómic entre las manos.

La complejidad del personaje Hergé (1907-1983) queda oscurecida por su fácil adaptación a la conversión de Bélgica en una provincia del Tercer Reich gobernada, entre 1940 y 1944. Se le llegó a señalar incluso como un “reixista”, nombre del colectivo fascista belga que colaboró estrechamente con los nazis, durante la ocupación. Esta hipótesis tiene poco fundamente, ya que Hergé, en múltiples alegorías, crítica en sus cómics el expansionismo de los regímenes fascistas, por Europa. Su escasa oposición a la invasión, como él mismo confesó, se debió a su desencantó con el sistema político. En 1973, declaró para el Haagse Post: «Reconozco que yo también creí que el futuro de Occidente podía depender del Nuevo Orden. Para muchos la democracia se había mostrado decepcionante y el Nuevo Orden traía nuevas esperanzas. A la vista de todo lo que pasó se trataba naturalmente de un gran error haber podido creer en ello”.

 Instantánea de Herge, autor de Tintín.

Más difícil que autoritario sería encontrar a un herré próximo al antisemitismo o a los prejuicios raciales. La descripción de lo que fue “El Congo Belga” en África, llevada a cabo por Hergé en Tintín, muestra, ciertamente, a una raza negra empobrecida desde el punto de vista cultural occidental. Gente que no sabe sumar ni restar, que se sorprende ante el flash de una cámara o de los ultrasonidos de la radio, aparecen, en varias ocasiones, a lo largo de las tiras de viñetas. Estos, objetivamente, eran hechos reales. Herré no deja de pecar de mostrar una historia eglucorada que evita abordar los dramas de la colonización. Pero, entiéndase que se cómic no era un medio de denuncia sino de pasa tiempo.

 Viñeta final de Tintín en El Congo.

No es Hergé el único que ha padecido estas interpretaciones tan subliminales de su trabajo, la novela (posteriormente llevada al cine) Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell, o la aún más célebre Cabaña del tío Tom H. B. Stowe han sido acusadas de contener clichés racistas. Muchos trabajos del periodo medieval, como Tirant lo Blanc, tiene, sobre ellos la acusación de machismo o, incluso, de incentivar la violencia, aunque suene ridículo.

 Portada de Gone with the wind, por M. Mitchell.

Para evaluar correctamente una obra, más aún cuando esta tiene un carácter artístico, primero debemos situarla en su contexto. Así evitaremos vituperarla con conceptos modernos que son ajenos a su tiempo. Después hay que evaluar el contexto social del personaje y, al final, entender la finalidad del trabajo, pues no se puede evaluar, con los mismos ojos, una obra que pretenda marcar tendencia ideológica que una destinada al divertimento.
Por supuesto, si alguien se siente ofendido leyendo las viñetas de Hergé, después de haber hecho todo este proceso, libre es de no leerlas, aunque de ahí a la denuncia hay un salto, tal vez, excesivo.
Esta mañana leía El Quijote de Cervantes, más exactamente el capítulo 29, donde Dorotea se hace pasar por la princesa de Micomicón y pide protección y matrimonio a Don Quijote. Todo forma parte de la trama del cura y el barbero, que persigue devolver al desvalido hidalgo a su pueblo. Sancho también cae en el engaño y ve a su señor coronado en breve rey de Micomicón y él, al fin, con el ducado o la preciada ínsula “que por grande que fuera” sabrá gobernar. Sólo una cosa inquieta al honrado escudero que sus vasallos sean negros, sin embargo, pronto encuentra un remedio que le satisface:

"¿Habrá más que cargar con ellos y traerlos a Espalo, donde los podré vender, y adónde me pagarán de contado, de cuyo dinero podré comparar algún título o algún oficio con que vivir descansado todos los días de mi vida?"
El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Cervantes, Saavedra, Miguel. Editorial Planeta 2002. Edición a cargo de Martín de Riquer.

Confío en que todo el mundo vea descabellado que alguien fuese a pleitear a los tribunales contra una de las obras clave de la literatura española, pretextando que encierra un contenido racista.

viernes, 7 de octubre de 2011

Cuestiones maritales

Resulta que, el otro día, se escuchó, en el discurso del PP, cuál será su política hacia el matrimonio homosexual. Esta nueva alianza civil cuya aprobación impulsó el presidente Zapatero en El Congreso en 2005 no agrada nada a ciertos sectores de la derecha. Si se recuerda la pasada legislatura, dos cosas destruía el gobierno socialista: España y la familia.

 Zapatero, presidente del consejode ministros, de España entre 2004 y 2011.
Bueno, no se debe olvidar que el matrimonio homosexual está pendiente desde el 2006 de un recurso de inconstitucionalita, ante el Tribunal Constitucional. Hasta la fecha y sin sentencia, sólo es posible atender a lo que estipula el Artículo 32 de la carta manga de la Nación:
1)      El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.
2)      La ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidades para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.
Resultaría falaz argumentar que en 1978 algún miembro de las cortes constituyentes pensaba en el matrimonio homosexual, pero más falaz es la tergiversación insidiosa del único artículo constitucional referente al matrimonio, para ponerlo al servicio de unos intereses buscados.
El punto primero del ya mencionado artículo establece que hombre y mujer tiene igualdad jurídica en el enlace, pero no especifica que deba ser con el sexo opuesto. Obviamente, muchos lo dan por sobrentendido, pero la presuposición y la inducción son, en palabras de Kant, poco amigas de la legalidad, quien siempre busca la referencia exacta hasta la saciedad.
No encontrando inconstitucionalidad para el matrimonio entre personas del mismo sexo en el primer punto de forma explícita, más difícil es aún encontrarlo en el punto segundo. Ahí, la primera proposición “La ley regulará las formas de matrimonio”, prácticamente, deja la puerta abierta a estos enlaces.
Visto lo visto, es difícil entender que los doce grandes expertos en derecho constitucional que componen el alto tribunal arrastren cinco años de duda.
Si se presta atención a este vídeo, podemos ver una muestra de oposición al enlace marital entre homosexuales, vinculada a la cadena conservadora Intereconomía:

[Atiéndase sólo a la primera mitad del vídeo]

Si se admite el trámite etimológico, podría llegarse a creer que, verdaderamente, la oposición de algunos se reduce a la cuestión nominal, sin importar el fondo. La mayoría de sectores de la derecha europea y, por lo general, occidental consideran que las uniones entre personas del mismo sexo deben tratarse como “uniones civiles”. Desde este sector político, se asegura que tal denominación mantiene la igualdad legal, dejando el asunto en una mera cuestión nominal.
Aunque en su origen el concepto nació para las parejas homosexuales, un hombre y una mujer, en muchos países, pueden contraer primero la unión civil y después acceder al matrimonio. Por el contrario, en estos países, dos personas del mismo sexo sólo pueden quedarse en la unión civil. Resulta difícil de creer, en cualquier caso, que la ley tenga dos status que se solapen por completo. En verdad, ambos status legales difieren en muchos puntos el uno del otro. Sin embargo, el mensaje conservador añade que las uniones civiles entre homosexuales no deben tener el derecho de adopción conjunta. La consecuencia de esto ya no es un matrimonio de segunda, sino una unión civil de segunda.
Respecto a la cuestión lingüística, debe empezarse diciendo que la etimología de “matrimonio” no está del todo clara. Todo parece indicar que procede la unión de “matris”, madre, y “munium”, cuidado o protección; si bien, existen otras teorías al respecto.


El sueño de Courbet (1819-1877)

En el derecho romano, este enlace legal se llevaba a cabo entre un hombre y una mujer con el objetivo de engendrar hijos legítimos. También es cierto que, en derecho romano, se daba la incongruencia de que, en el momento de casarse, una mujer dejaba de ser miembro de su familia. Sus hijos, a efectos legales, no tendrían ningún parentesco ni derecho con sus hermanos o primos por parte de madre, a menos que se produjese una adopción por parte del tío. De aquí que existiesen los conceptos de consobrina y consobrinus que designaban a los primos de un romano por parte de madre, los cuales, no figuraban, en los censos de la época, como parientes de éste.
Fácilmente, se aprecia la evolución que los códigos civiles modernos han realizado, en este sentido, sobre el derecho romano. Añádase a esto que entre los romanos era frecuente el divorcio, a fin de contraer segundas nupcias con el cuñado. Esto obedece a que el matrimonio romano marcaba un rango legal y nada entendía de pasiones o sentimientos. En consecuencia, se articulaba en base a puros intereses.
Carece de sentido hablar de la adaptación cristiana del término, pues las religiones no obedecen a las doctrinas de la lógica, sino a su fe, sus dogmas y sus pontícifes. También es muy cierto que, en ningún estado donde se ha promulgado el matrimonio entre personas del mismo sexo, se ha obligado a ninguna confesión a aplicarlo en sus sacramentos. Por todo ello, se debe dejar las iglesias en sus credos, para retornar al debate etimológico.


Situación legal de la homosexualidad en el mundo      Sin información Comportamiento homosexual legal      Matrimonio homosexual      Uniones civiles      Sin uniones civiles      Reconocimiento de matrimonios homosexuales realizados en otros países/o estados al interior del país Comportamiento homosexual ilegal      Pena menor      Pena mayor      Prisión perpetua      Pena de muerte

No son pocas las palabras latinas que han cambiado su significado a lo largo de su historia y han llegado a las lenguas románicas totalmente transformadas. El proceso de evolución etimológica suele ir vinculado a cambios semánticos. Las palabras evolucionan cambiando sus significados, a fin de adaptarse a las necesidades expresivas del hablante. Así pues, el nacimiento de un nuevo concepto en la realidad, como la convivencia sentimental y abierta entre dos personas del mismo sexo, permite añadir un significado a la semántica del término matrimonio, para que pase a describir ésta realidad. Esto ha ocurrido ya en otras palabras.
Por poner algunos ejemplos, “decretum” en romano era el discurso que el pretor (administrador de la justicia por un período de un año en el régimen republicano) realizaba el día de la toma posesión de su cargo, nada que ver con la concepción actual de un “decreto”; “imperium” en latín no designó una ubicación, hasta la instauración del sistema imperial en el S. I aC., sino que era un sustantivo, carente de traducción directa en las lenguas románicas ya que no ha llegado con este significado, pero que venía a designar “el poder de gobernar”; en esta línea, “imperator”, en un principio, no designaba a un emperador, sino, sencillamente, a un general victorioso; “cultura” en latín significaba conreo agrícola; la palabra castellana literatura, es decir, el arte de la palabra, proviene del término latino “littera” que significa letra o carta; y, por concluir una lista que puede ser infinita, el “pedagogus” latino hace referencia al esclavo que acompañaba y vigilaba a los niños camino de la escuela, concepto alejado, como se puede ver, de su significado actual.



Tras todo lo observado, es imposible encontrar, al menos, España, objeciones jurídico-legales al matrimonio homosexual y, en nuestro país o en cualquier otra parte, no es factible respaldar objeciones amparándose en la terminología. Por lo tanto, cualquier objeción al matrimonio homosexual no se fundamenta en la argumentación lógica, sino en prejuicios irracionales.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Releyendo "La Metamorfosis"

A propósito de esta segunda lectura que he tenido que hacer de tan extraordinario relato, para la asignatura de literatura en la facultad, se me ha ocurrido hacer una entrada, sobre la misma.
Siempre he sido un gran defensor de la cultura psicoanalítica, antes incluso que de la biográfica, como vehículo para desentrañar la visión del artista. Admito que este sistema, fácil de parodiar y aún más fácil de caer en su propia caricatura, puede llegar a resultar grotesco. Yo, sin embargo, lo empleo obteniendo a menudo muy buenos resultados.

Franz Kafka (1883-1924)




La historia de Gregorio Samsa, un joven que amanece un día convertido en un insecto, revela el talento de Kafka, para aplicar en el S. XX un tópico literario propio de los tiempos de Ovidio. Su “metamorfosis” no tiene nada de plácida, es atroz y monstruosa. Pero ¿qué se esconde bajo ella?
Indagando un poco, no tardaremos en descubrir las pésimas relaciones que el autor mantenía con su familia. Su odio hacia su padre queda bien patentado (y, dicho se en su honor, de forma muy educada) en su famoso escrito La carta al padre. Su madre y sus hermanas, por lo visto, tampoco eran objeto de su estima. Se conserva una carta de un moribundo Kafka, fechada en 1924, donde le pide a su amigo y editor, Max Brod: Todo lo que se encuentre entre mis cosas […] debe ser quemado. Kafka no quería que sus papeles terminasen, como lo hicieron, en manos de su familia.


Igual que Gregorio Samsa Kafka tuvo que trabajar en un almacén y otros lugares, a fin de cubrir las deudas familiares. Tal vez, él se sintiesen orgulloso haber proporcionad a sus padres y hermana tan sosegada existencia, en marco tan lindo, como Gregorio, pero haberse degradado de este modo  haber renunciado a sus aspiraciones fueron las causas de que el autor se acabase sintiendo como un insecto.
Este sentimiento de menosprecio y desamparo queda perfectamente transmitido. Gregor no es consciente en el relato de que transmite repulsión y siente ésta como algo extraño e inesperado. A fin de no acabar en una narración descarnada, Kafka, con cierto genio lo enmascara con la lógica de su universo particular y evitando decir las cosas con excesiva claridad. Pensemos que en el momento de la publicación de La metamorfosis, 1916, su familia tuvo acceso a la misma.

No obstante, la claridad de las pistas es tan evidente como su disposición deliberada. Gregorio tiene en su habitación el retrato de una dama con un traje de pieles. Cuando su madre y su hermana entran a llevárselo junto con los demás muebles, él sale de debajo de la cama, para impedir que se lo arrebaten. Encajar este dato con sus tres romances fallidos, a causa de la oposición paterna y familiar, no cuesta demasiado. Tal vez, porque esa dama envuelta en pieles del retrato no es una sola persona, carece de un nombre concreto en el relato.
Una vez ya transfigurado, Gregorio descubre que su padre le había ocultado que aún poseía cierta cantidad de dinero de su antigua fortuna, con el que podrán vivir un tiempo. Verdad es que Gregorio tampoco le había preguntado nada en particular y también es cierto que un rasgo biográfico paralelo nos llega del autor en la, ya mencionada, Carta al padre.

Manuscrito de La Metamorfosis 




No olvidemos el brutal episodio, en que Gregorio es atacado por su padre que le arroja manzanas hasta malherirlo para que se esconda en la habitación. En ese momento la madre amarrarlo y detenerlo le suplicaba que perdonase la vida al hijo.
Kafka terminó muriendo de tuberculosis, “reventando”, en cierto modo, siguiendo los pasos de su protagonista. El sentimiento de abandono y desprecio que le fustigó toda su vida, tal vez, le permitió predecir, más de una década antes de su propia muerte, que al fallecer Gregorio Samsa, su familia no sólo se muestra indiferente; es que hasta se siente aliviada.